27-07-2026, 02:16 AM
(Última modificación: 27-07-2026, 02:18 AM por Maria Merlot.
Razón: Un codigo rebelde.
)
[personajeinvalido=3941]
Narrador / María Merlot
Cubículo #9.
Un pecebra enferma.
Un pecebra enferma.
La voz de Hyakinthos.
Dulce, amable, maravillosa.
La voz de su Unnie.
Salvaje, ruda, menopausica.
Dulce, amable, maravillosa.
La voz de su Unnie.
Salvaje, ruda, menopausica.
La mestiza hizo un mohín con sus labios, odiaba sentirse enferma. Tal vez solo debía hacer lo que siempre hacia: Ignorar el dolor y seguir adelante. La boca pastosa, la cabeza dando vueltas. ¿Por qué tan de repente? ¿Habrá algo en ese lugar que la afectó? Antes, Algodón de Azúcar habló de la vegetación psicodélica del camino pero ella nunca las tocó, iba sobre EL MACHO.
Al colgar, volvió su atención a los compañeros que Skypiea le dio: Ukikikiki, Bombón, Fideo Dulce y Omi-san. La semi sirena aplaudió, habían clasificado. Una sonrisa genuina se dibujó en sus labios — … ¡Increíble! — unió sus manos frente al pecho pensando en que no imaginó llegar tan lejos, es más, hasta hace menos de una hora no tenía ni planeado participar, ni mucho menos idea de que iban los Juegos. Ella solo estaba siguiendo a su tripulación. Dónde Valar quisiera ir, ahí estaría el lugar de María Merlot.
— ¿Pelearemos? — preguntó entendiendo perfectamente la indicación, aunque la mayoría de las veces sucediera al contrario — No me gusta pelear — frunció el ceño mostrando su incomodidad al respecto, claro no le restaba belleza el gesto. La mujer de larga cabellera rosada nunca comenzaba un combate, a no ser que fuera estrictamente necesario, por eso a veces, su misma hermana, la tildaba de pacifista — … solo para defenderme o defender a mis nakamas. Hacer daño a otros me parece mal, aunque sea un juego. Lo lamento, equipo… yo paso. — se disculpó desde el corazón, en su cabeza no concebía desenvainar su espada para la ofensiva —… aunque tal vez, y solo tal vez, si fuera necesario por ese primer lugar, lo pensaría... — les sonrió con encanto.
Al colgar, volvió su atención a los compañeros que Skypiea le dio: Ukikikiki, Bombón, Fideo Dulce y Omi-san. La semi sirena aplaudió, habían clasificado. Una sonrisa genuina se dibujó en sus labios — … ¡Increíble! — unió sus manos frente al pecho pensando en que no imaginó llegar tan lejos, es más, hasta hace menos de una hora no tenía ni planeado participar, ni mucho menos idea de que iban los Juegos. Ella solo estaba siguiendo a su tripulación. Dónde Valar quisiera ir, ahí estaría el lugar de María Merlot.
— ¿Pelearemos? — preguntó entendiendo perfectamente la indicación, aunque la mayoría de las veces sucediera al contrario — No me gusta pelear — frunció el ceño mostrando su incomodidad al respecto, claro no le restaba belleza el gesto. La mujer de larga cabellera rosada nunca comenzaba un combate, a no ser que fuera estrictamente necesario, por eso a veces, su misma hermana, la tildaba de pacifista — … solo para defenderme o defender a mis nakamas. Hacer daño a otros me parece mal, aunque sea un juego. Lo lamento, equipo… yo paso. — se disculpó desde el corazón, en su cabeza no concebía desenvainar su espada para la ofensiva —… aunque tal vez, y solo tal vez, si fuera necesario por ese primer lugar, lo pensaría... — les sonrió con encanto.
S-señoritas… P-por favor… N-necesito que me escuchéis un s-segundo…
Aquellas palabras la hicieron prestar atención al tímido hombre, quien estaba colocándose nuevamente su corbata en el lugar adecuado. Tenía sentido porque la adrenalina ya paso. Sus palabras borraron poco a poco la sonrisa de la mestiza, más allá de lo que significaban a priori, no habría que ser un genio para entender que se trataba de una despedida. Ese momento en compañía del Grupo 9 se sintió como una eternidad; entre gritos, risas y aplausos, cierta camarería se formó pero fuera de ese cubículo cada uno tenía su vida, sus amigos y sus objetivos. Los vocablos que le dedicó a ella siempre las recordaría y tendría presente, él vio más allá de su linda cara y eso siempre la hacía feliz.
