28-07-2026, 12:06 PM
El viajar con el compañero mink en mi mano me reveló lo paciente que qué es, lo mismo lo liviano que parece llevar gente cuando se es un gigante. Lo que siempre tenía presente era de no hacer un movimiento que pudiera ser busco con mi equilibrio, cosa que no fue difícil para alguien con un porte como el mio. No es como que tuviera una tabla clavada en la espalda, pero no me iba tropezando con las cosas. Incluso de no ser por su voz cerca de la oreja por un instante hubiera olvidado que lo llevo conmigo.
— ¡Mirala! Pero a esa guitarrista la conozco. Es Maki la guitarista. — Me percataba que lleno de mi emoción ante su despliegue de la guitarra. Su habilidad con la música me recordó que ella casi me mata por tocar esa cosa. La cercanía con la que tocó e hizo su despliegue, de la misma manera como comenzó a llevar el espectáculo de Miyori a otro nivel al volver un dueto invitado a la actuación de Mara y Dona. Miraba con atención y buscaba la manera de vitorear a ambas artistas, al punto que me daba la impresión de que llegaba a ellas y me miraban de vuelta, igual es que soy un tipo muy grande y de que ella estaba tocando para dar el mayor de los espectáculos. Que bueno que se les dió esta oportunidad.
— Imagina lo que lograrían de tener su prop… ¿io grupo?— Mi atención cambió de foco al escuchar que el compañero Mink hablaba con alguien. Mis aplausos cambiaron de compas y se salieron del mismo. — Habla conmigo señor… — Mi mirada se hizo de la atención con Bai, sutil hizo mis cejas alzarse en sorpresa que no pudo contenerse, su postura de estar sentado en el coliseo se acomodó ligeramente al ver aquella conocida. ¿Entonces Bai y Sangolao se conocen? No podía hacer esa pregunta, pues con solo verlo allí estaba la respuesta. Lo que más me sorprendió es que podían comunicarse tranquilamente, antes para hablar con Bai había que usar a un amigo intérprete y él parece que puede comunicarse de manera excelente con ella. ¿Entonces él es su maestro también? ¿Sería que el señor Sangolao también le sabe a las espadas o sera otro tipo de maestro? Igual y alguien con tanta experiencia tiene mucho que enseñar, no solo artes marciales.
Note que mientras venía a nosotros y que el señor Zhang hablaba de acercarnos. No pregunté y tampoco esperé indicación, proactivo serví de plataforma y acerque al mink equino al las gradas con la extensión de mi brazo. Cómo una plataforma que te acerca donde quieres lo puse lo más próximo. Mi tamaño cambió para llevarme a una altura de cuatro metros. Era ese rango de alturas que superan mi altura pero me dejaba a una altura similar a otros de mi raza, era un tanto incómoda, pero la tomé consciente de que estaría cerca de ella, la última vez yo era el más pequeño.
Hablaban de un tercero. Parece que esperaban a alguien o bueno, esa fue la impresión, no quería interrumpir el re-encuentro pero sí mire hacia donde hacían gestos, vi a la chica contra que competir, no se acercó, entonces no era ella a quien esperaban. No luce tan animada como en la competencia.
Mi atención se vuelve a poner sobre Bai y sonrió. — El gusto es mío. Solo que ya habíamos cruzado caminos. Un gusto volver a encontrarte. — Extendí mi mano hacia ella cómo un saludo. Bueno me dobló un poco como una ligera reverencia para que aquella virilidad salvaje que no se notara demasiado, no me molestaba que la pudiesen ver, solo no quería impresionar tanto con sus dimensiones.
Miré con claridad, hacia el centro del coliseo, luego busqué al hombre en la nube, cuando el hombre que hacía brillar todo este evento junto a su espectacular presencia. Señor quiero tener los talentos de artista necesarios para ser un maestro de ceremonias como usted. Miré a Zhang y a Bai un instante, no quería que se fueran. —¿No hay problema si los acompaño? — Dije siguiendo los pasos que ellos hiciesen hasta las gradas donde podríamos ubicarnos al magno evento. Se venia un combate dos contra dos, quizá fue mejor no haber clasificado, luchar para dar espectáculos sería lo mejor para aquellos amantes al combate. De todos el menos indicado para una lucha sería yo, aun cargaba conmigo secuelas del Joy Park, cosas que no había dejado ir, no las pensaba pero siempre que una oportunidad de medirse en combate se acercaba no podía evitar pensar en eso. Necesitaba experiencia y la oportunidad de medirse y hacerse fuerte o ese temor siempre lo perseguiría.
Apretó sus manos. Sintió las guanteras que había adquirido. Ni todo el dinero que pusiera en equipos lo hacía sentir seguro. La cosa era simple, siempre que tocaba luchar había confiado demasiado en cualidades brutas y no había refinado las mismas. Miró al hombre alado que ya había avanzado en su discurso un poco, era un hombre que se me daba el aire de tranquilidad. Pero no podía obviar sus palabras, el mismo, que ahora comparte un espacio en la tarima de un evento tan importante aquí me hacía sentirme reflejado con él. En qué punto del camino estaría yo, para alguien que transcurrió su camino entre las sombras para llegar a la luz que expresa parece que no es un trayecto fácil. Sus palabras que más que dirigidas a mí, están dirigidas al pueblo de Shandora, gente con la que tengo vínculos y parecidos me ha dejado mucho que pensar sobre qué quiero hacer y eso me estresa, que todo sea tan intenso y personal.
Quizá necesito aprender una cosa o dos sobre muchas cosas. —¿Ustedes tienen planes sobre qué harán luego de los juegos? ¿No les gustaría conocer un poco el lugar y su cultura?— Propuse antes de que se mostraran los gladiadores, buscaba ver si habían actividades que ellos quisieran hacer y ver si podría compartirlas y podía enlazar caminos con fines similares con ellos, aunque ahora que sacaba cuentas seguramente ellos serían dueños de algunos de los barcos que había visto en la playa, no todos esos barcos eran marines.
