27-07-2026, 12:08 AM
[personajeinvalido=3941]
“Puru puru puru puru…”
El sonido primero pasó desapercibido, quedaba oculto tras el estruendo de los vítores, aplausos y la voz del dirigente, quien empezaba a anunciar los resultados de la prueba de tiro a la mosca.
“Puru puru puru puru…”
Pero con un sonido que se volvía más insistente y cercano, el médico pelirrosa se vio obligado a mirar hacia abajo, hacia la maleta que siempre solía llevar consigo y en donde dentro descansaba un pequeño caracol de tonos negros, rosas y dorados, que hoy había visto el sol en bastantes ocasiones.
“Puru puru puru puru…”
El animalito siguió llamándolo, pero, aunque lo había escuchado en el segundo juego de tonos, la mente colapsada del hombre que procesaba por primera vez en su vida lo que era estar enfermo, lo ignoró creyéndolo parte de alguna especie de alucinación, hasta que el tercer juego de tonos llegó y con eso, su paciencia se acabó, sacó al caracolito de su mochila negra y descolgó la llamada.
“Gotcha…”
Se sentó sobre el suelo del cubículo, aun sudando frío y con unas nauseas terribles, para poder responder a la llamada; sin embargo, antes de que pudiera pronunciar un simple “Aló”, escuchó la conocida voz de una de sus nakama… ¿Merlot? La cabeza del médico se giró hacia un lado y notó que la chica parecía más débil de lo normal o eso podía ver desde la plataforma 8, además, el lunarian que estaba con él en el cubículo también le confirmó que empezaba a sentirse mal, incluso el den den mushi ajeno tenía mala cara.
—Jmmm… ¿Será algo en el ambiente? Tal vez nuestros cuerpos no se han adaptado a una altitud como esta y nos estén pasando factura —. Lo dijo en voz alta tanto para que lo escuchara Heras como las chicas al otro lado de la llamada. —Yo tampoco me siento bien, es raro, nunca me he enfermado —. Volvió a hablar en voz alta, aunque extrañamente calmada para la situación, después de todo, no es que le sirviera de algo perder la calma.
—Iré contigo, sirena y…Maki —. Por supuesto que había escuchado la amenaza al otro lado de la línea. —¿Por qué tan bélica? Relájate, tendré que llevarte a un spa para que seas atendida por ángeles guapos a ver si así te calmas un poco —. Lo cierto es que seguía sin entender porque su capitana estaba tan alterada… ¿Fue por lo que dijo de Uker? No, creía que había algo más, pero no sabía que. —Y nadie va a cortar a nadie, creo que los ángeles de la entrada y el presentador de estos juegos dejaron muy en claro que no desean conflictos —. Se encogió de hombros antes de ponerse de pie y darle una mirada a su caracolito, lucía cansado. —Jmmm, sea como sea, creo que iré con ustedes…Merlot, no te muevas de donde estas y Maki, ten listas un par de botellas con agua fría y algo de lechuga, creo que Strawberry —Su den den mushi. —…Tiene hambre y sed —. Sin decir nada más colgó y analizó más de cerca al pequeño caracol.
—Parece que de verdad haces todo lo que yo hago ¿No es así? —Le dijo al animalito antes de centrarse en la voz del Dirigente y su nuevo anuncio sobre los juegos… ¿Mmm? ¿No habían pasado de ronda? Soltó una risa al escucharlo…pero no, no era una risa amarga, era una risa de alegría ¡MENOS MAL! Es verdad que la promesa de un deseo lo había hecho seguir en medio de aquella arena, pero lo cierto es que ahora solo quería ir a sentarse en las gradas y beber un poco de licor autóctono del cielo… ¿Le haría tanto daño como el de tierra firme? Estaba dispuesto a averiguarlo, cuando en ese momento escuchó la voz del lunarian… ¿Estaba decepcionado por no pasar de ronda?
