Sognare | Pasado
#8
Música.

Eso debió suponer en cuanto vio el estuche, pero él, diestro en las transacciones ilegales, sabía bien que las cosas no siempre eran lo que parecían, por ello su cuestionamiento inicial, a fin de cuentas, no le sorprendería que aquel estuche estuviera cargado con objetos para los que no fue creado; sin embargo, luego de escuchar la explicación de la chica de cabellos naranjas, el falso marine se limitó a soltar un suspiro que lejos de ser de molestia, fue de tranquilidad. Lo dijo antes: su intención en ese faro era solo relajarse y seguro la música de un violín podía ayudar, aunque…los planes no siempre son respetados por las tejedoras del destino.

El cañonazo a sus espaldas no lo sobresaltó del todo, ya había divisado antes aquel barco y por simple lógica asumió que no venían en son de paz, aunque, a pesar de esperar el golpe, lo cierto es que su cuerpo reaccionó como el de cualquier humano cuando escucha un ruido fuerte y repentino: tembló, levemente, haciendo que el den den mushi que la pelinaranja le devolvía casi resbalara de su mano, aunque sus buenos reflejos lo hicieron atraparlo a tiempo, justo en el instante en que volvió a escuchar la voz de la muchacha, cuestionándolo sobre su supuesto deber. Casi suelta una risotada ahí mismo, pero se contuvo, como el excelente farsante y mentiroso que era.

—Miyori Hoshino —. Al final prefirió no centrarse en sus preguntas anteriores, si no en pronunciar el nombre de la chica con “ojos de huevo frito”, sílaba por sílaba, repasando la pronunciación en su boca como si en verdad tuviera la oportunidad de recordarlo al día siguiente. Bueno, al menos así lo recordaría por esta noche. —Es un gusto, soy…

Otro cañonazo resonó a sus espaldas y seguido de eso la explosión de una estructura de barro cercana al puerto, algo que parecía un almacén, aunque ahora solo pasaba a ser una pila de escombros que al resquebrajarse impidió que el nombre del pelirrosa se escuchara con propiedad, aunque lo cierto es que poco o nada le importó al “marine”.

—Y no te preocupes, aunque lleve puesto este uniforme lo cierto es que estoy en la unidad médica, no me necesitan para enfrentar a esos piratas, ni siquiera sé como usar un arma de fuego ¿Sabes? —Eso era una verdad a medias, a fin de cuentas, sí que sabía cómo funcionaba una pistola, pero su puntería era pésima. —Así que no te interpones en mi deber…Si necesitan a un médico me llamarán “cuando pase el temblor”, si sabes lo que quiero decir ¿No? De todos modos, sería un estorbo allá abajo y si llegan a herirme, lo sería aún más…Un médico herido sería una carga en lugar de una ayuda —. Al terminar de hablar, se volvió a sentar para poder recostarse a la pared del faro, incluso cerró sus ojos, lo que hizo que en su rostro se dibujara una expresión de relajación que contrastaba con el caos que ocurría bajo ellos.

—Entonces… ¿En qué estábamos? ¡Ah sí! Decías que habías soñado con una hermosa melodía ¿Por qué no la recreas ahora? Seguro se torna en una épica canción, considerando la batalla que ocurre a nuestras espaldas o… ¿Pensabas en bajar? Aunque yo no lo haría, aquí estas mucho más segura que allá abajo ¿No lo crees? —Abrió uno de sus ojos y sonrió de medio lado. Era curioso como usando solo sus atributos podía lucir como una persona indefensa, alguien en quien era fácil confiar y; sin embargo, era tal vez más letal que aquellos piratas que decidían atacar de frente al puerto de Baterilla, después de todo, al menos ellos eran honestos con quienes en verdad eran, mientras que el médico ocultaba toda la mierda que podía llegar a ser como persona bajo una falsa máscara de amabilidad y belleza, una máscara que era muy difícil de resquebrajar y que, hasta ahora, le había funcionado bastante bien…considerando todo eso…

¿En verdad la chica estaba segura con él?

Tal vez si alguien necesitara unos ojos azules tan profundos como los quietos mares al medio día, no lo estaría, pero ahora que no tenía “pacientes” y que no necesitaba “donantes”, el médico no mentía, la pelinaranja estaba más segura con él, con un simple asesino, que en el pueblo asediado por piratas.

—Puedes empezar cuando quieras, Naranjita —. Y así, con una voz aterciopelada, casi perezosa, el médico "exigió" su concierto personal, sin saber que, años después, escucharía el mismo violín en medio de una gran arena, con amplificadores y en un escenario que distaba mucho del tranquilo caos que compartían en esta templada noche.
[Imagen: hyakocheja.png]
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Sognare | Pasado - por Miyori Hoshino - 18-05-2026, 07:17 AM
RE: Sognare | Pasado - por Hyákinthos - 31-05-2026, 09:43 AM
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