27-07-2026, 02:59 PM
La actuación de The Cupids terminó arrancando una enorme ovación de todo la arena, aunque probablemente nadie hubiera aplaudido con tanta energía como el gigantesco buccaneer. Durante varios minutos no había dejado de silbar, levantar los brazos y corear todo aquello que buenamente podía, alternando los vítores entre la pelirroja, a la que seguía llamando orgullosamente su "ángel de la guarda", y la guitarrista que, de vez en cuando, conseguía arrancarle una sonrisa cada vez que sus miradas parecían cruzarse entre el escenario y las gradas.
- ¡One more! ¡One more! ¡GAHAHAHA!
Aunque el espectáculo llegó inevitablemente a su fin, el buen humor de Ubbe permaneció intacto mientras seguía aplaudiendo hasta que las artistas desaparecieron entre bastidores. Solo entonces volvió a acordarse del motivo por el que se había levantado de las gradas antes de que comenzara el concierto, y su estómago se encargó de recordárselo.
El rugido de hambre fue tan exagerado que el propio buccaneer bajó la vista hacia su abdomen antes de soltar una carcajada.
- Vale, vale... ya voy, baby.
Sin perder más tiempo, puso rumbo a la zona donde varios comerciantes seguían atendiendo a los asistentes, el aroma de la carne asada inundaba el aire, mezclándose con el del pan recién horneado y las especias. No tardó demasiado en encontrar un enorme bocadillo de costillas que parecía hecho prácticamente a su medida, y el primer mordisco desapareció casi tan rápido como había llegado a sus manos.
Durante unos instantes el mundo dejó de existir. Solo estaban él... y su bocadillo. Segundo mordisco, tercero, y un enorme trago para ayudar a bajar semejante cantidad de comida.
Y entonces... Ubbe dejó de masticar, permaneció completamente inmóvil, un impulso recorrió su mente en ese instante, y los ojos se abrieron de golpe tras las gafas de sol.
-...Shit.
Otro segundo de silencio.
- ¡HOLY SHIT!
Se dio una palmada en la frente con tanta fuerza que el sonido resonó incluso por encima del murmullo del estadio.
- ¡Se me ha olvidado avisar al dirigente! ¡GAHAHAHA!
Lejos de alterarse, rompió a reír de sí mismo mientras negaba con la cabeza, aquello era tan propio de él que casi le daba vergüenza reconocerlo. Entre el concierto, las bromas con Sigurd, la gente, el hambre... su cerebro había ido saltando de una cosa a otra hasta olvidar por completo un detalle que, probablemente, era bastante importante.
Con el bocadillo todavía entre las manos, aceleró el paso buscando con la mirada al dirigente de los juegos. Cuando finalmente logró localizarlo, levantó un brazo para llamar su atención incluso antes de llegar.
- ¡Eh, baby! ¡Un segundo!
Acortó la distancia con una sonrisa algo apurada, rascándose la nuca.
- Casi se me pasa avisarte, my man. Mi equipo ya ha decidido quién va a participar en la prueba de combate... y ese voy a ser yo.
Se señaló el pecho con el pulgar.
- Team Five. Ubbe. Prometo que normalmente me acuerdo de estas cosas... aunque hoy había demasiadas distracciones. ¡GAHAHAHA!
Le dedicó una sonrisa tan despreocupada como sincera antes de dar otro enorme mordisco al bocadillo, como si acabar de recordar un detalle tan importante no hubiera sido más que otra anécdota divertida dentro de unos juegos que, para él, estaban resultando imposibles de olvidar.
- ¡One more! ¡One more! ¡GAHAHAHA!
Aunque el espectáculo llegó inevitablemente a su fin, el buen humor de Ubbe permaneció intacto mientras seguía aplaudiendo hasta que las artistas desaparecieron entre bastidores. Solo entonces volvió a acordarse del motivo por el que se había levantado de las gradas antes de que comenzara el concierto, y su estómago se encargó de recordárselo.
El rugido de hambre fue tan exagerado que el propio buccaneer bajó la vista hacia su abdomen antes de soltar una carcajada.
- Vale, vale... ya voy, baby.
Sin perder más tiempo, puso rumbo a la zona donde varios comerciantes seguían atendiendo a los asistentes, el aroma de la carne asada inundaba el aire, mezclándose con el del pan recién horneado y las especias. No tardó demasiado en encontrar un enorme bocadillo de costillas que parecía hecho prácticamente a su medida, y el primer mordisco desapareció casi tan rápido como había llegado a sus manos.
Durante unos instantes el mundo dejó de existir. Solo estaban él... y su bocadillo. Segundo mordisco, tercero, y un enorme trago para ayudar a bajar semejante cantidad de comida.
Y entonces... Ubbe dejó de masticar, permaneció completamente inmóvil, un impulso recorrió su mente en ese instante, y los ojos se abrieron de golpe tras las gafas de sol.
-...Shit.
Otro segundo de silencio.
- ¡HOLY SHIT!
Se dio una palmada en la frente con tanta fuerza que el sonido resonó incluso por encima del murmullo del estadio.
- ¡Se me ha olvidado avisar al dirigente! ¡GAHAHAHA!
Lejos de alterarse, rompió a reír de sí mismo mientras negaba con la cabeza, aquello era tan propio de él que casi le daba vergüenza reconocerlo. Entre el concierto, las bromas con Sigurd, la gente, el hambre... su cerebro había ido saltando de una cosa a otra hasta olvidar por completo un detalle que, probablemente, era bastante importante.
Con el bocadillo todavía entre las manos, aceleró el paso buscando con la mirada al dirigente de los juegos. Cuando finalmente logró localizarlo, levantó un brazo para llamar su atención incluso antes de llegar.
- ¡Eh, baby! ¡Un segundo!
Acortó la distancia con una sonrisa algo apurada, rascándose la nuca.
- Casi se me pasa avisarte, my man. Mi equipo ya ha decidido quién va a participar en la prueba de combate... y ese voy a ser yo.
Se señaló el pecho con el pulgar.
- Team Five. Ubbe. Prometo que normalmente me acuerdo de estas cosas... aunque hoy había demasiadas distracciones. ¡GAHAHAHA!
Le dedicó una sonrisa tan despreocupada como sincera antes de dar otro enorme mordisco al bocadillo, como si acabar de recordar un detalle tan importante no hubiera sido más que otra anécdota divertida dentro de unos juegos que, para él, estaban resultando imposibles de olvidar.
HEY BABY
![[Imagen: ksMOGZu.png]](https://i.imgur.com/ksMOGZu.png)
