[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas
#17
[personajeinvalido=3941]
Outfit ---- Sigurd de Los Juegos

Uno por uno, los competidores de la Prueba de la Certeza van pasando. Desde los tiradores más especializados, con sus arcos y rifles, a meros aficionados desarmados que deben participar con el arma reglamentaria que les proporciona la organización. Bajo mi punto de vista, la actividad más dispareja de niveles que he visto hasta ahora. Aun así, se ha de valorar el esfuerzo de aquellos que dan el paso al frente. Yo sería incapaz de atinar con Yggdrasil a un objetivo tan lejano y tan pequeño. Mi estilo es el de arrasar con lo que se para delante de mí, no el de tener una precisión exquisita. Ni el mío ni el de Ubbe. Tal vez nos vendría muy bien un tirador en el barco para este tipo de situaciones... Aunque, a malas, el chocolatoso se te planta en la cara y te barre de un puñetazo. Y a mí me gusta lanzar rocas. O montañas, lo que quede más a mano.

Lo relevante es que es la última prueba, la que nos corona como campeones de la primera fase de los juegos y... Akira no es precisamente un tirador entrenado. Más bien todo lo contrario. Es el último en participar, justo después de dos bellezones que despiertan en mí algo profundamente candente que prefiero ignorar en pos de un buen desempeño en los juegos. Y Akira, a diferencia de su compañero, es más espectáculo que eficiencia. Hasta el momento, su actitud enérgica y excentricidad me han sido agradables y necesarias para soportar la presión. Pero todo tiene límites y ganar es ganar. No hay nada más importante que eso. O tal vez el dolor palpitante de mi cabeza y ese malestar estomacal que no se va me están poniendo de más mala leche de la que debería.
Una vez más, es Shin quien actúa como engranaje y corazón del equipo. Aunque es más blando de lo que soy yo con mis hombres, con los que me quedan consigue ponerlo en vereda y le exige participar adecuadamente. El soldado raso, aún rebelde pero consciente de la importancia de su papel, toma el arma y da su mejor versión. No gana, no destaca por su maestría con el arma de fuego. Pero queda lo suficientemente alto para darnos el éxito. -¡¡VAMOS, OSTIAS, SÍ SEÑOR!!- grito a pleno pulmón mientras me levanto del sitio. El anuncio de El Dirigente nos coloca en primer lugar. -¡¡HEMOS GANADO, JODER!!- Me acerco a Ryota y a Shin, animado, golpeando sus espaldas con fuerza, pero con ilusión y coraje. -¡¡TUS HUEVOS AHÍ, AKIRA!!- le señalo orgulloso mientras se acerca al cubículo, ganador, dejando atrás todo el show que había hecho previamente.
Pero esto no ha hecho más que empezar. Hemos superado la primera prueba, es cierto. Y esto nos deja en una gran ventaja para lo que se viene. Sin embargo, no somos merecedores del deseo todavía. Ahora queda la mejor parte. El anfitrión nos anuncia cómo van a seguir los juegos. Toca la semifinal, donde habrá un enfrentamiento múltiple entre los diferentes equipos que han quedado por debajo, y en la final les estaremos esperando con un representante. Será uno quien tenga que volver a la arena para darnos la gloria eterna.

