29-07-2026, 09:03 AM
[personajeinvalido=3941]
Cuando era pequeña, Maki decidió lo que quería ser… Artista. Tocar para el mundo, enseñar su arte, deleitar con la pasión, la alegría y la furia de su imaginación. El cantar, bailar y expresar su arte con tanta libertad, aunque estuviera cubierta de cicatrices horrendas, aunque tuviera heridas, pero lo mejor de todo era que tocaba para un público gigante con gente de relativa reputación, The Cupids eran geniales. Todo lo que siempre soñó. Pero… estaba satisfecha? No… ahora como una droga, quería más y más y más. Miyori era todo lo que quería de compañera carajo, tenía que ir con ellos. debía. Sino… la metería en un refrigerador y la sacaría solo en alta mar o en el primer puerto donde no pudiera escapar… … … pero Maki… ¿Que pensamiento es ese? No eres esclavista. Pensó para sí misma más centrada al segundo siguiente.
El viento cantando danzando y vibrando a su alrededor, chocando con los cuerpos de los demás artistas le parecía excitante. Las notas casi podía saborearlas, sentirlas con su mente, como una ilusión desbordándose de sus sentimientos lo sentía como si una madre amorosa le besara la frente. Sentía que tenía un deseo pedido y cumplido las notas circundantes se convirtieron en su refugio y santuario. El deseo de vivir este segundo provocaba algo mágico. sentía que era hermosa, que sus malditas marcas de traición en todo el cuerpo no existían. Que era la misma hermosa mujer Marine que inicio su carrera con esperanzas anhelos y buscando el sol para blandirlo como un bastión de libertad, amor y comprensión. La música… creía que la música tenía un poder tan grande que no tenía color, juicio ni violencia.
Miyori era un ángel, un fantasma que todos podían ver como si fuera una aparición gigantesca frente a todos, ella podía verla y sentía la presión de seguirle el ritmo, The Cupids también, pero ellos siendo profesionales solo podrían mostrar una cosa. Felicidad y fanatismo, solo sonrisas en Dona y su banda y nada mas que placer como una droga fluyendo, Maki no quería dejar de tocar jamás. Sus dedos dolían, pero nada podría hacer que parase, Miyori era como una estrella, incandescente, enorme y difícil de mirar directamente. Maki sentía que se quemaba que le borraba toda la sombra que reptaba por su cuerpo hasta el cuello para detenerla, para amedrentarla, pero no… no se dejaría. Este era su maldito sueño y su maldito sueño era todo para ella.
Su vista choca con la de ella… estaba excitada, violentamente atraída a ella como una supernova. Como n agujero negro que deseaba absorber su pasión. Ella se resistió, resistió ir a abrazarla, besarla y llenarla de caricias. Hacerle ver que ambas se complementaban. Pero solo alzo el puño con su grito al compás de su respiración entrecortada
La proposición de Maki esperaba que no la aceptara de una, pero que lo pensara, esperaba recibir una respuesta ala terminar los juegos quizás, darle espacio y tiempo que cuajara la idea en su mente para que se convenciera. Además. No obligaría a nadie… no pensando fríamente al menos. Maki avanzaba chocando y golpeando gente a su paso, abriéndose sola, como si fuera una locomotora nadie la detenía. Altiva y buscapleitos. Detrás de ella. La dulce Miyori.
Cuando Maki llego al lugar, vio al Atún haciéndole trenzas al Panda rojo. Y prefirió después de su interacción, dejarles solos… no quería meterse en lo que sea que planeaba la sirena. —Cazador… alegría me da que estes bien… resuelve ese problema con mi Unnie… no quiero verte más de manera errática o con confusiones detrás de ella o la próxima seremos enemigos…vale?— Dijo palmeándole el hombro con una gran sonrisa. Después arreglarían asuntos con sus Nakamas. Solo quería beber… se llevó una cerveza para caminar entre las gradas hasta el frente del espectáculo. La guerra… la guerra nunca cambia y a ella le llenaba el corazón partirse la madre y por cercanía a otros también.
