[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas
#50
[personajeinvalido=3941]



Mi mundo siempre ha permanecido anclado a una pequeña realidad que he conocido desde pequeña, mientras otros parecen vivir atentos al régimen del gobierno, a las guerras entre facciones de piratas y marines, al prestigio de las historias que respaldan sus nombres y sus hazañas, yo apenas logro reconocer esos nombres que anuncian el periodico, ¿Quiénes son?, ¿Qué planean hacer con lo que hacen?, nada de eso me atrae, siempre… siempre, han pasado de largo frente a mí como si pertenecieran a un mundo completamente distinto al mío.

Quizás es porque nunca sentí la necesidad de conocer esa realidad que se pinta a punta de sangre y odio, ¿Justicia?, no lo encuentro fascinante, mi atención siempre encuentra refugio en la música misma.

En ella descubrí un universo tan vasto y pleno que jamás me obligó a tener la necesidad de buscar otros mares, no cuando sé que existen instrumentos con una esencia distinta a otras, cada melodía cuenta una historia que no necesita palabras, y cada intérprete deja una parte de su alma a través de las notas, mientras otros sueñan con conquistar los mares o perseguir la gloria, yo siempre he anhelado recorrer ese mundo donde los sentimientos se transforma en armonías en acordes.

La música no solo es aquello que más amo, es el lugar al que pertenezco, mi vida, mi todo.

Estoy hambrienta por descubrirlo todo, anhelaba conocer nuevos instrumentos, nuevos artistas, de conocer nuevos estilos de los cuales soy ajena, ignorante, neófita, quería un ritmo nuevo a mis oídos y verme complacida de querer estudiarlo y hacerlo mío, ese conocimiento. Y mis plegarias llegaron como caída del cielo.

— ¡¡MAKI!! — exclamé con sorpresa al verla rodar por el escenario hasta caer de rodillas frente a nosotros, frente a la banda The Cupids, y antes de siquiera poder acercarme, ella pronunció un discurso lleno de confianza, llenos de fé, fueron las palabras necesarias para encender aún más la emoción que ya ardía dentro de nosotros.

El público aguardaba expectante aguardando por un espectáculo capaz de romper los esquemas de la fascinación y de todo lo visto antes, fue por eso que cuando finalmente comenzamos… perdí por completo la noción del tiempo.

Las primeras notas que Maki comenzó a interpretar me dejaron completamente cautiva puesto que era un estilo de música que ya había escuchado antes pero en sus manos adquirió una esencia completamente diferente, cada acorde tenía mayor fuerza, más energía, cada cambio de ritmo transmitía una emoción distinta y cada compás parecía llevar una evolución propia, su manera de tocar era impresionante, no se limitaba a seguir la melodía, la transformaba, la hacía suya y la elevaba con una intensidad que lograba envolver todo el escenario sin eclipsar la base de la banda, ella poseía una habilidad notoria, su técnica, su seguridad y su pasión ejecutaba cada nota en una interpretación imposible de ignorar, imposible de olvidar.

No podía decepcionarla, no quería quedarme atrás en la sombra, debía entregarle todo de mí y lograr que su interpretación alcanzara una escala aún mayor, mucho más grande de lo que cualquier misceláneo pudiera imaginar. Mis dedos se aferraron a las cuerdas del violín mientras el arco ejercía una mayor presión, buscando extraer una resonancia más profunda, un sonido capaz de acompañar y elevar cada nota que ella dejaba en el escenario, aquello era un sueño hecho realidad, uno que siempre quise alcanzar. Incluso el mismo escenario parecía haberse vuelto inmenso frente a mis ojos, las luces eran tan intensas que poco a poco ofuscaron todo alrededor hasta convertirlo en un lienzo completamente blanco, ya no existía el público, ya no existían las voces, no había nada más que la plena música que nacía de nuestros instrumentos y la conexión que estábamos creando de ellos.

No escuchaba los aplausos ni si quiera me habia percatado de la presencia de los bailarines ni los gritos de emoción que provenían del público, todo lo que me rodeaba había desaparecido dejando únicamente la resonancia de aquellos instrumentos de cuerda, la melodía que estábamos construyendo y la sensación de estar creando algo que permanecería como un hermoso y eterno recuerdo. Me movía siguiendo cada paso de Maki, llenando aquellos espacios donde su melodía parecía pedirme una respuesta, fue entonces que mi sonrisa permanecía intacta, impulsada por una emoción al verme retada por ella, obligandome a caminar, a bailar, a fluir acorde a la música, y dejé que mi violín encontrara la manera de conversar con el suyo, creando una armonía donde nuestras melodías no competían.