Las tensiones comienzan. Algo en mí se enciende como un fuego inextinguible. Me es imposible disimular el éxtasis y la emoción mientras mi cara se deforma en una mueca tétrica de amor por la violencia, una sonrisa perversa de que, si bajo en la Gran Final, nadie se me escapa. El éxito está asegurado delante de un mundo atento a lo que sucede sobre las nubes. Pero, como es evidente, todos queremos rascar el oro, ser los héroes y protagonistas de este evento.
Antes de tomar una decisión, me doy la vuelta y, con un gesto regio de muñeca, desencajo a Yggdrasil del suelo, que ha marcado el terreno con una grieta profunda. La volteo en mi mano. Tan colosal en comparación con estos hombrecillos y tan ligera y manejable para mí. Mi rostro se refleja en su acero empobrecido y agrietado de tantas batallas. Mi sonrisa se relaja en algo más cercano, más íntimo y acorde a lo que pienso en esos momentos. -Bien...- susurro mientras exhalo aire con fuerza, templando mi carácter. Volteo hacia el equipo al completo. -No espero que la decisión sea unánime ni lo necesito, pero...- hago una pequeña pausa. En ella alzo la gigantesca hacha al cielo y la dejo descansar en el hombro. Por un segundo, los destellos del sol se reflejan sobre los filos, pero, al descender, se fusiona conmigo y proyecta una enorme sombra sobre todo el cubículo, como un presagio futuro. -... Propongo al hijo de la luz como nuestro representante en la prueba final.- Mi rostro es serio. Amable, pero serio. Ni siquiera yo estoy seguro de lo que estoy diciendo. Aun así, es la decisión que he tomado y me mantendré estoico con ella. -Evidentemente, todos queremos lucirnos y mostrar de lo que somos capaces. Pero este hombre nos ha traído un primer puesto y ha demostrado una actitud competitiva envidiable. Es lo más justo. Tiene mi beneplácito.- Un marine. Qué irónica es la vida. Pero, a diferencia de ellos, yo tengo la libertad de valorar a las personas por lo que demuestran y lo que son, no por la ropa que visten al levantarse de la cama. -Ahora bien...- Doy un par de pasos, lentos pero seguros. Encaro al comandante con la monstruosidad de mi envergadura, atrapándolo como un pez en una pecera bajo la sombra que proyecto. -Si fracasas, no habrá lugar en este mundo donde te puedas esconder de mí.- sonrío con burla. -No me decepciones...- Me doy la vuelta y comienzo a caminar hacia las gradas, no sin antes girar el rostro y lanzar una última mirada de complicidad y confianza. -Sé que no lo harás...-
Es obvio que no va a fallar. Es un guerrero, como yo. Ha nacido pequeño y escuálido, pero ha mostrado una voluntad y un poder asombrosos. La derrota le dolería más que cualquier hachazo que le pueda pegar después. Me gusta el muchacho. Que se concentre y lo dé todo. Estoy ansioso por ese deseo de Zaratsuki.

Como nos ordena El Dirigente, me voy a las gradas solo, sin esperar a nadie. De camino, me voy frotando el estómago, que aún me regurgita sin tregua. Paso entre la gente sin hacer mucho caso a nadie. Mi objetivo es claro: Odiseo. Este me espera en las primeras filas. Se le ve más animado, contagiado por el espíritu de los juegos y de ver participar a sus capitanes. Me río con él mientras hablamos con humor de mi pésima derrota contra Kael, aunque me anima dejando en claro que, a pesar de todo, he llegado a la final.
No tarda en dejarse ver Ubbe, que se abre paso entre una multitud que lo adora. -Mira a quién tenemos aquí...- Me alegro de verlo. Me levanto y extiendo el antebrazo para chocar con vigor. -¡¡VIVE CON HONOR...!!- Él se encarga de terminar el saludo como merece. Luego le doy un abrazo fraternal. Me separo ligeramente y le apoyo la mano en el hombro. -¡¿Pues tan mal no lo hemos hecho, no?! ¡¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!!- Me río con complicidad y un poco de picardía burlesca. Me recompongo rápido para mirarlo con determinación y desafío. -¿Veré a tu equipo en la final, verdad?- Conozco la respuesta. Me gusta ver a mi hermano animado, pisándome los talones. No nos vamos a enfrentar en la arena, pero está claro que, si no gano yo, deseo que gane él.

Ahora solo queda esperar y charlar un poco sobre lo que nos hemos encontrado. Comentar la jugada y ver potenciales enemigos y rivales a futuro, al igual que formidables aliados. Una experiencia agradable mientras suena la música de fondo y se me pasa este puñetero malestar.

En efecto, cajita feliz


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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - por Sigurd Haakon - 26-07-2026, 10:44 AM

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