[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas
#67
El apogeo del concierto, momento en el cual, empujado por la emoción de las masas, Enji había arrojado sus boxers al escenario, tristemente pasó. La canción, como todo en esta vida, tuvo su auge, su clímax, y posteriormente cayó hacia su final. El ritmo desaceleró, las revoluciones bajaron, todo parecía querer enfriarse pero entonces, otro sonido se alzó. El público, emocionado aún, bañó en aplausos, gritos y silbidos a los artistas. La celebración tomó el relevo y mantuvo esa atmósfera efervescente y febril durante unos segundos más. La madera de las tarimas vibró bajo los pies inquietos de cientos de lunarian, skypiean y byrkanianos, todos ellos motivados por la vibración de la guitarra y el violín que todavía les calentaba los huesos. El talento y la novedad se habían juntado en una mezcla explosiva. Los habitantes del cielo, con seguridad, recordarían por siempre aquella presentación.

—¡Shihahahaha! ¡Eso! ¡Genias! —El capitán de la octogésima división se gastaba las manos aplaudiendo, la garganta gritando y los pies golpeando el suelo de las gradas. Estar completamente desnudo parecía no molestarle en absoluto. Por el contrario, se sentía todavía más cómodo y seguro—. ¿Alguien grabó eso? —Estaba sonriendo, dichoso, feliz. La música siempre había sido un aliciente en su vida, un punto de apoyo y el hilo que unía varios de los momentos más importantes de su tierna juventud. Su cuerpo reaccionaba a los ritmos. Quería saltar, bullir, moverse con ellos, pero hacía mucho tiempo que dejó de lado esa parte de él, cuando el veneno entró en su vida y en su cabeza.

¿Quizá llegaba el momento de retomarla?

Finiquitado el show, los preparativos para la semifinal también habían concluído. El Dirigente regresó al foco de atención, cosa que para nada parecía molestarle, para explicar las normas del combate que se llevaría a cabo y dictaminaría al equipo que se enfrentaría al seis en la gran final.

—Ni lo menciones, Juancho. Todavía me debes la revancha. —Con las manos apoyadas en la baranda, Enji daba la espalda a toda la grada y, por supuesto, con ello les regalaba un vistazo de sus dos perfectamente formadas y pálidas nalgas—. Gané uno yo, ganaste uno tú… Tocará desempatar.

Juan mencionó el asunto de los deseos, cosa que lo agarró, literal y figuradamente, con los pantalones abajo. ¡Es cierto! El equipo ganador podía pedir un “deseo” al emperador del reino de los cielos. ¿Qué podía pedir él? ¿Dinero? ¡No! ¡Alguna de esas caracolas que reproducían sonido en las costas! ¿La oportunidad de darle una paliza al ángel que le golpeó la cara?

—Hmmm… —Apretó los labios y lo meditó largos segundos, mientras, de fondo, un lunarian aparentemente muy famoso y querido en esas tierras dedicaba unas palabras al público—. No lo sé. Lo pensaré cuando hayamos ganado.

Se encogió de hombros, restándole importancia. No tenía sentido pensar en una recompensa cuando todavía no estaban en la final. En su lugar, prestó mayor atención al discurso del lunarian, Kuraku Natta, quien no paraba de hablar sobre diferencias sociales, discriminación y progreso. ¿También había esos problemas en el paraíso de los cielos? Que decepción, pensó. Ni teniendo alas se salvaban de ser imbéciles.

Tras el emotivo discurso, finalmente dio inicio la semifinal.

—Pff, ¿lento? —replicó Enji, un segundo después de que Ubbe se abalanzara sobre Jin a una velocidad absurda, una que siquiera pudo seguir con la vista—. ¡¿Llamas a eso lento, Juancho?! ¡DALE, UBBE! ¡PEGALE CON LA COLA! ¡O CON LAS PELOTAS, PERO PEGALE!

El combate había comenzado y la euforia crecía en su cuerpo. Ubbe era su apuesta, el caballo ganador. La chica que lo estaba acompañando, sin embargo, no se quedaba atrás. Enji apretó los dientes y los ojos, todo el gesto, cuando en el estadio se escuchó el sopapo que le acababan de meter a Rackham.

—Uish, mierda, eso tiene que picar… ¡Bien! ¡El que pega primero pega dos veces! —exclamó, para después voltearse hacia Juan y Akira—. ¿Vieron? Le acomodó todas las ideas de una sola vez. ¿Cómo se mueve tan rápido cargando ese par? Que mujer… 

Estaba muy entusiasmado. Sin embargo, le puso una pausa a su diversión al reparar en la ausencia de alguien.

[Imagen: OnDuGYz.jpeg]

—Eh, ¿y Masami?

El último miembro de su grupo estaba tardando demasiado en alcanzarlos, se percató de ello y su rostro formó una mueca de sospecha.

—¡Masamiii! —llamó—. ¿Dónde se metió?

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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - por Enji - 29-07-2026, 09:49 PM

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