[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas
#30
[personajeinvalido=3941]

Allí estaban, los resultados. No le sorprendió en lo absoluto el resultado perfecto de Kiyoshi. Hizo un asentimiento con su cabeza en señal de aprobación. Incluso su amado Tezca había conseguido un mejor puesto que él en la prueba de velocidad... Qué orgulloso se estaba sintiendo de él. La sonrisa se amplió en su rosto, de oreja a oreja, al ver a su querido varón. Extendió nuevamente la mano en señal de “buen trabajo”, elevando finalmente el pulgar y guiñando un ojo al rubio. Fue entonces que se dirigió a la que hasta entonces había sido una nerviosa Nyra, contemplándola con un aire más calmado y profesional antes de hablar. —Señorita, le dije que tuviera confianza. Al final mi fe le dio una victoria de pasar la prueba, gran trabajo señorita Nyra. — Elevó su diestra, dando un par de palmadas a la mujer antes de volver a mirar una vez al Dirigente quien comenzaba a cantar los resultados de los equipos.

El suyo estaba en el cuarto puesto, nada mal, pero nada mal. Elevó su zurda, ahora con algo más de distancia hacia sus compañeros. El malestar, sin embargo, se mantenía. No sabía qué era, luego, si tenía algún descanso, quizás debiera tomar algo de agua, por ahora, siguió con su cigarrillo, dando una calada mientras el Dirigente volvía a hacer más anuncios... Pero de repente, Stroud pareció querer irse. Arqueó una ceja, ¿abandonaba? No parecía eso, y tampoco es que fuera muy hablador. Lo dejó marcharse, prefiriendo estar atento a lo que fuera a darse en ese momento. Dio una calada larga una vez más, escuchando que habría una ronda más... Pero esta vez de combate. Exhaló el humo de sus pulmones, con un aire más serio a la inicial, concentrado. El sonido del público incluso parecía ser muy lejano, mucho más que antes. Apretó los labios, firme y seguro. ¿Un dos contra dos además? En su cabeza comenzaba a hacer cálculos mentales, pensativo. Su propio equipo estaba entre los combatientes, también el de Tezca y... Elevó la mirada hacia las gradas por un momento, buscando entre ellos a alguien que hacía tiempo no se encontraba: Uker. Si se podían rescatar eliminados... ¿Su equipo lo elegiría, o elegiría a aquel que se transformó y fue tan fugaz? También buscó alguien más, además de Uker, a quien conocía bien también y había resultado también eliminado; Barald. Era también una muy buena opción pero... Volteó al cubículo contiguo, viendo el resto de los participantes de este. ¿Qué tan fuertes resultaban ser? ¿Quién podría ser más eficaz? Elevó su diestra, con aire pensativo, recapitulando las pruebas que hasta entonces había contemplado de sus compañeros.

Primero; Stroud, quien no estaba allí, en la prueba de fuerza había mostrado paciencia y una fortaleza digna de confrontar. Segundo; Juan, tenía un escudo de lo más impecable, una defensa que era sorprendentemente buena para un apoyo, ¿pero podían confiar en su velocidad? ¿Y si el equipo rival era veloz y no tenía tiempo de defender a un compañero? Tercero; No había logrado saber más del estilo de Nyra, por lo que no podía sacar conclusiones dado que el arma de fuego no era algo que siquiera conociera hasta esa prueba. Sin embargo... El equipaje que tenía visible, le daba a entender que sería buena con armas de corta distancia... ¿Pero tenía la misma habilidad que él? ¿O por debajo? Es por eso mismo que, aprovechando la situación, activó aquella visión única que meses atrás había sido entrenada. Contempló el aura de la muchacha, similar a un aire soplando a su alrededor con toques de color similares al cielo en conjunto a las nubes, un color azul suave, difuminándose en toques blanquecinos. El aire soplaba con firmeza... Elevó entonces su propia diestra, viendo la forma de su propia aura, elevándose con firmeza sobre él, con más fuerza y peligrosidad que la de la muchacha. La observó por un rato determinadamente largo, en silencio, hasta cerrar el puño, y volver la mirada, esta vez, hacia Juan. Su aura era más fuerte que la de Nyra, con toques rojos que se iban aclarando cada vez más, igual que él mismo, en forma de llamas. Buscó a Stroud, quien se había estado alejando hasta las gradas, para ver mejor su cuerpo. Lo envolvía, a diferencia de ellos tres, un aura eléctrica por todo su alrededor, con tonos rojos y azulados. Lo supo al verlo: no era una broma, estaba a su nivel, o al menos casi. En una confrontación podría resultar hasta difícil de vencer. Volvió, ahora más seguro, la mirada hacia sus compañeros.

