06-12-2023, 01:58 AM
Aquel día Daisen despertó con los ruidos del gentío y con la intención de movilizarse. Joe nos había comentado que esperábamos una movilización del grupo, lo que significaba que nos tocaría madrugar para hacer lo que fuera.
Que idiotez...el sueño de anoche, en fin los libros. Pensaba mientras me rascaba la calva y me quitaba las legañas de recién despertado. En el Hostal se habían preocupado bastante por mi porque aunque no habían podido ofrecerme una habitación estándar, al menos me habían llevado múltiples sabanas a una nave contigua que según los dueños del hostal lo usaban a modo de Almacén.
Que buena gente han sido, se merecen que todo les vaya estupendamente.
Después de un copioso desayuno, me senté en el suelo junto a la cama improvisada y me puse a revisar mi inventario para ver que tuviera todo lo necesario. El día anterior había ido de compras y no quería dejarme nada por comprar. Quien sabe cuanto tiempo pasara hasta que vuelva a una tienda. Después de repasar mentalmente los enseres,me puse mis nuevos guantes y me dispuse a salir del almacén donde todos se encontraban ya esperando y dispuestos a partir. Después de verme comenzaron a andar por una de las calles de Kakutasu dirección hacia la costa. Yo estaba detrás de Joe quien de cuando en cuando cavilaba, probablemente absorto en sus propios pensamientos, Sephi caminaba junto a mi y Karglass estaba al otro lado con su característico porte.
"La marina esta en las calles maleantes...Será mejor que os escondáis." Pensaba con Sorna.
"WAYAYAYA."Reía en voz alta.
Joe comenzó a hablar y llamó a Karglass Pollo de fuego o algo así mientras que comentó que Sephi llevaba una espada nueva.
"Aggg cuchillos y filos no son para hombres curtidos. Espera ¿que quiere decir con eso de la serpiente?"
Mientras pensaba en aquella pregunta obnubilante recaí en que me había preguntado por mis habilidades de combate y mi estilo de pelea.
"A puños Joe, como debe ser. WAYAYAYA! Por eso me compre estos guantes. También me especializo en morder el polvo." Dije mientras recordaba aquel canijo peleón que me dió tremenda paliza.
Continuamos andando hacia la costa hasta donde se suponía que vendría nuestra nuevo acompañante,así pues me mantuve a la espera.
Que idiotez...el sueño de anoche, en fin los libros. Pensaba mientras me rascaba la calva y me quitaba las legañas de recién despertado. En el Hostal se habían preocupado bastante por mi porque aunque no habían podido ofrecerme una habitación estándar, al menos me habían llevado múltiples sabanas a una nave contigua que según los dueños del hostal lo usaban a modo de Almacén.
Que buena gente han sido, se merecen que todo les vaya estupendamente.
Después de un copioso desayuno, me senté en el suelo junto a la cama improvisada y me puse a revisar mi inventario para ver que tuviera todo lo necesario. El día anterior había ido de compras y no quería dejarme nada por comprar. Quien sabe cuanto tiempo pasara hasta que vuelva a una tienda. Después de repasar mentalmente los enseres,me puse mis nuevos guantes y me dispuse a salir del almacén donde todos se encontraban ya esperando y dispuestos a partir. Después de verme comenzaron a andar por una de las calles de Kakutasu dirección hacia la costa. Yo estaba detrás de Joe quien de cuando en cuando cavilaba, probablemente absorto en sus propios pensamientos, Sephi caminaba junto a mi y Karglass estaba al otro lado con su característico porte.
"La marina esta en las calles maleantes...Será mejor que os escondáis." Pensaba con Sorna.
"WAYAYAYA."Reía en voz alta.
Joe comenzó a hablar y llamó a Karglass Pollo de fuego o algo así mientras que comentó que Sephi llevaba una espada nueva.
"Aggg cuchillos y filos no son para hombres curtidos. Espera ¿que quiere decir con eso de la serpiente?"
Mientras pensaba en aquella pregunta obnubilante recaí en que me había preguntado por mis habilidades de combate y mi estilo de pelea.
"A puños Joe, como debe ser. WAYAYAYA! Por eso me compre estos guantes. También me especializo en morder el polvo." Dije mientras recordaba aquel canijo peleón que me dió tremenda paliza.
Continuamos andando hacia la costa hasta donde se suponía que vendría nuestra nuevo acompañante,así pues me mantuve a la espera.
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