28-07-2026, 12:43 PM
Outfit ---- Sigurd de Los Juegos
"Come Abuelas". Qué apodo tan llamativo e interesante. Si alguien más tiene que formar parte del Ragnarok, sin duda ha de ser un tío al que llamen "Come Abuelas". Me quedo pensando en la idea mientras la música del concierto nos envuelve como una sábana. Y al que no, el que pueda escuchar algo por encima de todo ese follón, ya se queda sordo con el éxtasis de Ubbe, que celebra cada canción tan motivado como una quinceañera frente a su ídolo. A mí no me va ese rollo; suena a música de debiluchos y mujeriegos. Nada como un buen grupo de taberna o los tambores de la guerra anunciando la catástrofe.
Me rasco la barba, abstraído en mis propios pensamientos, cavilando sobre si he puesto demasiada responsabilidad en los hombros de un joven humano y si debo ser yo quien baje a la arena en la Gran Final, a expensas de lo que opinen los demás. Las opiniones ajenas siempre me han chupado un huevo y parte del otro, evidentemente. Y nunca será diferente; ese es mi privilegio por ser el más fuerte. Eso no quita que tenga respeto por el equipo y la victoria. Detesto a los Marines y su manera de vivir tan estricta. Es horrible. Aun así, ahora remamos juntos hacia la victoria. Eso va por encima de todo. Ganar. Ganar, comer y follar. No hay nada más importante. Y para ganar hay que respetar al equipo y confiar en él. Espero no estar equivocado con el muchacho. Y espero que no se me cante bajar cuando nos toque, porque sé que no me va a frenar nadie. ¡Jarul Jul Jul Jul...! Sigurd nunca deja de ser Sigurd.
Odiseo es quien me devuelve a la realidad con un toque de codo agresivo contra mi espinilla. -¡Ouch!- me quejo, mirándolo con cara de incomprensión -¿Qué coño quieres?- Me advierte de la marcha de Ubbe. El idiota está tan despistado entre el concierto, las mujeres y la comida que no se ha dado cuenta de que debe participar en los juegos. Va como semifinalista. Estoy convencido de que llegará a la final; no me cabe ninguna duda. -¡¡ADIÓS, CAGAPRISAS!!- le grito mientras sale despedido hacia la arena. -¡¡MÁS TE VALE DEJARNOS EN BUEN LUGAR!! ¡¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!!- Sí, buenas palabras de apoyo.
Aprovechando que todo se prepara, creo que es un buen momento para hacer de capitán. -Oye... ¿Tú sabes quién es ese tal Karma?- le pregunto a Odiseo. Lo sabe. No solo sabe quién es, sino que me rectifica. Dharma. Buen nombre. Tiene fuerza. Al parecer, nuestro muchacho ha estado atento a lo que sucedía entre los diferentes grupos y lo conoce de periódicos pasados. Hablamos de un criminal reconocido. -Bien... Pues vamos a buscar al Come Abuelas. Quiero ver qué pinta tiene.- Me levanto y doy una vuelta sobre mi propio eje, incitando al Hijo del Ragnarok para que me ayude a encontrarlo.
Doy un paseo por la grada siguiendo a mi pequeño grumete, el superviviente. Voy observando de un lado para otro, a ver si lo distingo de alguna manera: por su complexión prominente, por su cara de pocos amigos, por lo intimidante que puede resultar un tipo con semejante título. Da igual las veces que me ilusione con alguien; Odiseo sigue hacia delante sin detenerse. -¿Nos vamos a ir a la otra punta o qué...?- le comienzo a recriminar a medida que nos acercamos al centro de las gradas.
Mis ojos siguen buscando al elegido, hasta que se topan brevemente con...
Imposible.