—¿Equivocados? No lo sé, pero es un alivio no tener que competir cuando siento que el mundo entero me está dando vueltas —. Soltó una risa más antes de darle una palmada en el hombro al mink hurón, quien había regresado al cubículo después de su prueba y era quien estaba más cerca del médico. —Además, este chico lo hizo bastante bien…mucho mejor que nosotros, de hecho… ¿Me enseñas a disparar? Siempre he sido un asco usando armas de fuego, pero no me cerraría a la idea de usar una, es más…toma…anota tu contacto aquí —. Le pasó al caracolito al mismo tiempo que se acercó un poco más al hurón a quien ahora reconoció de algún sitio… ¿No? El médico inclinó la cabeza hacia un lado, le parecía familiar, extrañamente familiar y no, no porque el capitán del mink los hubiera presentado antes, creía haberlo visto en otro lugar.
—Jmmm…ahora que lo pienso…creo que…Jmmm…no, no puedes ser el mismo —. Soltó una risa antes de recuperar el den den mushi, ya sea que Varo hubiera o no anotado su número. —Lo siento, es que creo haberte confundido con alguien ¿Sabes? María Merlot, mi compañera de tripulación, tiene en su habitación varios carteles de recompensa solo porque le parecen bonitos y recuerdo que un día, en una isla que parecía de vaqueros y cazarrecompensas, recorrimos el mercado buscando un peluche de hurón, del cual solo desistió porque encontró un cartel de recompensa con un chico hurón en este, pero…no creo que seas el mismo —. Soltó una risa de nuevo, de manera casual, sin saber que efectivamente, el cartel de recompensa en la habitación de Merlot si que era el de Varo. —Lo siento, no puedo asumir que todos los minks hurón son iguales —. Sin esperar más respuesta el médico se giró y levantó su cabeza ahora para ver al enorme lunarian que intentaba pasarles su contacto.
¿No había dicho Varo que pertenecían a la realeza o algo así? Lo pensó por unos segundos, tal vez era conveniente tener el contacto de alguien importante allá arriba, así que anotó el número, centrándose solo en esa parte de la conversación y obviando todo lo que vino después… ¿Por qué? Así evitaba que el número se perdiera en su memoria antes de anotarlo por completo en su caracol.
Fue precisamente por estar anotando el número de Heras que no escuchó la propuesta de llevarlo sobre sus hombros, tampoco miró cuando Varo se fue…al lado ahora solo quedaba Zhang.
—¡Ah! Había olvidado anotar tu número... ¿Podrías pasármelo antes de irte? —Le preguntó al mink burro antes de salir del cubículo para dirigirse al que estaba a un lado.
Ahí encontró a Merlot, la chica se veía tan radiante como siempre…de hecho… ¿Por qué le parecía que él también estaba empezando a sentirse mejor? Ladeó su cabeza y no quiso pensar mucho en ello, así que se limitaría a saludar a las otras dos chicas que acompañaban a su compañera sirena…habría saludado también al oficinista, pero cuando llegó al cubículo, este se había marchado.
—Un gusto, chicas, gracias por haber cuidado a la bella Merlot mientras yo no estaba —. Saludó a la mujer morena y a la chica mono con una reverencia apenas perceptible y una voz encantadora. —Pero ahora debo llevarla conmigo, al habérseme sido anunciado de que empezaba a enfermarse, como su médico debo cuidarla —. ¿Qué pasaría si ese virus que estaba en el aire arruinaba sus valiosas escamas? —Así que, con su permi…
Antes de que pudiera finalizar su conversación escuchó el nombre de una tal “Donut” y una chica “Mar” …El médico entrecerró sus ojos y, por algún motivo, así como le sucedió con Varo, creyó reconocer esos nombres de algún sitio.
—¿Donuts? ¿Serán una banda famosa? Jmmm…siento que reconozco sus nombres de algún lugar —. Al final terminó encogiéndose de hombros y restándole importancia al asunto. —En fin… ¿En qué estaba? ¡Ah sí! Vámonos, Merlot y, nuevamente, fue un gusto, chicas —. Se despidió de ambas mujeres y se llevó a Merlot de la mano.
Ahora solo había un problema.
