[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas
#52
En medio de la multitud se supone que no tendría que preocuparse por nada ni por nadie, podría dejar de sufrir de pie bajo el inclemente sol de la isla celestial y podría refrescarse con cerveza, vino, hidromiel o cualquier otro licor que estuviera a su disposición, incluso pensó en compartirle una botella a Merlot ahora que Maki había bajado al escenario junto con la chica de cabellos naranjas y la tal Donut; sin embargo, antes de que pudiera proponer algo más, la siempre sociable pecrebra saludó a un sujeto al que, hasta ahora, él no le había prestado atención. El médico giró un poco su cabeza para alcanzar a observar al hombre al que Merlot llamaba Kiwi, el problema es que, al verlo, el pirata tuvo que hacer un esfuerzo tremendo por no terminar escupiendo su cerveza sobre el velo que cubría parte de su rostro y que solo había alzado levemente para permitirse tomar algo refrescante.

¡Un marine!

¡Un maldito marine!

Debía ser su día de mala suerte.

Una cosa era ver a los marines desde lejos, abajo, en las plataformas, en donde todo estaba controlado por aquel Detergente que según entendía era el favorito de la gente y una cosa muy distinta era ver a uno en las gradas sentado tan cerca de él como de Merlot… ¿Acaso María había olvidado que ahora tenía una recompensa por su cabeza? Y eso que él era el de la mala memoria.

El pirata tuvo que deslizarse en su asiento, dejar su cerveza a un lado y ajustar el velo sobre su cara en un intento casi inútil de que el mink leopardo con uniforme de la marina no lo reconociera, aunque era difícil considerando que la misma Merlot se levantó de golpe y le dio la “orden” o, más bien, la “sugerencia” de quedarse a un lado del tal Kiwi.

Esa chica…Ya vería cuando regresara, se encargaría de castigarla con lo que más quisiera, a menos que le trajera un buen tributo, claro está.

—¡MER…! ¡SIRENA, ESPERA! —A pesar de todo quiso gritar para intentar detener a su compañera, pero fue inútil, considerando que ella se había adelantado bastante y que tanto la música de The Cupids, Maki y Melón como el bullicio de la gente, impidieron que su voz pudiera llegar a los oídos de la mestiza.

Maldijo su mala suerte…Había quedado como compañero de asiento de un marine… ¿Y si corría a otro asiento? No, no podía, eso se vería aún más sospechoso, además, aparte del asiento de Maki, el de Miyori y Merlot, el resto de los puestos parecían ocupados y, vamos, no tenía ganas de caminar tan lejos…de todos modos… ¿En dónde estaría el grandulón que los acompañó en el camino? El sandwichero, si el aparecía se sentiría aliviado y salvado, pero en medio de tanta gente no lo divisaba.

Suspiró y se deslizó aún más en su asiento, haciéndose el tímido ante el marine y apenas levantando su mano para saludar, pero sin decir ninguna palabra, claro, todo esto mientras se mordía con fuerza la lengua para intentar tranquilizarse.

¿Cuánto tiempo más pasaría en esa posición?

Ni siquiera pudo disfrutar el concierto como era debido ahora que se sentía vigilado, por eso, cuando Maki por fin dio las gracias, derrochando toda la energía que era típica en ella, el corazón del médico dio un vuelco, eso significaba que volverían con él a las gradas… ¿No? No pudo contenerse más, ya había sido suficiente de estar quieto, así que se levantó para aplaudir y más al notar la mirada de Maki buscando la de conocidos en el público. No podía negar que, a pesar de no haber podido disfrutar como era debido, ambas chicas habían hecho una excelente presentación.

—¡MAKI, MELÓN! ¡LAS DOS SON ASOMBROSAS! —Gritó desde su puesto, mientras que apoyaba sus manos en el respaldar del asiento de enfrente, casi desesperado, como un niño que espera que regrese su madre. —¡PERO AHORA REGRESEN AQUÍ, YA! —No sabía si habían escuchado eso último, pero si notó que ambas mujeres empezaron a caminar justo al sitio en las gradas que ahora compartían con el mink leopardo.