Después de ver lo que, hacia el asalariado, vio como el hombre regio, ex amante mas hermoso de todos los que habían amado… o eso creía ella. desenvainaba. Pudo ver como el vaivén de su arma le cortaba el corazón… algo palpito en ella. estaba al borde de las gradas, tanto que un simple salto la podría meter en la arena. Uker pensó esta vez detenidamente en el… en su amigo Kiyoshi, ambos viajaban juntos intuía, desde hace mucho rato los veía conversando e interactuando, por que ella no estaba con ellos? que había hecho mal. Por que el tampoco se acercaba a ella… se derrumbo sobre la baranda de las gradas. Apestaba? Era difícil de tratar?... mierda que era?. Mujer? Era mujer? Por eso la habían abandonado?... —tch…— Chasqueo la lengua asqueada de pensar. Ella no era así. Era pura acción nada de pensar.
Cuando vio la estrategia no quiso pensar nada. era mejor ver como se desarrollaban las cosas. Puso sus manos en la baranda cuando vio al team de los chocoboys. Lle… va… ba… su cinta, la cinta que amarraba su anterior cabello, era… inesperado, solo se la había dado para amarrar la el papel, su número, Maki entonces quiso saltar, con medio cuerpo sobre la baranda —DALO TODO CHOCOBOY Y TU NIÑA DE CAÑA DE AZUCAR AYUDALE DALE DALE CON TODO!!! UKER NO TE DEJES CARAJO PELEEN CON TODO TU TAMBIEN NIÑO DEL BANCO COMO SEA QUE TE LLAMES!!— grito agitando el puño, pero en realidad no podía sacar de su mente la increíble masa del hombre de chocolate que se convertía en una especie de bola armada… un Dinosaurio… ella comenzó a sentir algo en su interior algo extraño como resonando con su fruta. El salvajismo quería salir, ¿Porque se sentía así?... no podía explicarlo, será… será… quizás ansiedad? Necesitaba hablar mas con el largo y tendido para aclarar que era. Las emociones nuevas le calentaban el corazón.
Cuando era pequeña, Maki decidió lo que quería ser… Artista. Tocar para el mundo, enseñar su arte, deleitar con la pasión, la alegría y la furia de su imaginación. El cantar, bailar y expresar su arte con tanta libertad, aunque estuviera cubierta de cicatrices horrendas, aunque tuviera heridas, pero lo mejor de todo era que tocaba para un público gigante con gente de relativa reputación, The Cupids eran geniales. Todo lo que siempre soñó. Pero… estaba satisfecha? No… ahora como una droga, quería más y más y más. Miyori era todo lo que quería de compañera carajo, tenía que ir con ellos. debía. Sino… la metería en un refrigerador y la sacaría solo en alta mar o en el primer puerto donde no pudiera escapar… … … pero Maki… ¿Que pensamiento es ese? No eres esclavista. Pensó para sí misma más centrada al segundo siguiente.
El viento cantando danzando y vibrando a su alrededor, chocando con los cuerpos de los demás artistas le parecía excitante. Las notas casi podía saborearlas, sentirlas con su mente, como una ilusión desbordándose de sus sentimientos lo sentía como si una madre amorosa le besara la frente. Sentía que tenía un deseo pedido y cumplido las notas circundantes se convirtieron en su refugio y santuario. El deseo de vivir este segundo provocaba algo mágico. sentía que era hermosa, que sus malditas marcas de traición en todo el cuerpo no existían. Que era la misma hermosa mujer Marine que inicio su carrera con esperanzas anhelos y buscando el sol para blandirlo como un bastión de libertad, amor y comprensión. La música… creía que la música tenía un poder tan grande que no tenía color, juicio ni violencia.
