[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas
#35
[personajeinvalido=3941]

—¡Atchú!

Sorbió la nariz y, por enésima vez en los últimos cinco minutos, puso los ojos en blanco y suspiró, hastiado, mientras una catarata de moco caía de sus fosas nasales. ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? Se preguntó. «Ya sabes dónde, so imbécil». Estaba enfermo. El problema era que Enji se enfermaba, como quien dice, “una vez cada muerte de obispo”. ¡Y no tenía idea de lo que era un obispo! Pero ahora, de pronto, por obra y gracia del señor, se sentía de la mierda. Tenía la garganta tomada, la nariz tapada de moco y flema, y empezaba a sufrir de un picor insoportable en el cuello. Se rascaba como perro enfermo, desesperado, hasta dejar trazas rojas en su piel y pequeñas heridas teñidas de sangre.

La picazón la tenía todos los días. ¿El resto de síntomas? Esos sí que lo estaban jodiendo de verdad.

—¿Ah? ¿De dónde te robaste esto?

Una cerveza apareció de pronto frente a sus ojos. Ubbe, el buccaneer, se la ofrecía. No escuchó su justificación, simplemente tomó la botella y arrancó la tapa con sus dedos. Estaba fría, helada, y era pecado dejar una cerveza fría sin beber. Empinó el pico sobre sus labios y dio dos largos tragos antes de decir nada más.

—¿Un templo? —exclamó tras separarse de la botella y suspirar—. ¡Shihahaha! ¡Lo que digas, grandote! Tú te lo pierdes.

Tezca regresó de su prueba poco después y Enji alzó la cerveza hacia él, en señal de reconocimiento. No había estado mal. Nada mal. Con su aporte, todos los participantes del grupo cinco habían sumado puntos y ninguno había caído eliminado. Eso tenía que valer de algo.

La primera ronda llegó a su final y los resultados fueron anunciados, alto y claro, por el carismático maestro de ceremonias. La mitad de los equipos cayeron en el pozo. El suyo fue el último en salvarse. Se habían ido de un pelo, pero estaban vivos en la competencia, aunque no podía decirse que Enji estaba muy satisfecho con su manera de pasar a la siguiente ronda. Sin embargo, le alcanzaba. Ahora tenían que poner la cabeza en el siguiente desafío y asegurarse un lugar en la final. ¡Quería ese premio! ¡Quería pararse en la cima de esa competencia! ¡Era muy divertido!

—Hijo de puta, casi nos quedamos afuera —comentó a sus compañeros cuando todavía estaban reunidos en el cubículo de su grupo. Después le dió otro trago a la cerveza y se bajó del gigante—. ¡Bien! Supongo que toca nominar a… a… ¡Atchú! ¡A uno!

Las reglas de la siguiente ronda habían quedado relativamente claras en su cabeza. Cada equipo entregaba un luchador para enfrentarse en una batalla de dos contra dos, el mejor ganador se llevaba puntos y el equipo con más puntos podía después enfrentarse a los ganadores de la primera fase: el equipo de Akira y Shin.

Enji se paró frente a Ubbe y lo señaló con el culo de la botella de cerveza, provocando que algo de líquido se volcara en el suelo.

—¡Yo te nomino a ti, grandote! —dijo, sonriente, confiado—. Fuiste el que más puntos nos dió, te transformas en un bicho enorme y genial, tienes lentes de sol, eres negro… ¡Todo ventajas! ¡Shihahaha! —Su sonrisa estalló y solo logró acallarla otro largo trago a la cerveza fría—. El come abuelas es muy simplón, la diva es demasiado extravagante… ¡Y tú mides cinco metros! —Abrió los brazos, señalando lo enorme de su tamaño—. ¿Estamos todos de acuerdo en que el mastodonte va? —Miró a sus otros compañeros, a Tezca y a Dharma, buscando su aprobación. Cuando la obtuvo, volvió a fijarse en Ubbe—. Barre el piso con ellos y llévanos a la final. —Enji le enseñó el pulgar arriba, se dió la media vuelta y, mientras se dirigía a las gradas, señaló su pecho con el mismo gesto—. A quien sea que espere allí, me lo comeré crudo, con algunas papas fritas y un poco de salsa criolla al costado. ¡Eso denlo por hecho! ¡ATCHÚ!

Su andar se aceleró, poco a poco, a medida que atravesaba la zona de los cubículos de camino a la grada. De caminar pasó a trotar y luego, corrió. Su mirada se fijó en cierto caparazón que asomaba apenas un metro por encima del nivel del suelo. Saltó, se proyectó como una bala en su dirección y, al alcanzarlo, se estampó contra él plantándole un cabezazo sobre ese caparazón blindado. Se estampó como una estaca de madera contra un muro de acero, duró un segundo en el aire, con el cuerpo recto, y después aterrizó de cuclillas a la derecha de Juan Sebastián.

—Juancho, Juancho, Juancho… ¿Algo que confesar? —Sus ojos brillaban con un juicio malicioso. No olvidaba que el cangrejo había entrado fumando a la arena—. Cinco minutos te dejo solo y ya estás agarrando vicios. ¡CINCO MINUTOS! ¡El cigarro es una mierda!

Dicho lo cual, ni lento ni perezoso, Enji encendió su propio cigarrito. Otra vez, salido directamente del elástico de sus boxers.

—Lamentable… pero bueno, lo compensaste un poco con tu prueba. ¡No como los otros dos! —Negaba con la cabeza, decepcionado y pensando en ir a por Akira y Masami, hasta que algo más desvió su atención: música—. ¡Eh! Reconozco ese violín.

Paró la oreja y empezó a seguir el sonido, como hipnotizado, hasta llegar a la zona donde se abría el escenario del concierto. Allí, entre otros, encontró a Miyori desplegando su arte, y junto a ella… ¿Una pelada? Estaban dándolo todo sobre la tarima y se les notaba que disfrutaban de hacerlo. La euforia del público se le contagio y acabó agarrado el barandal con una mano mientras la otra se levantaba en el aire, extendidos sus dedos índice y meñique únicamente.

—¡Shihahahaha! ¡Eso, Naranjita! ¡Doña cabeza de rodilla!

La gente se estaba volviendo loca con esas dos. Volaron flores, peluches, calzones…

¿Calzones?

—Fah, que mierda. —Se encogió de hombros y se sacó los boxers, última prenda que le quedaba, para luego arrojarlos al escenario—. ¡VAMOOOOOS!

off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4097 + 0 = 4097
Energia: 3657 + 215 = 3872
Espiritu: 1450 + 0 = 1450


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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - por Enji - 27-07-2026, 06:21 AM

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