Formidable, auténtica, admirable, divina y gloriosa, todo eso reconocí en la artista que ahora compartía el escenario conmigo, Maki D. Zenin, capitana de las Valar.

Un honor, el verme unida a tan talentosa artista.

En el último desliz de mi violín y en el acorde final de su guitarra, llegó aquel segundo de silencio solemne. Mi respiración era tan acelerada como mis latidos y podía sentir el cansancio recorrer mi cuerpo después de haber entregado todo en aquella interpretación, sólo entonces mis ojos azules se encontraron con los de ambarinos de aquella mujer de la guitarra negra, la miraba con admiración, con respeto.

Solo en ese momento volví a escuchar todo lo que estaba a mi alrededor, las voces del público regresaron poco a poco, los gritos de emoción, los aplausos y las celebraciones que provenían de las gradas, fue entonces cuando comprendí que todas aquellas personas habían estado acompañándonos, apoyándonos y disfrutando de nuestra interpretación juntas. Una sonrisa de gratitud se dibujó en mis labios mientras levantaba mi brazo derecho para saludarlos desde el escenario, agradeciendo aquella cálida respuesta antes de terminar riendo junto a la dama de la guitarra. — ¡Eso estuvo genial! — exclamé entre sonrisas llenas de emoción.

Fue entonces que bajé la mirada al notar lo que se encontraba a nuestros pies, rosas, peluches, rosetas de palomitas, camisas, y algo más… parpadeé al reconocerlo — ¿Calzones? – miré aquel objeto con cierta confusión antes de soltar una pequeña risa — Creo que alguien anda desnudo entre la multitud, se le perdieron los bóxers…no planeo llevarlos.

Algunas melodías más fueron solicitadas por el público, quienes aún deseaban que aquella música continuara, sin embargo el concierto debía llegar a su final, la segunda etapa de los juegos estaba por comenzar y era momento de dar paso a lo que aúna aguardaba en Skypiea, fue por eso que antes de retirarme me acerqué a Dona y la rodeé con mis brazos en un último abrazo de despedida, habíamos cumplido la promesa, habíamos alcanzado aquel sueño que alguna vez parecía lejano. Ahora solo quedaba disfrutar del resto del evento y descubrir qué nuevas experiencias nos esperaban en aquel lugar.

— ¿Nos vamos?, parece que aún queda mucho que ver… — Mi atención recayó en la dama de los ojos ámbar, aguardando a que estuviera lista para que fuésemos a las gradas, donde Hyak y Merlot se encontraban, cómo también probablemente se encuentre Barto, se supone que en las gradas esperan todos los eliminados de los juegos anteriores, entonces supongo que podré ver a más de un conocido por ahí.

En ese momento la doncella de melena rapada me tomó del cuello y con toda la confianza que creamos en escenario me encaminó hacia las gradas, entre los escalones mientras el Dirigente hacía presentación de un representante de Shandora, a Kuraku Natta.  Mi atención variaba hacia la arena, visualizando los preparativos y a la vez escuchaba cada palabra que Maki me decía, y la que menos me esperaba era una invitación a viajar por un tiempo con su tripulación… y eso, me tomó por sorpresa.

¿Ser parte de una tripulación?, ¿Estoy lista para volver a eso?, pensé en Merlot, en Hyák, incluso miré de nuevo a Maki, no parecía mentir, y poco a poco mis ojos se llenaron de lágrimas que amenazaban con salir pero logré disimular con una sonrisa. —- Lo pensaré, soy un desastre de persona, no soy fuerte…y aún hay muchas cosas que estoy pensando en hacer, conocer, pero… si alguien como yo puede serles de utilidad, me encantaría.

Una pequeña sonrisa se asomó en mis labios mientras apartaba la mirada de la arena y volvía mi atención hacia las gradas, frente a mí se visualizaba una multitud de personas reunidas para presenciar la semifinal de los juegos, cada una inmersa en sus propias conversaciones.

Comencé a avanzar entre ellos con cuidado, procurando no interrumpir ni incomodar a nadie… — Permiso… disculpen, voy a pasar… lo siento. —  No me gustaba ser una molestía, así que avancé entre los pequeños espacios que encontraba hasta que finalmente distinguí, entre las personas, dos cabelleras rosadas que lograron captar mi atención. Mis ojos azules se llenaron de alegría pura.



Amphitrite Toca la Canción
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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - por Miyori Hoshino - 28-07-2026, 08:09 AM

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