—Escuchen mis análisis. — Comentó, retomando el cigarrillo para una nueva calada, más larga, ahora dando un resumen de sus ideas mentales, sin hacer mención del cómo conocía la diferencia de poder entre unos y otros. —Por eso, opino que hay dos opciones bastante factibles en este caso. — De nuevo, una pausa, en la que se decidió en terminar de hablar con sus compañeros, concluir una decisión que precisó era mejor opción que todos tuvieran un acuerdo. Allí estaba, ya lo habían decidido, estaba claro.

—Me gusta su forma de pensar, querido equipo. Acepto su decisión.

Elevó el humo del cigarrillo sobre su cabeza, dejando caer el objeto contra el suelo y pisándolo con su zapato para apagarlo. —Nos vemos más tarde entonces. Yo mismo me encargaré de informar del combatiente. Procuraré no decepcionar a nadie. — Se dirigió hasta donde se encontraba el Dirigente, para dar la información del peleador que participaría en el combate que se daría después del concierto. Se despidió entonces de él, y todos los demás, elevó su diestra, ahora caminando hasta donde podía ver al que tanto añoraba. El malestar, sin embargo, persistía un poco todavía. Tenía una desagradable sensación que llevaba desde la prueba de Certeza molestándole. ¿Cuándo había iniciado? No estaba del todo seguro. Por eso, antes del encuentro que tanto deseaba, se limitó a ir a comprar un par de refrescos, pensando en el propio Tezca, en conjunto a un par de botellas de agua, pero a medio camino fue interrumpido precisamente por el mismo al que planeaba invitar a un par de tragos. Sonrió felizmente al ver que lo encontró él primero, ahora con el añadido de que podía ver su aura. Igual que él mismo, su aura era como una flamante llama, que solo resaltaba la belleza que poseía, en tonos oscuros y beige, en un degradado que pasaba de más oscuro a más claro, en sintonía con la belleza de su largo cabello, haciendo incluso que sus ojos azules solo resaltaran todavía más.

Sentir sus manos sobre sus propios hombros le hizo llenar de electricidad todo su cuerpo, el deseo de volver a abrazarlo nació al instante, queriendo atraerlo hacia sí, recordar los viejos tiempos, hacer aquello que el condenado Ñordiki les impidió... Que hablando de él, ¿seguiría sentado viendo los Juegos? Bah, ya se iba a preocupar más tarde de eso. Eso sí, la sonrisa se dibujó de nuevo en su rostro, con aire divertido y travieso, contemplando al rubio.

—¿Quién dice que no planeaba hacerlo, Tezca? ¿Crees que te olvido?

Irónicamente antes de su encuentro ya estaba pensando en qué comprarle, a qué invitarle, qué beber juntos... —Por desgracia me tocó un equipo de todo Marines... Tú tienes a... — Miró a los lados, solo para volver la mirada a Tezca, bajando el volumen de su voz, acercando sus labios en el oído del rubio. —Enji. Ese hombre es de fiar, te contaré cuando terminemos los juegos. — Se separó de nuevo, pero lejos de haber una distancia, sentía una cercanía, una atracción silenciosa que llenaba su pecho, olvidando, por un momento, todo su entorno. Ahh... mierda... No podía... No podía más... Cómo lo añoraba... Elevó ambos brazos hasta su cintura, atrayéndolo hacia sí mismo en un abrazo, cerrando los ojos para sentir mejor su beso, queriendo quedarse así un poco más, solo un poco más... Un beso que extrañó por todo ese tiempo, algo que no iba a desaprovechar ni siquiera después de ese bendito reencuentro que la fortuna lo había llevado, todo hasta ese mismo momento. De hecho, el que hubiera personas ni siquiera le importó, mientras sus manos se elevaban lentamente por la espalda del rubio, rozando sus dedos con el largo y hermoso dorado cabello que caía como una cascada resplandeciente bajo la luz del sol. Incluso pareció olvidar ese malestar que lo había estado aturdiendo por un tiempo en esos instantes que sintió sus labios fundirse con los propios...


