[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas
#69

Aquella conversación parecía poner a prueba el intelecto del azabache, delatando en ciertos aspectos la diferencia de rangos que había entre ambos marines de una forma que Kael detectaría, tal vez por costumbre o simple perplejidad, que no mostraría en ningún solo aspecto de su semblante o su postura. El comandante estaba interesado, sí, pero al mismo tiempo dejaba en duda ciertos aspectos de la conversación que por alguna razón buscaba hacerle pensar, en lugar de mantener una comunicación clara y directa con aquel con el que mantiene aquella pequeña charla cuasi informal. Aquello podía tener sus desventajas, pero...

Le gustaba por fin tener a alguien que pudiera darle una verdadera conversación.

A tan solo un paso llegó a encontrarse antes de interrumpir al de cabello rubio al mencionar la veracidad de los piratas, pero por supuesto, contuvo por un momento la posibilidad de añadir ningún comentario, entretenido por la idea de seguir conociendo su opinión al respecto. La acusación de Stroud arrancó de él una sonrisa casi imperceptible, más cercana a la diversión que a la ofensa, ya que, después de todo, él ya había imaginado una idea como esa por parte de su contrario.

—No me fío de los piratas, comandante. Me fío de sus intereses.—Desvió la mirada hacia la arena mientras continuaba por tan solo un momento, buscando...—Unos criminales como ellos pueden mentir por orgullo, por miedo o por codicia, pero incluso una mentira entrega mucho de quien la cuenta. Los criminales rara vez entienden el valor de la información que poseen, y menos unos piratas. A ellos tan solo les gusta presumir, intimidar o, tal vez para justificarse sus crímenes a ellos mismos y los que les escuchan.—Negarles la capacidad de razonar sería un error, pero asumir que comprenden el alcance de todo cuanto dicen... sería uno aún más grave.—Lo importante no es creerles... sino comprender por qué han decidido decir exactamente eso. ¿Qué es lo que nos están diciendo? ¿Que tanto es una realidad, y cuanto es simple y puro cuento? Nosotros, los Marines, no podemos permitirnos despreciar ninguna información únicamente por la boca de la que procede, porque como ya he dicho...incluso una mentira bien construida contiene una verdad.

Aquella faceta de sí mismo, ese entretenido debate interno era una de las razones principales por las que llevaba semanas interesado en conocer a un hombre como él. No se trataba tan solo de un comandante titulado por la suerte de su nacimiento. Con aquella sencilla conversación, estaba a años luz de distancia con lo que había entendido hasta ahora del capitán, aquel que portaba el mayor rango en todos los miembros de la marina allí presentes. Aquel hombre podía no haber dicho ni una sola palabra al respecto, pero a Kael le había quedado en claro que ese hombre apuntaba a lo más alto de la marina.

Preguntas suscitarían su mente alrededor de lo que ese hombre podía llegar a lograr. ¿Se convertiría en un aliado en su empresa, un escalón por el que finalmente comenzar a ascender...

o un bastión frente a su camino?
"Figúrese que le digo lo que intuye que opino"

Una respuesta arriesgada para el receptor equivocado. Asumir respuestas ponía a prueba una vez más sus capacidades de entendimiento, buscando con ello entender rápidamente el tipo de mentalidad que gustaba demostrar el joven Nanashi, una apariencia en cierto sentido modélica, pero con ciertos aspectos...que le separan de cualquier otro marine que hasta la fecha hubiese conocido. Un respiro de aire fresco en un ambiente cargado de jovialidad innecesaria.

¿quién cree que apoyaría una decisión así?

Una pregunta amarga con una respuesta de igual sabor, cargada de toques ácidos los cuales odia tener que saborear. Una ironía viniendo de alguien que ha perdido todo sentido del gusto por la comida.

—Muy pocos, siendo generosos.—A pesar de la indiferencia en su voz, no vaciló entregando aquella respuesta.—Y posiblemente ninguno con la autoridad para hacer que suceda. Aquellos que gobiernan nunca alimentan las llamas del cambio sobre los cimientos donde ellos mismos se sostienen. Si ese cambio no beneficia a sus intereses, apagarán la llama mucho antes de que llegue tan siquiera a prender.—Sus ojos se detuvieron sobre la figura de Kuraku. Para el pueblo era un salvador; para la Marina, probablemente, un hombre incómodo. Para Kael...sencillamente, un revolucionario. No por el ideal que lo llevase a hacer un cambio, sino porque había decidido derribar un sistema incapaz de corregirse por sí mismo.—Son muy pocos quienes reúnen el valor para actuar, y menos aún quienes poseen los medios para convertir ese valor en un cambio real...pero ni siquiera ellos tienen garantizada la victoria.
 
Incluso él mismo llegó a sorprenderse con su propia respuesta. En su interior, se estaba extralimitando, saliendo de su zona de confort en una conversación con una persona de mucho mayor rango al suyo, y que claramente lo estaba poniendo a prueba. En un segundo instante decidió jugar a su juego para tratar de poner a prueba su propia mente, pero ahora...