No pasó mucho tiempo para cuando ambas mujeres estuvieron a su lado, siendo Maki la primera en tomar la palabra…ahora se veía mucho más tranquila y menos enojada que cuando le habló antes por den den mushi.

—¡Capitana! Nunca pensé que diría esto, pero que bueno verte de nuevo por aquí ¿Cerveza, vino, hidromiel? Pídeme lo que sea y me aseguraré de ir al mercado a conseguírtelo si es necesario —. Haría lo que fuera para alejarse de ese lugar, aunque con su mala orientación quizá eso no sería una muy buena idea, además…algo más captó su atención… ¿Qué había invitado a quien a qué cosa? Parpadeó un par de veces, procesando aquella información para luego mirar a Maki y después a Miyori y así repetidamente un par de veces más.

—¿Aaaaah? Espera…espera… ¡LA ACABAMOS DE CONOCER! No te ofendas Naranjita, eres fabulosa, tienes buen gusto, tocas espectacular y tu puntería es envidiable, pero…tsk…no podemos aceptar a alguien, así como así… ¿No es así, marine? —Debía estar loco o algo borracho, porque sí, le había dado un par de sorbos a su cerveza mientras intentaba pasar desapercibido, para pedirle ayuda al mismo mink marine al que había estado evitando hasta ahora. —¿Acaso aceptarían a alguien en su división sin siquiera conocerlo de nada? Porque yo creo que no…aunque quien sabe, a ustedes los ponen a seguir órdenes y si le mandaran a un extraño seguro que lo aceptarían, así fue como pude entrar a una…Jmmm…nada…creo que estoy hablando de más… ¿En qué estaba? ¡Ah sí! ¡Necesitamos conocer más a Naranjita antes de aceptarla! ¡Agh! Aunque… ¿De verdad eres navegante? —Al preguntar eso sus ojos brillaron y pasaron de la indignación a la esperanza…No lo malentiendan, adoraba a Merlot, era su mejor producto, pero como navegante, casi que lo hizo ver estrellas y no de una muy buena manera, ni siquiera sabía como es que sobrevivieron a esa corriente endemoniada por la que subieron hasta esta isla.

—Porque un navegante sí que nos vendría bien…Jmmm…cambio de idea, hablemos Melón —. No podía evitar cambiarle el nombre cada tanto. —Ven, siéntate a mi lado y dime… ¿Qué prefieres beber? ¡Ah! Por cierto —Hizo una pausa en su diálogo, como si hubiera recordado algo importante —... ¿Han visto por aquí al Sandwichero? Parecía amigable, pero entre tanta gente no logro divisarlo —. Colocó su mano sobre su frente, como una visera para hacerse sombra y ver a su alrededor. —Y también… ¿Por casualidad vieron a Merlot de camino acá? Dijo que iba a atender un asunto y no ha regresado —. En ese momento la voz del Dirigente se silenció para dar paso a la de un Lunarian que parecía ser bastante apreciado por el público y pudo entender el porque al escuchar algo de su discurso, aunque, cuando este terminó, los ánimos volvieron a volcarse por completo en aquel evento y en las futuras competiciones que se darían.

Vio salir al escenario al Detergente y luego de hacer la presentación de la siguiente ronda, la arena perteneció a aquellos que habían logrado pasar de fase… ¿Esos eran Jin y el cocinero? Eso no se lo esperaba, pero no fue lo que más lo impactó, si no lo que vino después. —Pero… ¿Qué? ¿Qué acaba de pasar? Eso… ¿Eso es normal? —preguntó al aire al ver la transformación de su conocido, el yakuza, quien lo dejó más confundido de lo que estaba antes… ¿Desde cuándo era uno de esos usuarios de fruta del diablo? El médico abrió la boca, sorprendido, dejando de pensar tanto en las preguntas que había hecho antes como en el hecho de que, por ahora, tenía de “vecino” a un marine.

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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - por Hyákinthos - 28-07-2026, 09:25 AM

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