Miyori era un ángel, un fantasma que todos podían ver como si fuera una aparición gigantesca frente a todos, ella podía verla y sentía la presión de seguirle el ritmo, The Cupids también, pero ellos siendo profesionales solo podrían mostrar una cosa. Felicidad y fanatismo, solo sonrisas en Dona y su banda y nada mas que placer como una droga fluyendo, Maki no quería dejar de tocar jamás. Sus dedos dolían, pero nada podría hacer que parase, Miyori era como una estrella, incandescente, enorme y difícil de mirar directamente. Maki sentía que se quemaba que le borraba toda la sombra que reptaba por su cuerpo hasta el cuello para detenerla, para amedrentarla, pero no… no se dejaría. Este era su maldito sueño y su maldito sueño era todo para ella.
Su vista choca con la de ella… estaba excitada, violentamente atraída a ella como una supernova. Como n agujero negro que deseaba absorber su pasión. Ella se resistió, resistió ir a abrazarla, besarla y llenarla de caricias. Hacerle ver que ambas se complementaban. Pero solo alzo el puño con su grito al compás de su respiración entrecortada
La proposición de Maki esperaba que no la aceptara de una, pero que lo pensara, esperaba recibir una respuesta ala terminar los juegos quizás, darle espacio y tiempo que cuajara la idea en su mente para que se convenciera. Además. No obligaría a nadie… no pensando fríamente al menos. Maki avanzaba chocando y golpeando gente a su paso, abriéndose sola, como si fuera una locomotora nadie la detenía. Altiva y buscapleitos. Detrás de ella. La dulce Miyori.
Cuando Maki llego al lugar, vio al Atún haciéndole trenzas al Panda rojo. Y prefirió después de su interacción, dejarles solos… no quería meterse en lo que sea que planeaba la sirena. —Cazador… alegría me da que estes bien… resuelve ese problema con mi Unnie… no quiero verte más de manera errática o con confusiones detrás de ella o la próxima seremos enemigos…vale?— Dijo palmeándole el hombro con una gran sonrisa. Después arreglarían asuntos con sus Nakamas. Solo quería beber… se llevó una cerveza para caminar entre las gradas hasta el frente del espectáculo. La guerra… la guerra nunca cambia y a ella le llenaba el corazón partirse la madre y por cercanía a otros también.
Después de ver lo que, hacia el asalariado, vio como el hombre regio, ex amante mas hermoso de todos los que habían amado… o eso creía ella. desenvainaba. Pudo ver como el vaivén de su arma le cortaba el corazón… algo palpito en ella. estaba al borde de las gradas, tanto que un simple salto la podría meter en la arena. Uker pensó esta vez detenidamente en el… en su amigo Kiyoshi, ambos viajaban juntos intuía, desde hace mucho rato los veía conversando e interactuando, por que ella no estaba con ellos? que había hecho mal. Por que el tampoco se acercaba a ella… se derrumbo sobre la baranda de las gradas. Apestaba? Era difícil de tratar?... mierda que era?. Mujer? Era mujer? Por eso la habían abandonado?... —tch…— Chasqueo la lengua asqueada de pensar. Ella no era así. Era pura acción nada de pensar.
Cuando vio la estrategia no quiso pensar nada. era mejor ver como se desarrollaban las cosas. Puso sus manos en la baranda cuando vio al team de los chocoboys. Lle… va… ba… su cinta, la cinta que amarraba su anterior cabello, era… inesperado, solo se la había dado para amarrar la el papel, su número, Maki entonces quiso saltar, con medio cuerpo sobre la baranda —DALO TODO CHOCOBOY Y TU NIÑA DE CAÑA DE AZUCAR AYUDALE DALE DALE CON TODO!!! UKER NO TE DEJES CARAJO PELEEN CON TODO TU TAMBIEN NIÑO DEL BANCO COMO SEA QUE TE LLAMES!!— grito agitando el puño, pero en realidad no podía sacar de su mente la increíble masa del hombre de chocolate que se convertía en una especie de bola armada… un Dinosaurio… ella comenzó a sentir algo en su interior algo extraño como resonando con su fruta. El salvajismo quería salir, ¿Porque se sentía así?... no podía explicarlo, será… será… quizás ansiedad? Necesitaba hablar mas con el largo y tendido para aclarar que era. Las emociones nuevas le calentaban el corazón.
Play Me!

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