… de s-sentirse apoyado por a-alguien…
Esas palabras se internaron por sus oídos y chocaron con su cerebro, enviando un latigazo de dolor al corazón. La mestiza desvió la mirada a la izquierda, viendo a la nada y recordando un pasado oscuro dónde fue lo único que deseó: una mano amiga extendida que la ayudará a salir del agujero de la miseria dónde existía. Recordó vívidamente la pecera, el sofá, el olor a drogas, la música de fondo, los ojos fantasmales y las ganas inmensas de morir mientras que una asquerosa mano la sujetaba con fuerza y reclamaba con orgullo lascivo “… mi sirena”.
Lo que hayan podido decir sus compañeras se perdió en su propia introspección pero reaccionó a tiempo para despedirse del Fideo Dulce —… siempre cumpló mis promesas, Kevin Fojobs, algún día comeremos ese tofu… — comentó al hombre levantando la mirada hacia él, con una sonrisa cálida en sus labios… no por el final de un momento especial, sino por el comienzo fotosintético de una agradable amistad, por eso utilizo su nombre —… amigo — dijo aquella palabra envuelta en el cariño que el hombre tímido se ganó, luego la sonrisa se amplió, miro a Bombón y a Ukikikiki —… Hay que despedirlo como se merece — les comentó con travesura, llevando sus manos a la boca para formar una especie de embudo que amplificaró su voz — ¡KEVIN, KEVIN, KEVIN… SÍ SEÑOR, EL MEJOR DE TODOS, UN GRAN ANIMADOR! — le cantó una porra que conjugo porque le salió del corazón — HASTA PRONTO KEVIN FOJOBS, QUE TUS DÍAS LABORABLES SEAN MAS CORTOS, Y QUE TU JEFE SE OLVIDE DE TU CONTACTO DE DEN DEN MUSHI UNA VEZ A LA SEMANA — empezó a gritar con diversión sin perder lo encantador de su tono — … OMI-SAN, EVITA QUE MUERA DE TRABAJO. HAY UN TOFU QUE COMER EN EL FUTURO. CUÍDATE TAMBIÉN PEQUEÑÍN — se despidió de su amigo hurón, ahora tenia dos, no era mucho pero eran de calidad.
Estuvo a punto de agregar algo más entre risas, olvidando su malestar cuando todo quedó relegado a segundo plano…. Hyakinthos apareció.
Lo que hayan podido decir sus compañeras se perdió en su propia introspección pero reaccionó a tiempo para despedirse del Fideo Dulce —… siempre cumpló mis promesas, Kevin Fojobs, algún día comeremos ese tofu… — comentó al hombre levantando la mirada hacia él, con una sonrisa cálida en sus labios… no por el final de un momento especial, sino por el comienzo fotosintético de una agradable amistad, por eso utilizo su nombre —… amigo — dijo aquella palabra envuelta en el cariño que el hombre tímido se ganó, luego la sonrisa se amplió, miro a Bombón y a Ukikikiki —… Hay que despedirlo como se merece — les comentó con travesura, llevando sus manos a la boca para formar una especie de embudo que amplificaró su voz — ¡KEVIN, KEVIN, KEVIN… SÍ SEÑOR, EL MEJOR DE TODOS, UN GRAN ANIMADOR! — le cantó una porra que conjugo porque le salió del corazón — HASTA PRONTO KEVIN FOJOBS, QUE TUS DÍAS LABORABLES SEAN MAS CORTOS, Y QUE TU JEFE SE OLVIDE DE TU CONTACTO DE DEN DEN MUSHI UNA VEZ A LA SEMANA — empezó a gritar con diversión sin perder lo encantador de su tono — … OMI-SAN, EVITA QUE MUERA DE TRABAJO. HAY UN TOFU QUE COMER EN EL FUTURO. CUÍDATE TAMBIÉN PEQUEÑÍN — se despidió de su amigo hurón, ahora tenia dos, no era mucho pero eran de calidad.