¿Estoy acaso viendo a la criatura más atractiva del planeta? Sí. La respuesta es sí. Y mataré a todo aquel que opine lo contrario. Mi cuerpo se paraliza por completo. Es Marine, diminuta en comparación conmigo y tiene cara de niña pija que ayuda a ancianitas a cruzar la carretera. Dos polos opuestos. Sin embargo, como un imán, me siento atraído a más no poder. Olvido por completo mi objetivo y me centro en escalar las gradas, apartando a la gente sin perderla de vista. Está sola. Aun así, no parece tenerme miedo ni escandalizarse al ver cómo una montaña de músculos se le acerca inequívocamente. O, al menos, lo sabe disimular muy bien. Es valiente. Eso me gusta. Cuando la tengo delante, doblo la rodilla y me postro frente a ella como un servil caballero de leyenda, derrotado por sus encantos. Completamente hechizado, extiendo mi mano desnuda para acariciar su mejilla, pero freno a mitad de camino, siendo consciente de lo imposible del gesto. Demasiado bruto para tratar a una flor tan delicada. Mi rostro refleja una profunda admiración, con las pupilas dilatadas, los labios temblorosos y un rubor tenue en las mejillas. Con profunda honestidad y suavidad, me declaro. -Eres la obra de arte más bella que he visto jamás.- Y es que lo es. Su aspecto adorable pero tenaz, su rostro esculpido por los mismísimos dioses, la silueta perfecta tras ese uniforme ajustado. ¡¡Y ENCIMA TIENE DOS KATANAS!! ¡¡¡SEEEEEEE!!! Siento un ligero pinchazo en el gemelo al mismo tiempo que dicen mi nombre a la espalda. Decido ignorarlo y seguir. -Si me lo pidieras, te entregaría el mundo en llamas. Conquistaría islas a tu nombre.- Expreso aquellas palabras con toda la solemnidad y el enamoramiento posibles. Otra vez el toquecito y el nombre. -Me llamo Sig...- Odiseo me interrumpe por tercera vez.
Hago una pausa, evidentemente, mientras cierro los ojos y suelto un suspiro profundo por la nariz. Me fuerzo a sonreír con amabilidad, aunque se nota el mosqueo. -Un segundo, señorita... - me disculpo con un tono suave. Todo para girarme y soltar un bocinazo a pleno pulmón, como si el hecho de haberle dado la espalda hubiera creado un muro insonorizado entre nosotros. Evidentemente, no existe. -¡¡TÚ, PEDAZO DE GILIPOLLAS, ¿NO VES QUE ESTOY LIGANDO O QUÉ?!!- Levanto la mano como si fuera a soltar un puñetazo descendente fulminante. -Capitán, el discurso del anfitrión ha terminado y va a empezar el combate de Ubbe- se apresura a decir Odiseo, cubriéndose el rostro. -Mierda...- mascullo. Me relajo. Me doy la vuelta de nuevo. -Disculpe, señorita... Creo que tendremos que postergar nuestra velada para otro momento. Mi hermano va a pelear y...- Siento un tirón en los pantalones. Realmente hay que irse, y mi cerebro ya está fundido de utilizar tantas palabras elocuentes que espero no se hayan sentido todas juntas. -Pues eso... Ya nos veremos, hermosura.- Me marcho sin esperar respuesta. Pobre, no la he dejado ni hablar. O tal vez la he dejado sin palabras. ¡Es que estoy hecho todo un semental, sí, señor! Ya me encontraré con ella en un futuro y la haré mía. Saben los dioses que así será.
Míralo, allí está. Odiseo me señala a un pequeño hombrecillo algo más alto y corpulento que un humano común. Me suena que participó en mi prueba, pero poco más; no terminó de destacar. Su presencia es regia, siendo una pequeña torre de músculos en miniatura. Le miro a los ojos con una sonrisa ladeada, cargada de seguridad y veteranía. Toda una forma de causar una buena impresión. Sin embargo, él me devuelve una mirada fría como el hielo. Sus ojos son tan profundos como una noche sin estrellas. Sombríos, de aquel que ha visto la muerte desde que tiene memoria, pero que no termina de abrazarla como algo divertido, sino como una obligación. Y... ¿qué es este cosquilleo que recorre mi cuerpo? El abdomen. Mis piernas. Mis hombros. La garganta. -¿Lo sientes tú también, capitán...?- se atreve a hablar mi compañero, que está petrificado como una estatua y lleno de sudores fríos. ¿Acaso... nos está cortando con la mente?¿Su voluntad asesina es tan grande que nos quiere cortar con el pensamiento?
![[Imagen: qRhvAvl.png]](https://i.imgur.com/qRhvAvl.png)
El combate de Ubbe está por comenzar. Es una buena oportunidad para verlo y poder charlar con este tipo que, precisamente, también está en su equipo. Tengo ganas de ver cómo se desarrollan los acontecimientos a partir de ahora. Y, sobre todo, de poder gritar a los cuatro vientos que mi hermano ha destrozado al rival que se le ponga enfrente.
En efecto, cajita feliz

![[Imagen: 1RlHDhK.png]](https://i.imgur.com/1RlHDhK.png)