29-07-2026, 10:01 PM
Dos veces no puedes tener suerte en un campo que no controlas, y Seraphim se quedó a las puertas de ser la que triunfa en esa competición tan banal. Ahora ya le parece aburrida, ya no le gusta beber ni tampoco competir delante de tantos hombres. Aunque algunos le apoyan e intentan insultar al chico por no haberla hecho ganar, ella siente tanta rabia que cuando termina la bebida tira de golpe la jarra al suelo mientras se cruza de brazos. Las apariencias se le estaban borrando y la careta se le estaba yendo, pero quizá todo era por el calor del momento y… el alcohol. El principal problema es que existen muchos tipos de borrachos, siendo Seraphim del tipo que se deja llevar por sus impulsos más oscuros y egoistas. En menuda se ha metido ese chico.
Ante la derrota, ahora ella tenía que asumir un castigo que exige su contrincante. Ya tenía al chico para ella comiendo de la palma de su mano por una semana, pero ahora le toca pagar a ella. Sin embargo lo que menos le gusta es tener que humillarse ella por el ego tan descomunal que tiene, así que antes que ser la muñeca de nadie, ahora se le ocurre algo mucho mejor. Un plan macabro, uno que podría salir muy bien hasta el punto de tener controlado a ese chico más de una semana… o demasiado mal.
— Ven aquí, te daré el trato que querías. —Espeta ella con un tono de voz más ronca y seria.
Ella tiró de él tras levantarse de la butaca, cogiendo su muñeca diestra y zarandeando hacia delante para que pudiera seguirla. No dijo ni una palabra a los que se quedaron ahí, tan solo al camarero de que le pagarían pero que les deje salir un momento fuera. Tal vez es porque ella es una chica bonita o posiblemente sea por el espectáculo que han montado hasta el punto de animar el bar, pero sea por lo que sea los dejaron salir a las afueras de la taberna.
El frío de la noche les golpeó para recordarles que hay más mundo más que una simple competición sabor a cebada. La baja temperatura ahora no le afectaba, y eso solo era señal de una cosa: Seraphim ya estaba bajo los efectos de la borrachera. Alguien como ella tan pequeña y escuálida es muy friolera y delicada, pero ahora no. Y justo lo que va a decirle al chico antes de que pudiera protestar será lo que demuestra que ya ha sobrepasado la línea de su estabilidad emocional.
Seraphim se acerca tanto a él que intenta intimidarlo hasta que se llegue a topar con la pared, pero si no es así ella se acerca tanto que sus cuerpos quedan tan pegados. Al estar frente a frente, ella agarra sus manos con las de ella con tanta fuerza que demuestra que no se puede ir.
— ¿Saaabesh qué? Te voy a pagar con másh de lo que pides, pero entonces… tendrásh que prometerme que no diras nada de naaaaada…si no… —Las manos de Seraphim fueron como serpientes que ataron las manos que agarraban las de pelirrojo, y las subió tan directas y firmes hacia su pecho que ya no hay vuelta atrás. Le estaba tocando los pechos.— Diré… que abusaste de mi mientrash estaba borracha…. ¿Entendido?
Ante la derrota, ahora ella tenía que asumir un castigo que exige su contrincante. Ya tenía al chico para ella comiendo de la palma de su mano por una semana, pero ahora le toca pagar a ella. Sin embargo lo que menos le gusta es tener que humillarse ella por el ego tan descomunal que tiene, así que antes que ser la muñeca de nadie, ahora se le ocurre algo mucho mejor. Un plan macabro, uno que podría salir muy bien hasta el punto de tener controlado a ese chico más de una semana… o demasiado mal.
— Ven aquí, te daré el trato que querías. —Espeta ella con un tono de voz más ronca y seria.
Ella tiró de él tras levantarse de la butaca, cogiendo su muñeca diestra y zarandeando hacia delante para que pudiera seguirla. No dijo ni una palabra a los que se quedaron ahí, tan solo al camarero de que le pagarían pero que les deje salir un momento fuera. Tal vez es porque ella es una chica bonita o posiblemente sea por el espectáculo que han montado hasta el punto de animar el bar, pero sea por lo que sea los dejaron salir a las afueras de la taberna.
El frío de la noche les golpeó para recordarles que hay más mundo más que una simple competición sabor a cebada. La baja temperatura ahora no le afectaba, y eso solo era señal de una cosa: Seraphim ya estaba bajo los efectos de la borrachera. Alguien como ella tan pequeña y escuálida es muy friolera y delicada, pero ahora no. Y justo lo que va a decirle al chico antes de que pudiera protestar será lo que demuestra que ya ha sobrepasado la línea de su estabilidad emocional.
Seraphim se acerca tanto a él que intenta intimidarlo hasta que se llegue a topar con la pared, pero si no es así ella se acerca tanto que sus cuerpos quedan tan pegados. Al estar frente a frente, ella agarra sus manos con las de ella con tanta fuerza que demuestra que no se puede ir.
— ¿Saaabesh qué? Te voy a pagar con másh de lo que pides, pero entonces… tendrásh que prometerme que no diras nada de naaaaada…si no… —Las manos de Seraphim fueron como serpientes que ataron las manos que agarraban las de pelirrojo, y las subió tan directas y firmes hacia su pecho que ya no hay vuelta atrás. Le estaba tocando los pechos.— Diré… que abusaste de mi mientrash estaba borracha…. ¿Entendido?