Estuvo a punto de agregar algo más entre risas, olvidando su malestar cuando todo quedó relegado a segundo plano…. Hyakinthos apareció.
Él siempre acudía a su rescate.
Él era el dueño de su vida.
Su amo y señor.
Por quien vivía.
Por quien mataría.
Él era el dueño de su vida.
Su amo y señor.
Por quien vivía.
Por quien mataría.
— Viniste — la sonrisa que le dedicó alumbró sus facciones, haciéndola aun más hermosa. El médico causaba en ella tantas emociones positivas que por un momento no recordaba porque él fue a buscarla. Cierto, lo llamó porque se sentía mal… no, en presente se siente mal… — ¿Mi cabeza? ¿Mi garganta? ¿Mi panza? ¿Es todo? No lo sé… — lo abordó señalando con su índice cada parte del cuerpo que nombró — … se siente como un deja vu, vivido antes pero nunca he vivido algo así, o tal vez si, no lo sé… aunque con verte ya me siento mucho mejor, eres increíble — lo ultimo lo dijo con adoración, como sí el médico fuera un ángel con poderes curativos divinos — Conoce a mis amigas: Bombón y Ukikikiki. Antes estaban Fideo Dulce y Omi-san pero han tenido que partir... — empezó a presentarlos volteándose hacia cada chica que nombraba, luego cuando recordó a la bufanda blanca sonrió... ya extrañándolos muchisimo.
Un gusto, chicas, gracias por haber cuidado a la bella Merlot mientras yo no estaba.
La voz amable de su Algodón de Azúcar llenó el cubículo con flores y muchos colores, por lo menos en su imaginación fue así. ¿Había un mejor hombre en todo el planeta azul? ¿Más apuesto? ¿Más educado? ¿Más increíble? Más, más y más. Fácil esa repuesta: No. María Merlot sentía muchas emociones, las abrazaba y estrangulaba pero cuando se trataba de Hyakinthos el mundo se detenía y solo existía él.
En fin… ¿En qué estaba? ¡Ah sí! Vámonos, Merlot y, nuevamente, fue un gusto, chicas.
Sus palabras, sus ordenes — Nos vemos después amigas. Muchos éxitos Bombón en la pelea, te estaré animando desde las gradas. Ukikikiki nos vemos allá arriba... — se despidió, no agrego nada más porque sintió la cálida, suave, perfecta y maravillosa mano de Hyakinthos tomar la suya. El mundo que antes existía a medias, ahora dejo de tener sentido. Todo rondaba alrededor el apuesto médico.
Mercado.
Mandarinas, y un hurón marrón.
Mandarinas, y un hurón marrón.
— No lo sé, tal vez si sean famosas... — respondió caminando a su lado y sujetando, sin fuerza pero con firmeza tímida, la gran mano del objeto de su fanatismo. La sonrisa en sus labios radiante como las estrellas la hacían ver mucho mas hermosa de lo que ya era. Así fue que compartió con él alrededor de ese mercado/stands comprando comestibles, aprovechó para tomar agua. El malestar de antes desapareció, era la magia del amor de Hyakinthos y de su gran habilidad médica, el mejor de todo el planeta — Toda la jalea que tu quieras, Algodón de Azúcar, me gusta mucho si te gusta a ti... — le respondió flotando en la nube de su felicidad solo por estar a su lado, por sentir su tacto.
¡Oh! ¡Chico hurón, que bueno verte de nuevo!
La voz de Hyakinthos, en ese momento dedicada a un tercero la hizo buscar al infame ser que le robó su atención, alzó la mirada encontrándose con... ¡EL PELUCHE MARRÓN DEL FOSO! Lo había visto antes, se emocionó al saber que estaba bien, vivo y siendo peluchistico. La sonrisa de María regresó a sus labios, estuvo a punto de decir todo lo que siempre le comentaba a la foto en su habitación pero se calló. Tantas preguntas, tanto cotilleo. No supo si fue el contacto con el pelirrosado, o que en el fondo no quería romper la ilusión alrededor del hurón marrón. Solo bajó la mirada a sus pies recordando lo que el pobre sufrió en el foso, hasta el punto de desvanecerse. Los eventos traumáticos, como ese, era mejor no recordarlos, sino sepultarlos bajo los grillos. Su cuerpo recordó el miedo de que hubiera muerto entre sus brazos pero también el alivio que sintió cuando Hyakinthos le dijo que solo debía descansar y estaría bien. Y justo así sucedió, porque en el almacén del barco comercial, dónde lo dejo por un momento para atender a Cara Melo, él despertó y se fue… huyendo de ese juego del miedo.