— ¡Mirala! Pero a esa guitarrista la conozco. Es Maki la guitarista. — Me percataba que lleno de mi emoción ante su despliegue de la guitarra. Su habilidad con la música me recordó que ella casi me mata por tocar esa cosa. La cercanía con la que tocó e hizo su despliegue, de la misma manera como comenzó a llevar el espectáculo de Miyori a otro nivel al volver un dueto invitado a la actuación de Mara y Dona. Miraba con atención y buscaba la manera de vitorear a ambas artistas, al punto que me daba la impresión de que llegaba a ellas y me miraban de vuelta, igual es que soy un tipo muy grande y de que ella estaba tocando para dar el mayor de los espectáculos. Que bueno que se les dió esta oportunidad.
— Imagina lo que lograrían de tener su prop… ¿io grupo?— Mi atención cambió de foco al escuchar que el compañero Mink hablaba con alguien. Mis aplausos cambiaron de compas y se salieron del mismo. — Habla conmigo señor… — Mi mirada se hizo de la atención con Bai, sutil hizo mis cejas alzarse en sorpresa que no pudo contenerse, su postura de estar sentado en el coliseo se acomodó ligeramente al ver aquella conocida. ¿Entonces Bai y Sangolao se conocen? No podía hacer esa pregunta, pues con solo verlo allí estaba la respuesta. Lo que más me sorprendió es que podían comunicarse tranquilamente, antes para hablar con Bai había que usar a un amigo intérprete y él parece que puede comunicarse de manera excelente con ella. ¿Entonces él es su maestro también? ¿Sería que el señor Sangolao también le sabe a las espadas o sera otro tipo de maestro? Igual y alguien con tanta experiencia tiene mucho que enseñar, no solo artes marciales.
Note que mientras venía a nosotros y que el señor Zhang hablaba de acercarnos. No pregunté y tampoco esperé indicación, proactivo serví de plataforma y acerque al mink equino al las gradas con la extensión de mi brazo. Cómo una plataforma que te acerca donde quieres lo puse lo más próximo. Mi tamaño cambió para llevarme a una altura de cuatro metros. Era ese rango de alturas que superan mi altura pero me dejaba a una altura similar a otros de mi raza, era un tanto incómoda, pero la tomé consciente de que estaría cerca de ella, la última vez yo era el más pequeño.
Hablaban de un tercero. Parece que esperaban a alguien o bueno, esa fue la impresión, no quería interrumpir el re-encuentro pero sí mire hacia donde hacían gestos, vi a la chica contra que competir, no se acercó, entonces no era ella a quien esperaban. No luce tan animada como en la competencia.
Contenido Oculto
Mi atención se vuelve a poner sobre Bai y sonrió. — El gusto es mío. Solo que ya habíamos cruzado caminos. Un gusto volver a encontrarte. — Extendí mi mano hacia ella cómo un saludo. Bueno me dobló un poco como una ligera reverencia para que aquella virilidad salvaje que no se notara demasiado, no me molestaba que la pudiesen ver, solo no quería impresionar tanto con sus dimensiones.
Miré con claridad, hacia el centro del coliseo, luego busqué al hombre en la nube, cuando el hombre que hacía brillar todo este evento junto a su espectacular presencia. Señor quiero tener los talentos de artista necesarios para ser un maestro de ceremonias como usted. Miré a Zhang y a Bai un instante, no quería que se fueran. —¿No hay problema si los acompaño? — Dije siguiendo los pasos que ellos hiciesen hasta las gradas donde podríamos ubicarnos al magno evento. Se venia un combate dos contra dos, quizá fue mejor no haber clasificado, luchar para dar espectáculos sería lo mejor para aquellos amantes al combate. De todos el menos indicado para una lucha sería yo, aun cargaba conmigo secuelas del Joy Park, cosas que no había dejado ir, no las pensaba pero siempre que una oportunidad de medirse en combate se acercaba no podía evitar pensar en eso. Necesitaba experiencia y la oportunidad de medirse y hacerse fuerte o ese temor siempre lo perseguiría.
Apretó sus manos. Sintió las guanteras que había adquirido. Ni todo el dinero que pusiera en equipos lo hacía sentir seguro. La cosa era simple, siempre que tocaba luchar había confiado demasiado en cualidades brutas y no había refinado las mismas. Miró al hombre alado que ya había avanzado en su discurso un poco, era un hombre que se me daba el aire de tranquilidad. Pero no podía obviar sus palabras, el mismo, que ahora comparte un espacio en la tarima de un evento tan importante aquí me hacía sentirme reflejado con él. En qué punto del camino estaría yo, para alguien que transcurrió su camino entre las sombras para llegar a la luz que expresa parece que no es un trayecto fácil. Sus palabras que más que dirigidas a mí, están dirigidas al pueblo de Shandora, gente con la que tengo vínculos y parecidos me ha dejado mucho que pensar sobre qué quiero hacer y eso me estresa, que todo sea tan intenso y personal.
Quizá necesito aprender una cosa o dos sobre muchas cosas. —¿Ustedes tienen planes sobre qué harán luego de los juegos? ¿No les gustaría conocer un poco el lugar y su cultura?— Propuse antes de que se mostraran los gladiadores, buscaba ver si habían actividades que ellos quisieran hacer y ver si podría compartirlas y podía enlazar caminos con fines similares con ellos, aunque ahora que sacaba cuentas seguramente ellos serían dueños de algunos de los barcos que había visto en la playa, no todos esos barcos eran marines.
Jackson cantado Chicago
