27-07-2026, 12:31 PM
[personajeinvalido=3941]
La prueba de precisión había terminado y Nyra lo había hecho sorprendentemente bien, un verdadero orgullo para la Marina. —¡Hurra, Nyraaa! Gracias a tu disparo estamos entre los cuatro primeross —dije con alegría mientras ella regresaba al cubículo. Por suerte, había sido afortunado con mis compañeros de equipo, incluso el presunto criminal llamado Jin había cumplido de forma correcta. —Por cierto, ¿os pasa algo? Os veo como… Enfermos, hay que comer más lechuga.
El tiempo para celebrar nuestra buena posición no fue demasiado, ya que el favorito de la gente no tardó en anunciar la siguiente fase de los juegos. —¡¿Una prueba de combate?! —pensé con fuerza hacia mis adentros mientras abría mis ojos como platos. Me consideraba bastante fuerte, pero combatir no era lo que esperaba en estos momentos; además, pelearía solo uno de los cuatro del equipo.
Stroud se fue, seguramente debido al malestar que parecía estar sufriendo, por lo que el resto discutimos de forma breve sobre quién era el más adecuado para combatir. La decisión estaba tomada, Jin sería nuestro elegido, Nyra aún era algo novata, Stroud no parecía sentirse bien y yo… A mí me apetecía ver cómo varios piratas se daban de palos en la arena. Nuestro equipo se enfrentaba al equipo de Enji; le conocía bien, seguramente decidiría reservar su actuación para la final, si es que llegaban a pasar, claro… Con todo acordado, me despedí de Jin antes de dirigirme a las gradas.
—Nyra, ¿vienes o buscarás a tus compañeros de la setenta y cinco? —le pregunté mientras iniciaba mi lenta pero segura marcha hacia el público, terminando el cigarro de la victoria que me dio Jin. Finalmente, me adentré entre la muchedumbre, apenas podía ver nada entre tantas personas tan altas, pero sentía como cientos de ojos se clavaban en mí mientras daba cada pasito hacia el hueco vacío que vi desde lo lejos.
Mientras esperaba con emoción a que empezase el concierto, pude sentir cómo algo impactó contra mi impenetrable coraza. Era Enji, que me miraba de forma inquisitiva. —Eee… Era para los nervios… —Me excusé mientras gotas de sudor se deslizaban entre los surcos de mis escamas. —Nadie se engancha a fumar por un par de cigarros… ¿Verdad? —Tras mis palabras, mi propio capitán fue el que se encendió un cigarro y yo me limité a mirarle con una ceja arqueada de forma exagerada; sin dudas, era un evidente caso de racismo. Las tortugas y los cangrejos también teníamos derecho a fumar como todos los demás; Jin fumaba, Stroud fumaba, Enji fumaba… Tan malo no podía ser.
Aprovechando que estaba con Enji, llamé a Akira, a quien vi en la lejanía. —¡Akiraaaa, estamos aquíiii! —Los miembros de la ochenta nos íbamos juntando poco a poco, pero, ¿dónde estaba Masami? —Esta muchacha… Siempre se pierde… —Pensé mientras chasqueaba la lengua y sacudía de lado a lado mi cabeza. Antes de que pudiese estirar mi cuello para intentar buscar a Masami, un segundo marine impactó en mi caparazón, ni más ni menos que Akira con su alegre energía que le caracterizaba. —¡Lo lograste por poco, Akira, jajaja, bien hecho! Por cierto, ¿qué centollos son esas cosas que lanzas?
Cuando ya faltaba poco para que el concierto empezase, me encontré con una visita inesperada, nada más y nada menos que el tal Ubbe, aquel pirata que había destacado en la prueba de fuerza. Me gustaba cómo hablaba con confianza y estilo, pero era un pirata. —Uno y cien piratilla, cuando bajemos al mar azul te daré la oportunidad de probar lo duro que soy… ¡BABY! —Maldita sea, esa forma de hablar era ridículamente pegadiza. ¿Qué hacía un marine de bien como yo imitando a un sucio pirata?
Una vez el moreno se fue, el concierto comenzó. Me encantó volver a escuchar con tanta pasión el violín de Miyori y la guitarra de Maki; sin dudas, eran artistas de gran talento. ¿Habría alguna forma de lograr que abandonasen el camino de la piratería y fuesen por el buen camino? Tendría que darle una vuelta a ello, no solo por ellas, sino por María, que también tenía que estar por algún lugar siendo engañada para cometer actos delictivos. El concierto fue un desfase; Enji lanzó sus calzones mientras bailaba, haciendo que esa cosa me apuntase de forma intermitente, uno de los momentos más aterradores de mi vida. Akira, por su parte, nos agarró para seguir el ritmo de la canción todos juntos. Por mi parte, no tuve más opción que sacar los pasos prohibidos.