Ambos caminaron en línea recta hasta llegar al mismo mercado que vieron al inicio, pero… ¿Y las gradas? Creyó que las gradas estarían en esa dirección. El médico sonrió, nervioso, aunque su sonrisa, igual de hermosa que si estuviera tranquilo, se ocultó bajo el velo que cubría la mitad de su rostro.
—Jmmm… ¿Sabes? Siempre podemos comprar más jalea de naranjas y cítricos…muchos cítricos, para evitar el escorbuto —. Disimuló que estaba perdido y se limitó a sostener a Merlot de la mano mientras caminaban entre los puestos en los que, efectivamente, si aprovechó de comprar más jalea de naranja, jugos y, por supuesto, también la misma fruta, hasta que se le acabaron las ideas y las ganas de comprar, pero, por suerte o simple azar del destino, encontró en el sitio al chico hurón de antes.
—¡Oh! ¡Chico hurón, que bueno verte de nuevo! Ah… ¿De casualidad sabes en que dirección están las escaleras? La verdad es que no me molestaría si me guías hasta allá, es más…déjame recompensarte con jalea de naranja por tu guía hasta las gradas del coliseo y ¡Oh! Cierto, ella es Merlot, la chica que tiene un cartel con un mink que, curiosamente, también es un hurón…creo que le llama “Peluche”, ¿No es así, Merlot? —Le sonrió a la chica a su lado y esperó la respuesta del hurón, aunque no inactivo, pues se encargó de pasarle un par de potes grandes de jalea de naranja, tal como lo prometió.
Un rato después, gracias a la amabilidad de Varo, tanto Merlot como Hyak pudieron llegar a las gradas, ahora ninguno de los dos sentía el malestar del inicio…tal vez fue por compartir dulces de mandarina durante el trayecto…Sea como sea, ya en las gradas fue mucho más fácil ubicarse, pues la brillante cabeza calva de su capitana sirvió como un faro de luz en medio de todo el público, lo que le permitió a ambos caminar hasta el sitio, aunque claro, robándose miradas durante el trayecto, porque…obviamente no era fácil cargar con tanta belleza encima
—¡Maki! Que bueno verte de nuevo, mira…traje dulces y frutas —. Colocó una bolsa entera encima del regazo de la mujer. —Espero que sirvan como ofrenda para que no me rebanes por una razón que desconozco —. El chico se sentó a un lado de su capitana y sin esperar una invitación tomó una de las cervezas frías que la chica tenía cerca de ella.
—Merlot, tu también siéntate, disfrutemos del espectáculo desde acá arriba…creo que tocará un grupo famoso o algo así porque su nombre me suena de algo, aunque no se de que, tal vez lo leí en el periódico o lo escuché en la radio… ¿A ustedes les suenan Mare y Donut? —Le preguntó a ambas chicas antes de girar su vista hacia el escenario y darse cuenta de que en medio de este estaba una chica de cabello azul celeste que se le hizo bastante conocida… ¿Esa era Donut? Pero no solo eso, a su lado estaba ya la misma chica Melón que lo acompañó en el sendero.
—¿Eh? ¿Esa es Mandarina? —Miró a su lado para obtener una respuesta de su capitana, pero lo único que vio fue como la mujer se ponía de pie y como un relámpago se unía a la chica Donut y a la chica Naranja del medio del escenario. El médico abrió su boca, sorprendido por ese repentino cambio de ánimo, pero en lugar de molestarse, volvió a reír antes de girarse para ver a Merlot.
—¿Qué te parece si las apoyamos desde aquí? No estaría mal que nos convirtiéramos en sus fans número 1 solo por este instante ¿No crees? —Esperó que Merlot le respondiera, aunque algo le decía que no despreciaría su idea.
Botiquín. Abrir solo en casos de emergencia
![[Imagen: hyakocheja.png]](https://i.ibb.co/FLVxQr0j/hyakocheja.png)

![[Imagen: JRqfkmp.jpeg]](https://i.imgur.com/JRqfkmp.jpeg)