[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas
#33
[personajeinvalido=3941]


El menudo cuerpo de la joven humink se aleja, dispuesta a hacer gala de sus habilidades. ¿La motiva más el tofu que la victoria, o viceversa? La idea genera una suave risa que queda atrapada en la garganta de la amazona. No, lo último que desea en ese instante es distraerse; dejar que sus pensamientos discurran o que su imaginación eche a volar la alejaría de lo importante: la competición que tiene lugar ante ella.

Mahou se convierte en el pináculo de la atención cuando sus pasos la acercan al tocón; acaricia la madera sin mediar palabras. ¿Qué tiene planeado? ¿Algo de tacto le ayudará a calcular mejor el espacio entre ella y las moscas? Runin, curiosa, estira el cuello cuando la fémina pide una de las armas de fuego expuestas por el dirigente. ¡Una pistola!

La pregunta que sigue provoca en la kuja una risa a viva voz. No se trata de una burla, pues tampoco tienden a hallar gusto, fascinación o utilidad en ese tipo de artilugios bélicos, sino de una reacción originada por la honestidad de la castaña. ¿Preocuparse? En lo absoluto. Comerse las uñas no es algo que pueda hacer, al menos no en el presente.

Ynal, con su característica amabilidad, trata de explicar el funcionamiento de la pistola, aunque sin éxito aparente. No, Mahou parece ser alguien impaciente, el tipo de persona que busca las soluciones rápidas e intensas por sí misma. Les da la espalda, extrae una de las balas del arma y la lanza con fuerza hacia arriba. ¿Qué sucede después? Bueno, el azabache le roba las palabras de la boca al mencionar la posibilidad de una fruta del diablo. ¿Incluso existen ese tipo de habilidades en el mundo? Runin sonríe, anonadada, e incluso da un par de aplausos, aunque la bala no logra dar en el blanco.

—Fufufu al final la respuesta si es el tofu. —Bromea aunque la castaña no entienda a qué se refiere. Ynal cuestiona lo que ronda por la mente de la amazona. —Eso ha sido de lo más extraño, cariño.

El siguiente, y último, en la arena es Akira. Aquel intrépido y escandaloso marine que… empieza a hacer piruetas y volteretas con un control tan envidiable que Runin no puede hacer más que prestar atención. Al menos hasta que empieza a sentir náuseas de nueva cuenta debido al constante movimiento y trajín. Gira el rostro hasta que el espectáculo culmina en algo que sí logra hacerla voltear. ¿Corazones? ¿Podía hacer eso la última vez que lo vio? No recuerda tal cosa, aunque eso de lanzar fuegos artificiales resulta entretenido. Vuelve a aplaudir, apretando los labios.

Claro que la última parte es la cereza del pastel. La amazona ríe ante las delicadas palabras del rubio. ¿Incluso en la Marina se llevan mal entre ellos? Debe ser. Sí, sí, algún día podría invitarlo a comer con la tripulación, siempre alejado de Yuuki. No vaya a ser que ella se enoje e intente matarlo.

Los resultados salen a la luz. La victoria inminente del subcapitán de los Sepultura, la eliminación de Mahou. El quinto puesto de Tezca y el segundo puesto que aún ostenta el noveno grupo. —mmm —Runin parece pensativa durante un instante antes de responder hacia el oficinista. —Ni tan mal. —Responde a sus palabras, no planea culpar a Mahou, a ninguno en el equipo, en realidad. —Ni tan mal. —Repite, con un poco más de convencimiento.

El dirigente ruge hacia la emocionada multitud, que no hace más que encandilarse cuando la nueva propuesta sale a la luz. ¿Qué? ¿Es posible traer de vuelta a alguien de los eliminados? Se determina una hora de descanso antes de la verdadera competencia: las pruebas de combate. ¡Enfrentamientos de dos contra dos entre equipos hasta encontrar a quienes se enfrenten a uno de los vencedores del sexto equipo!