Un nudo en la garganta.
Los ojos picándoles.
Un suave arrullo en el corazón.
Los ojos picándoles.
Un suave arrullo en el corazón.
Definitivamente, no traería recuerdos amargos. No a alguien tan noble como el hurón adorable. Se sentía feliz solo por saber que estaba bien, y con eso era suficiente para ella. Con la diestra limpió sus ojos, no había llorado, ella no lloraba, solo espantaba el picor de algo que pudo y no fue. Levantó la mirada, sonrió en su dirección. Abrió la boca. La volvió a cerrar. Suspiró. Llevó su cabello detrás de la oreja — Hola… — toda su diatriba mental se resumió a eso. ¿Qué podía decirle? Seguro él ni la recordaba, y ella no escarbaría en viejas heridas. Cuando Hyakinthos comentó lo de su Wanted, los ojos de la mestiza se abrieron y una risa nerviosa escapo de sus labios. Si, era él pero no creyó buena idea ir por esa corriente de palabras y pensamientos — Es que me gustan los Wanteds, y los coleccionó... y hay uno similar a ti..., aunque viéndote mejor, no creo que sea similar, sino que seguro eres tu. No es que sea una acosadora. No, no, no. Es que hace mucho tiempo tuvo un amigo hurón y siempre lo recuerdo con mucho cariño y ese fotografía me ayuda a recordarlo ¿Sabes? Y hablar con él, y contarle cosas... y ¡Hoy hice otro amigo hurón! Se llama Omi-san, no es marrón, es blanco. Si te molesta que tenga tu wanted en mi habitación lo puedo arrancar... y sino, entonces lo firmarías para mi... algo como "...Disculpe, no somos plantas." — habló con su encanto natural mezclado con alegría y timidez, rara combinación en ella pero luego de tanto tiempo con su amigo imaginario del wanted, solo podía sentirse en éxtasis y confusión, recordando las palabras que le dedico en el foso. Unas que rebatió en su momento.
Gradas.
Sigan la luz de la calva cabeza.
Sigan la luz de la calva cabeza.
Cuando la mestiza subió a las gradas con Hyakinthos los admiradores que hizo antes y durante la animaron, vitorearon y aplaudieron de nuevo, y no solo a ella sino también al hermoso masculino. Ella los saludó con su encanto habitual lanzando uno que otro beso a los pollos blancos y negros. Le dió mucho regocijo ver a su Unnie, tanto que ignoró al tipo peludo a su lado — ¿Me viste, Unnie? ¿Crees que lo hice genial? ¿Crees que gane el concurso de belleza? — la bombardeó con sus preguntas absurdas, aunque en el fondo deseaba que la Valkiria Besada por el Sol la felicitará por su participación. El médico se sentó soltando su mano, eso no le gusto pero no sería avariciosa... ella haría lo propio sentarse al otro lado de la mujer — Señor, se puede mover… quiero sentarme aquí… por favor — le habló al enorme mink, si un mink peludo moteado — … es mi herm… — sus palabras murieron cuando los orbes ámbar se fijaron en él — ¡KIWI! ¿Eres tú? — se llevó las manos a la boca sorprendida gratamente por su gatito de Tequila Mani — ¿Cómo has estado? ¿Qué tal la taza con forma de vaca? Por favor, dime que la usas, y cuando la usas piensas en mi… pero no cuando vomitaba sino cuando compartimos el delicioso cuenco vegano picante matador ardiente destrozador de estómagos. ¿Me viste? ¿A que son increíbles las cebras? Es como tú pero en blanco y negro, y líneas y crin y pezuñas… bueno, no tanto como tú pero si como tú ¿Me entiendes, verdad? — divagó con su voz y sonrisa encantadora mirando con euforia genuina al felino — … he visto a varias personas que tenía tanto tiempo sin ver. Me alegro de que todos estén sanos y salvos, eso te incluye, querido Kiwi — comentó con dulzura mirando a su hermana irse a tocar con la banda de una tal Dona… ¿No era la hermana de Mara? Como que sí, eso le recordó a algo… ¡Su Den Den Visual! — Si, por supuesto que las apoyaré pero antes debo buscar algo. Te dejo con Kiwi el mejor gatito que he conocido. Espérenme— susurro "gatito" porque sabía que no le gustaba que le llamaran así. Se levantó y buscó con su mirada el lado opuesto de su sitio. Recordaba que estaba hasta arriba, así que subió hasta el final de las gradas y empezó a caminar por el borde, era un semicírculo solo debía caminar hasta encontrarlo.