Sintió la separación, algo desagradable, que hubiera deseado que permaneciera por algo más de tiempo, solo un poco más... Romper el abrazo se le había hecho un gran desafío y, sin embargo, sus palabras lograron despertarlo un poco de su aturdimiento. Abrió la boca para responder, queriendo decir algo, pero para entonces el hombre se había ido y... Él... Descendió su mirada, ambos ojos fijos en un solo punto.

...

......
 
..........
 
................


“Maldita sea Tezca...”

Tenía que calmarse... Cerró los ojos, con el rojo en sus mejillas, con imágenes en la mente que prefirió mantener lejos. “Vamos Jin, puedes con esto, solo hasta que terminen los condenados juegos...” Qué malditas ganas tenía de apartarlo por un rato... pero con una sola hora no iba a ser suficiente. Respiró, tratando de calmarse, respirando profundamente y, ahora sí, decidido a ir a por lo que planeó, comprando las bebidas que mencionó y tomándose una de las botellas de agua cuando volvió a sentir de nuevo esa sensación desagradable, la misma que olvidó que existía a causa de la adrenalina que había aumentado ante el beso del hombre. La sensación pareció disminuir, esos mareos y náuseas, aunque no se fueran de forma inmediata, sí parecían ir disminuyendo progresivamente. Sintió alivio en su cuerpo, al fin un poco más. Dejó escapar un suspiro de satisfacción, al fin, calmado.

Ya con la mente algo más clara, comenzó a caminar de vuelta hacia donde recordaba que podría haber visto a Barald. Exploró con la mirada, solo que esta vez se topó con alguien más, un conocido al que había saludado fugazmente. Poco después para proseguir su camino un poco más. Gracias al Haki, además, fue muchísimo más fácil reencontrarse con Tezca, el único con un aura tan característica era él. Su brazo izquierdo tenía algunos refrescos y, al verlo, le sonrió, elevando su diestra para saludarle, acercándose ahora al grupo con el que estuviera en ese momento, viendo de nuevo a Barald junto a él. Parecían llevarse sorprendentemente bien. Pudo escuchar también que parecía invitar a más gente, buscó la dirección a la que hablaba, pero se distrajo más rápidamente al acercarse detrás del rubio, pasando su brazo derecho alrededor de su cintura, susurrando algo en su oído de forma que solo él pudiera escuchar. —Si gano el combate, te dedicaré la victoria, mi amor.— Luego se separó, con una sonrisita traviesa, besando su mejilla con suavidad antes de separarse y saludar al resto. Contempló a la morena, quien había hecho una aplastante victoria en la primera prueba.

—Señorita Runin, su fuerza es digna de aplaudir. Espero nunca hacerla enfadar, gran trabajo. Así sé que Tezca está en buenas manos... Si no lo vuelven a confundir por algún otro... “mejor amigo”. — Esa frase todavía la recordaba como una desagradable puñalada que había venido del propio capitán. ¿Cómo se atrevían a confundirlo? ¿Y cómo se atrevían a decir que había mejor Tezca que quien tenía delante de él? Mejor dejar eso de lado, por suerte, ese beso le había quitado el mal humor que aquel desliz le provocó. Además, al menos así podía compartir más tiempo con su amado.

—Yo invito chicos, tomemos algo durante el concierto y disfrutemos mientras podamos.

Decidió compartir, primero a elección del rubio, lo que él quisiera de lo que acababa de comprar, luego lo repartió con el resto de los acompañantes. También estaba decidido a tomar algo con el resto, comprarles algunas cosas para picar y compartir el tiempo con ellos. Dudaba que fueran tan malos omitiendo esa torpeza inicial.

Cajita de Tabaco
[Imagen: bTjgVIr.png]


Mensajes en este tema
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - por Onizuka Jin - 27-07-2026, 04:41 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 6 invitado(s)