Runin se estremece al pensar en lo increíble que sería combatir contra Ryota. ¿Tiene algo contra su capitán? En realidad, no; mas el espíritu competitivo que, en el fondo, ambos ostentan seguramente los llevaría a disfrutar cada instante de un enfrentamiento «real» entre ellos. Algo dice sobre presentaciones musicales mas la kuja está demasiado metida en la fantasía que ignora, por un momento, a todo y a todos.



—La posibilidad de pelear contra mi capitán…

¿Se atrevería a utilizar su fruta del diablo aún a pesar del temor que esta le provoca? ¿Qué tan fuerte estará golpeando en la actualidad? ¿Ryota podría aguantar uno de sus puñetazos cargados con su akuma o terminará en el suelo? ¿Quién es más veloz? ¿Habrá entrenado nuevas técnicas que no conoce? La voz de Merlot le arrebata el momento de esparcimiento, haciendo que la amazona vuelva en sí. Claro, las situaciones están llenas de posibilidades, no siempre es posible aferrarse a una de ellas aunque se quiera.

—Jamás podrás saber qué tan fuerte eres si nunca combates. ¡Esperar hasta el último momento para hacerlo es igual a condenarte a ti o a tus compañeros! —Emite la morena mientras infla el pecho y cruza los brazos, emocionada. Su expresión carece de agravio o crítica; más bien refleja reafirmación y tenacidad, una emoción que solo los más osados conocen. ¿Runin intenta hacer que la fémina de sonrosados cabellos cambie de opinión? ¡En lo absoluto! Solo es un consejo a medio dar para cualquier inminente futuro.



—¡De cualquier manera pienso pelear yo, fufufu! ¡Nunca se le pone mala cara a una buena pelea.

Ríe, estridente, hasta que la suave voz, ligeramente tartamuda, del oficinista rompe el intrépido ambiente. Runin se vuelve hacia él y le sonríe, intentando infundirle algo de valor para que pueda expresarse abiertamente. —¿Oh? ¿Te apetece pelear a ti? —Cuestiona. Nada más alejado de la verdad. Lo que sigue funde, poco a poco, la expresión de la amazona. La seriedad la embriaga hasta transformarse en una desazón que la obliga a mostrar un gesto menos alegre y más pensativo.

Runin observa a Omi, tratando de sonreír; sin embargo, el desconcertante momento le impide mostrarse altiva, aunque solo sea por ese instante. Su nombre fluye de los labios de Ynal y la dulzura de sus palabras hace que, al fin, tanto la mente como el corazón de la fémina comprendan. ¿Una despedida?

Podría enfadarse, alegar cobardía, debilidad o temor por quedarse a obtener aquello que desea, pero no lo hace. Instintivamente, la fémina descruza los brazos y lleva su propia mano hacia el lugar donde descansa su corazón. ¿Romperlo? Quizá existan algunas personas capaces de hacerlo, mas espera no tener que pasar nunca por ello.

El hombre de cabellos azabache les da la espalda. Por instinto, Runin alarga el brazo, como si estuviera a punto de sostenerlo. Sin embargo, desiste en el último momento y cierra los dedos en el aire, mientras una sonrisa serena, cargada de una calidez poco premeditada, se dibuja en sus labios.

¿Qué tipo de vida lleva Ynal? ¿Cuál es la carga que ostenta? ¿Por qué sus expresiones le recuerdan al color de la soledad? El tiempo que han compartido ha sido breve. Incluso en medio de las competencias, incluso teniendo un único objetivo en mente, todo parece diluirse ante la amabilidad que aquel cuarteto ha mostrado.

H-hasta el punto de r-recordar lo q-que era tener a u-un amigo y a-amiga…

Existió una época en la que Runin tampoco tenía algo así en su vida; una época en la que se distraía tratando de cazar y embaucar para sobrevivir, en la que jamás habría imaginado sentarse a comer un plato de comida con alguien que no fuera ella misma, ni que el tofu se convertiría, de repente, en algo que probaría con tanto ahínco. Pero ahí estaba, observando la espalda del hombre alejarse mientras Merlot gritaba a pleno pulmón.



—El mar es enorme, Ynal.