Gradas Superiores.
En busca del Den Den Visual.
En busca del Den Den Visual.
La música de fondo la acompañaba mientras los pollos cromáticos la saludaban encantados admirando su belleza. Por suerte, para ellos, ninguno se atrevió a acercarse o sobrepasarse como el borracho de antes. Así fue como luego de tanto caminar, llegó justo al sitio donde dejo su Den Den Visual, que seguía justo como lo dejo. La sonrisa se amplió — ¡Ahí estas pequeñito! ¿Me viste? ¿Tomaste mis mejores lados? Eso es fácil porque son todos…— sonrió tomándolo entre sus manos y luego se sentó dónde había estado antes con Bartolomiau. Conversó un rato con sus amigos del sitio, quienes la abordaron comentándolo lo fabulosa, hermosa, increíble y equina que se vio durante su participación — … gracias, por su apoyo, y el de mi grupo, pude dar lo mejor de mi — agradeció con su simpatía natural — Vamos a tomarnos una foto para mi álbum de recuerdos — les propuso usando su dispositivo para sacar la fotografía con su barra Skypiana y de fondo el concierto de TheCupics, Vivi y Unnie — ¿Saben? Conozco a la calva y a la de cabello anaranjado. Son lo Máximo. ¡Que lindas canciones! ¡Eres la mejor Unnie! — animo desde su posición.
Estaba disfrutando mucho de esa aventura inesperada. Quien diría que ayudar a un barco naufragante las llevaría al cielo y a una oportunidad de ver a viejos conocidos y hacer nuevos amigos. Extrañamente, el malestar de antes se esfumo, y sus energías se recuperaron. Eso amplió su sonrisa porque entonces la salida a comer tofu con lo que quedaba del grupo #9 iría viento en popa. A lo lejos vio a Algodón de Azúcar, y a su grupo, estuvo a punto de levantarse y despedirse pero una sombra la cubrió, y cuando alzo la mirada se encontró con una dulce sorpresa… le sonrió — ... los últimos meses estuve estudiando las estrellas, por eso mi tripulación me llama Reina de Estrellas... ¿Conoces a la historia de la estrella Betelgeuse? ¿Eres inalcanzable ahora, Malvavisco? — su voz salió suave, baja... la burbuja con el apuesto marine había regresado... mientras de fondo continuaba la banda musical junto a los artistas amenizando el lugar.
Estaba disfrutando mucho de esa aventura inesperada. Quien diría que ayudar a un barco naufragante las llevaría al cielo y a una oportunidad de ver a viejos conocidos y hacer nuevos amigos. Extrañamente, el malestar de antes se esfumo, y sus energías se recuperaron. Eso amplió su sonrisa porque entonces la salida a comer tofu con lo que quedaba del grupo #9 iría viento en popa. A lo lejos vio a Algodón de Azúcar, y a su grupo, estuvo a punto de levantarse y despedirse pero una sombra la cubrió, y cuando alzo la mirada se encontró con una dulce sorpresa… le sonrió — ... los últimos meses estuve estudiando las estrellas, por eso mi tripulación me llama Reina de Estrellas... ¿Conoces a la historia de la estrella Betelgeuse? ¿Eres inalcanzable ahora, Malvavisco? — su voz salió suave, baja... la burbuja con el apuesto marine había regresado... mientras de fondo continuaba la banda musical junto a los artistas amenizando el lugar.
PARA SHIN, KEVIN Y OMI-SAN
ESQUIZO ESQUIZO MERLOT
Karma Fanático: Hyakinthos.
![[Imagen: mmocheja.png]](https://i.ibb.co/WNPnSwH9/mmocheja.png)
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