Ahora se estaba divirtiendo.

—Los cambios nunca los inicia una mayoría, comandante. Las mayorías solo deciden, con el tiempo, si aquel que actuó fue un héroe... o un criminal.

Pero el intercambio, sin embargo, no tendría ocasión de seguir prolongándose. Este, sin embargo, no fue necesariamente el final de la conversación, sino más bien el retraso de la misma, procesada por un grito que a sus oídos llegó de una entidad totalmente inesperada. 

¡¡TÚ, PEDAZO DE GILIPOLLAS, ¿NO VES QUE ESTOY LIGANDO O QUÉ?!!

Aquel grito brusco y enfermizo atrajo la atención del soldado de la marina, interesado por la criatura que había entregado semejante berrido al cielo, atrayendo cómo mínimo, la mirada de alguien que jamás hubiese pensado en dirigir su vista hacia atrás en un momento como ese.

Era Sigurd.

Ese hombre lleva acechando sus pensamientos mucho antes de encontrarlo en aquella isla por encima de las nubes, y aunque no puede negarle cierto grado de "agradecimiento" por su indirecta labor a la marina, seguía siendo un pirata que debía ser llevado entre las rejas más solitarias y frías de todo Impel Down tarde o temprano.

"Espera...¡¿Nyra?!" 

Colocó la mano sobre el asiento mientras procedía a levantarse rápidamente.

Un error. 

Aquel hombre no había mostrado en ni un solo instante un interés por hacer gala de su sobrenombre como carnicero de Whisky Peak, y por su berrido casi ininteligible, había dejado sin embargo claro que Nyra no había buscado una conversación con aquel sujeto, sino que se había acercado hasta ella por puro interés mundano, algo a lo que su división, desgraciadamente, estaba catastróficamente acostumbrado.
Sigurd descendía ya por las gradas tras despedirse de ella con aquella desvergüenza que parecía acompañarlo incluso al marcharse. Nyra, lejos de mostrar incomodidad alguna, respondió al gesto con una sonrisa educada antes de emprender el camino de vuelta.

Sin duda, aquella chica tenía una facilidad pasmosa para sorprenderlo, aunque no necesariamente de una forma positiva en todas las ocasiones. 

Volvió a tomar asiento con serenidad, como si aquel movimiento no hubiera sido más que una necesidad pasajera. Sus ojos, sin embargo, continuaron siguiendo durante unos instantes la figura del gigantesco pirata hasta perderla entre el gentío. 


—Curioso sujeto...—De haber tenido la capacidad para hacerlo, posiblemente aquellas palabras hubiesen quedado en un murmuro.—Creí que el carnicero de Whisky Peak sería un hombre mucho más predecible. Los hombres como él suelen llamar la atención por la fuerza y nada más, pero tengo la sensación de que a pesar de su apariencia tiene cierto grado de utilidad informativa, al menos para alguien como yo.—Devolvió la mirada a su interlocutor, esperando en su impasible forma de mostrarse hacia el contrario cierta curiosidad por lo que estaba por comentarle.—Un pirata de ese calibre no sobrevive al Grand Line únicamente por blandir bien un arma. Ha debido de ver demasiadas cosas, tratado con demasiada gente y pisado demasiados lugares como para que todo lo que sabe muera el día que alguien decida ponerle unas esposas.—Por supuesto, corrigió su explicación antes de llevarla a un malentendido.—No digo que sea un hombre sabio, pero su sed de sangre no es lo único que lo ha llevado a estar hoy aquí...y quiero saber que le ha permitido llegar hasta este lugar.

No tardó demasiado en notar una presencia conocida, comprobando tras devolver la mirada como Nyra había llegado hasta donde ahora ellos se encontraban. Ella era una compañía que cortaba de cuajo todo el flujo de la conversación entre ambos marines, y con ello, le permitía tomar el descanso que podría necesitar para terminar de aclarar los pensamientos que habían nacido nuevos a partir de aquella conversación.  

—Has llegado justo a tiempo.—Desvió sus ojos hacia el Bucaneer en un gesto pronunciado, suficiente para que si ella decidía seguirlo, pudiese detectar fácilmente hacia donde dirigía su mirada.—Parece que has hecho un conocido...extremadamente peculiar. ¿Qué impresión te ha dado? 

Dejó que su nueva interlocutora hiciera algún comentario que, como esperaba de ella, mostrase cierta inocencia en un ámbito que podría ser más productivo para los marines. Un pequeño prejuicio con algo de inocencia, y un pequeño incentivo para lo que estaba por entregarle a continuación.

—Tengo la sensación de que hoy más de uno está resultando... distinto de lo que aparentaba al principio. ¿No creéis? Es algo que poco a poco empieza a llamar mi atención. Al final, parece que como ha dicho, comandante, aún nos falta una pieza clave en todo esto. 

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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - por Kael Omuyaga - 30-07-2026, 01:47 AM

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