La prueba de precisión había terminado y Nyra lo había hecho sorprendentemente bien, un verdadero orgullo para la Marina. —¡Hurra, Nyraaa! Gracias a tu disparo estamos entre los cuatro primeross —dije con alegría mientras ella regresaba al cubículo. Por suerte, había sido afortunado con mis compañeros de equipo, incluso el presunto criminal llamado Jin había cumplido de forma correcta. —Por cierto, ¿os pasa algo? Os veo como… Enfermos, hay que comer más lechuga.
El tiempo para celebrar nuestra buena posición no fue demasiado, ya que el favorito de la gente no tardó en anunciar la siguiente fase de los juegos. —¡¿Una prueba de combate?! —pensé con fuerza hacia mis adentros mientras abría mis ojos como platos. Me consideraba bastante fuerte, pero combatir no era lo que esperaba en estos momentos; además, pelearía solo uno de los cuatro del equipo.
Stroud se fue, seguramente debido al malestar que parecía estar sufriendo, por lo que el resto discutimos de forma breve sobre quién era el más adecuado para combatir. La decisión estaba tomada, Jin sería nuestro elegido, Nyra aún era algo novata, Stroud no parecía sentirse bien y yo… A mí me apetecía ver cómo varios piratas se daban de palos en la arena. Nuestro equipo se enfrentaba al equipo de Enji; le conocía bien, seguramente decidiría reservar su actuación para la final, si es que llegaban a pasar, claro… Con todo acordado, me despedí de Jin antes de dirigirme a las gradas.
—¡No nos falles, granuja!—
—Nyra, ¿vienes o buscarás a tus compañeros de la setenta y cinco? —le pregunté mientras iniciaba mi lenta pero segura marcha hacia el público, terminando el cigarro de la victoria que me dio Jin. Finalmente, me adentré entre la muchedumbre, apenas podía ver nada entre tantas personas tan altas, pero sentía como cientos de ojos se clavaban en mí mientras daba cada pasito hacia el hueco vacío que vi desde lo lejos.
Mientras esperaba con emoción a que empezase el concierto, pude sentir cómo algo impactó contra mi impenetrable coraza. Era Enji, que me miraba de forma inquisitiva. —Eee… Era para los nervios… —Me excusé mientras gotas de sudor se deslizaban entre los surcos de mis escamas. —Nadie se engancha a fumar por un par de cigarros… ¿Verdad? —Tras mis palabras, mi propio capitán fue el que se encendió un cigarro y yo me limité a mirarle con una ceja arqueada de forma exagerada; sin dudas, era un evidente caso de racismo. Las tortugas y los cangrejos también teníamos derecho a fumar como todos los demás; Jin fumaba, Stroud fumaba, Enji fumaba… Tan malo no podía ser.
Aprovechando que estaba con Enji, llamé a Akira, a quien vi en la lejanía. —¡Akiraaaa, estamos aquíiii! —Los miembros de la ochenta nos íbamos juntando poco a poco, pero, ¿dónde estaba Masami? —Esta muchacha… Siempre se pierde… —Pensé mientras chasqueaba la lengua y sacudía de lado a lado mi cabeza. Antes de que pudiese estirar mi cuello para intentar buscar a Masami, un segundo marine impactó en mi caparazón, ni más ni menos que Akira con su alegre energía que le caracterizaba. —¡Lo lograste por poco, Akira, jajaja, bien hecho! Por cierto, ¿qué centollos son esas cosas que lanzas?
Cuando ya faltaba poco para que el concierto empezase, me encontré con una visita inesperada, nada más y nada menos que el tal Ubbe, aquel pirata que había destacado en la prueba de fuerza. Me gustaba cómo hablaba con confianza y estilo, pero era un pirata. —Uno y cien piratilla, cuando bajemos al mar azul te daré la oportunidad de probar lo duro que soy… ¡BABY! —Maldita sea, esa forma de hablar era ridículamente pegadiza. ¿Qué hacía un marine de bien como yo imitando a un sucio pirata?
Una vez el moreno se fue, el concierto comenzó. Me encantó volver a escuchar con tanta pasión el violín de Miyori y la guitarra de Maki; sin dudas, eran artistas de gran talento. ¿Habría alguna forma de lograr que abandonasen el camino de la piratería y fuesen por el buen camino? Tendría que darle una vuelta a ello, no solo por ellas, sino por María, que también tenía que estar por algún lugar siendo engañada para cometer actos delictivos. El concierto fue un desfase; Enji lanzó sus calzones mientras bailaba, haciendo que esa cosa me apuntase de forma intermitente, uno de los momentos más aterradores de mi vida. Akira, por su parte, nos agarró para seguir el ritmo de la canción todos juntos. Por mi parte, no tuve más opción que sacar los pasos prohibidos.
![[Imagen: tortoisejam.gif]](https://i.ibb.co/ZRpK0pFH/tortoisejam.gif)
Cajita de tortuga

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