Pronuncia al verlo darse la vuelta para emitir una última despedida.

—¡Es enorme y, al mismo tiempo, es un pañuelo! Aun si no quieres comer tofu, comeremos carne, legumbres, vegetales. ¡Lo que quieras! ¡Sin ti no habría llegado a esa primera victoria! —Exclama. El hecho de ser una orgullosa amazona no significa que sea ciega o carezca de lógica. Aquello que hizo al animarla la ayudó a encontrarse en esa posición, en ese instante y con esa puntuación.



—Nos volveremos a encontrar, Ynal, Omi.

Aún si ninguno de ellos lo desea, el mundo de la piratería siempre termina convirtiéndose en un estanque pequeño.

Un suspiro es exhalado, un paso hacia el frente y un nuevo llegado irrumpe en el lugar. Es un hombre atractivo, al parecer, compañero de Merlot, esta última la presenta haciendo que Runin ría en negación. —Runin Kitay, cariño. —No demoran en retirarse, la amazona guiña hacia MM. —Espero grites tanto como lo hiciste al despedirte de Ynal, me gusta sentirme apoyada. —Le gusta el ruido y la algarabía, en realidad. —Bueno, Mahou. Siento no poderte hacer participar, pero soy muy competitiva, fufufu. Prometo dar lo mejor de mi.


Sin intercambiar más palabras se retira hacia las gradas. Busca con la mirada a sus siempre estridentes compañeros. En el recorrido abre su morral para sacar una pequeña petaca con vino en su interior, consume el líquido. ¿No debería evitarlo por las náuseas? Si, claro. ¡Eso no importa! ¡Ese no será el día de su muerte! Menos por un poco del delicado y delicioso néctar que tanto alimenta su alma, no su cuerpo.

—¡Cariño! ¿Qué tal el banco de los perdedores? —Es la primera burla que profesa hacia Barald, se nota el brillo jocoso en su mirada, ese que aparece cuando quiere molestar a los suyos. Cierra la petaca y esconde el vino en su morral. —¿Haciendo amiguitos? Qué grupo más colorido, volviendo a juntarnos. —Saluda a Uker con un gesto de cabeza antes de despedir personas para tomar asiento junto al pelinegro, con la confianza que solo él le permite concederse a sí misma.

—¿Y? ¿Me apoyaste? Sé que no eres de gritar, cariño, pero ¿me apoyaste? Fufufu —Sigue picando, incluso acuesta su cabeza sobre el hombre del azabache. —Estoy segura que lo hiciste, Bary. —Y continuaría burlándose un poco más.

El tiempo pasa y una nueva presencia toma forma. ¡Una enorme presencia! El hombre que ha quedado en segunda posición en la prueba del coloso ¿Cómo se llama? Bah, claro que se lo ha guardado en la mente: Ubbe.



—¿No lo sabes, cariño? La belleza no es enemiga de la fuerza.

Sonríe con la confianza creciendo a su alrededor, incluso se pone de pie para no verse tan pequeña en comparación a aquel coloso lleno de músculos y actitud radiante. Cruza los brazos, levanta el mentón. ¿Limpiamente? Algo por el estilo, trata de no reírse de ello. ”Gracias, Ynal.” —¿Crees que existirá una próxima vez, cariño? —Una gran sonrisa hace acto de presencia.

—¡Estás en lo correcto! Cuando quieras nos divertimos un rato. —Separa los brazos solo para alzar uno de sus brazos. —No le temo a una buena pelea, fufufu. —Le guiña al verlo alejarse. ¿Es normal que los luchadores de cuerpo a cuerpo tiendan a ser tan extrovertidos? No conoce demasiados pero debería hacerlo. En ese momento se escucha el bullicio de personas levantando piernas y un relinchido característico que queda atrás. De repente Cardan aparece entre los presentes, buscando a su dueña.

—¡Cariño! ¿También me animaste? —La serpiente no demora en enredarse alrededor de Runin, siseando y restregando su rostro contra el de la morena. —Fufufufu, sé que si pudieras gritar lo hubieras hecho en cada ronda. —Acaricia a la criatura, acomodando un poco su sombrero y camisa. —Qué desastre eres. —La serpiente se acomoda en sus piernas, pesada, casi le tapa la vista pero ella le toca la frente para que baje un poco más y le de espacio para respirar. La fémina escucha un poco a los demás hasta que cierto rubio, al fin, se acerca al grupo.

—¿Pero qué tenemos aquí? ¡El enamorado de la tripulación! Besarte con mafiosos te sienta de maravilla. —Ríe con fuerza antes de negar, divertida. —Cuando gane el deseo veré de conseguir raciones ilimitadas de mi shampoo. —Niega riendo ante sus palabras. ¡Claro! El grandote es parte del equipo de Tezca. Lo que significa… —Fufufufu. ¿Es en serio? ¿De querer pelear entre nosotros a pelear juntos? —De fondo se escucha el intermedio musical al que, en realidad, no presta real atención.

El último en llegar es el radiante capitán. ¿Dónde se ha metido? Levanta una de sus cejas, tratando de no sospechar de más. No se ha robado ninguna casa de oro, eso es seguro, no de momento.

—¡¿Cómo que no estarás?! —La ilusiones terminan por romperse, a este paso piensa que deberá preguntarle directamente por un combate si el castaño está dispuesto a no huir ante la responsabilidad que eso podría implicar. —Qué aburrido… —Masculla. Cardan sube su cabeza para hacerle mimos en la nariz a Runin, quien vuelve a sonreír. —¿Hmm? ¿Un deseo? Primero deberás arrancarlo de mis manos, querido. —Cardan se sube sobre las piernas de Barald antes de postrarse sobre su cuello.

Runin se pone de pie para ver mejor a su capitán, se apunta a sí misma con total seguridad. Relame sus labios sin poder evitarlo. —¿No es obvio acaso? ¡Espero que sigan apoyándome! —La mirada se posa sobre Tezca. —Juro que si apoyas a tu amado novio antes que a nuestros equipos… —Esta vez observa con fijeza a Barald. —O si apoyan a los de su equipo. —Por último le sonríe a Ryota, con esa amabilidad que tanto la caracteriza. —Dormirán todos juntitos y abrazados en la cofa del barco durante un mes entero, cabrones. —Siempre tan dulce, tan gentil y atenta.

“Ojalá te ganen por conseguir más puntaje que yo.”



—¡Ya quisieras!

Y aunque Cardan trata de ponerse entre ellos, Tocho Morocho relincha y el mejor Tezca ríe viendo el intento de Runin de sostenerle la camisa a Ryota; al final la fémina carcajea sin poder evitarlo. Sabe que, a su manera y contra cualquier pronóstico, sus amigos siempre terminarán por apoyarla. En medio del bullicio un nuevo integrante aparece.

Jin, el mafioso amante del querido comerciante de la tripulación hace acto de presencia, llenando de cierto grado de egolatría a la morena. —Qué agradable novio te has conseguido, Tezca, Jin si sabe cómo encantar los oídos de las personas. ¿Por eso tan enamorado? Fufufufu. —Claro, todo bien porque las risas son contra el rubio al que ama molestar. —FUFUFU. La próxima dile que no se aleje, a veces somos un poco ciegos. —El mejor Tezca les hace un gesto de cuidado, ella solo ríe aceptando.

—Gracias por la bebida, Jin, sin embargo ya amenacé a Tezca. Amigos antes que pareja, cariño. —¿La verdad? Le da igual. Sabe que una vez en la arena sólo podrá pensar en la adrenalina, el ruido general y todo lo que ha entrenado a lo largo de los meses. Bueno, quizá sí pueda escuchar a alguien. Una mirada es dedicada a su capitán antes de guiñar hacia él, la única persona que puede romper el molde de sus pensamientos.



—Que gane el mejor equipo, amigos.


BOLSA DE ESTRELLITAS
[Imagen: MQT49Lq.png]


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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - por Runin D. Kitay - 27-07-2026, 05:03 AM

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