30-07-2026, 03:18 AM
Aquella mujer de personalidad audaz y presencia imponente hizo que el avanzar entre la multitud resultara mucho más sencillo, su manera de moverse entre las gradas y abrirse paso entre los espectadores parecía natural para ella, como si aquel lugar no tuviera ningún obstáculo fuese capaz de detenerla, continué a su lado hasta que finalmente logramos llegar al sitio donde se encontraba Hyák, sentado junto a varias personas, entre ellas había un mink con características de leopardo.
Me acerqué con tranquilidad y dirigí mi atención hacia el mink — Un placer, Miyori Hoshino. — me presenté acompañando mis palabras con una ligera inclinación de cabeza como saludo cordial y una sonrisa amable, y después de aquel gesto mi mirada se desplazó hacia el joven de cabello rosado que se encontraba junto a él.
Hyák parecía genuinamente sorprendido por el anuncio de Maki, mientras yo escuchaba con atención la conversación que ambos mantenían, su expresión cambiaba ligeramente con cada palabra, tal situación me hizo sonreír con resignación algo incómoda, especialmente porque el tema de la charla terminaba centrándose en mí.
— Sí, soy navegante, mi familia es pesquera por lo que saber dominar un navío es algo que llevamos en la sangre. — Respondí en lo que me sentaba al lado del joven de cabellos rosados y ojos dorados. —- Ya nos habíamos conocido antes, Hyák, pero en todo caso… Soy de Baterilla, soy artista, amante de la música, dominó el arco, ¿Qué más?...
¿Qué más podría servirle a ellos?, ¿Qué es lo que me hace útil?... ¿Solo navegar?
— Lo cierto es que soy muy torpe para todo. — Admití con una sonrisa tímida reconociendo mis defectos internamente — Pero siempre doy lo mejor de mí, ¿eso vale?.
Negué suavemente con la cabeza cuando me ofrecieron beber algo, por el momento prefería mantenerme al margen de la euforia colectiva que envolvía al público, no tenía ninguna intención de convertirme en la protagonista de una anécdota vergonzosa.
— ¿No estaba Merlot contigo? — pregunté con cierta curiosidad, inclinando ligeramente la cabeza para después desviar mi mirada hacia las gradas, comencé a buscar entre la multitud la figura de la hermosa sirena pero tal misión resultaba casi imposible puesto que los aplausos eran ensordecedores, los gritos de emoción y las personas que se levantaban constantemente de sus lugares creaban un ambiente caótico que impedía distinguir con claridad a alguien conocido. — No la he visto desde su aparición en la arena…
De pronto la voz de Maki logró sacarme de mis pensamientos, al dirigir mi mirada hacia ella, la encontré completamente entregada a la emoción del momento, animando con entusiasmo a quienes participaban en la arena, ella estaba tan concentrada en apoyarles que prácticamente se no se daba cuenta lo cuán inclinada estaba sobre la baranda que me alarmó de inmediato — ¡Maki, no te acerques tanto a la baranda, podrías caerte! — le llamé desde mi asiento con un tono de preocupación.
Finalmente mi atención cayó sobre la arena de combate, observando detenidamente a todos los participantes de aquella semifinal de los juegos.
— Es el chico cocinero, Ubbe, Jin… — reconocía uno a uno, y me enfoqué ahora en una dama de despampanante belleza y atributos femeninos, a ella no la conocía pero sabía que era una mujer fuerte, no por nada ella había destacado en la prueba de fuerza. —- De verdad que han quedado personas muy fuertes a la final, ¿no?
Un sonido se hizo presente y se escuchaba proviniente del estuche de mi violín, tal sonido logró distraerme, al principio pensé que se trataba de alguna vibración extraña entre mis pertenencias pero al tomarlo y revisar sus compartimentos encontré el origen de aquel timbre, un pequeño caracol que anunciaba una llamada en tonalidades purpuras.
— Disculpen, debo contestar… — les indiqué con una pequeña sonrisa, procurando no interrumpir la conversación que mantenían. Me giré ligeramente hacia un costado, buscando un poco de privacidad sin alejarme demasiado, y tomé el interfono del caracol. — ¿Hola?
Lo siguiente que escuché al otro lado del Den Den Mushi me hizo parpadear varias veces, la persona que me estaba contactando era aquel chico sepulturero, hablaba algo rápido por lo que no le respondí de inmediato, permanecí en silencio mientras esperaba a que terminara de hablar, prestando atención no solo a sus palabras sino también a la forma en que las decía, había cierto nerviosismo en su voz ¿Quizás era alguien tímido al tratar con otras personas?
No lograba comprender del todo qué estaba ocurriendo, sin darme cuenta y por inercia... elevé la mirada hacia la arena buscando entre los participantes alguna señal de Uker cuando dijo su nombre en el comunicador y después mis ojos recorrieron las gradas entre la multitud, intentando encontrar la presencia de Eros. ¿Desde dónde me estaría llamando?
“Te prometo que no voy a volver a perder”
¿Una promesa?, sus últimas palabras habían tenido un significado completamente distinto, a pesar de mi desconcierto poco a poco comencé a reflexionar sobre sus acciones, intentando aquella determinación, ¿Acaso se sentía culpable por haber perdido?
Recordé incluso cómo se había disculpado conmigo, cuando estuvimos en el cubículo, la forma en que parecía cargar con aquella derrota, quizás para él no se trataba solamente de haber perdido un enfrentamiento, y aun sin comprender del todo sus motivos aquella promesa consiguió hacerme sonreír dulcemente
— Estoy segura que así será, ganarás.
“Quien quiera que seas, deja de molestar y ve a lavarte las manos, sucio”
— ¿Eeh? ¿Lavar mis manos?... —- Ahora estaba más confundida que nunca, incluso guardé silencio por largo rato esperando por una respuesta durante ese tiempo pero estaba segura que esa voz era de otra persona, y también me era familiar.— ¿Dónde estás, Eros?, iré a verte… —Tras eso colgué el Den Den Mushi y me puse en pie.
—- Vuelvo enseguida, solo quiero asegurarme que el chico sepulturero se encuentre bien, parece desanimado por haber perdido. — expliqué mientras tomaba camino de nuevo entre la multitud, nuevamente en travesía por las gradas, al mismo tiempo que también búscaba con la mirada en el ambiente en busca de María.
Fue entonces cuando a lo lejos distinguí al joven de pelo azulado, se encontraba acompañado por sus tripulantes y algunas personas más, todos ellos pendientes del espectáculo que se desarrollaba en la arena, al acercarme cada vez más reduje el paso hasta detenerme a unos metros de ellos, había algo particularmente efusivo en su comportamiento, no tardé en encontrar la explicación… botellas vacías y las jarras que los rodeaban hablaban por sí solas.
— Parece que están muy animados… — comenté con una pequeña sonrisa mientras terminaba de acortar la distancia, con tranquilidad, fui reconociendo algunos rostros entre el grupo y a medida que nuestras miradas se cruzaban les dedicaba a cada uno una sonrisa cordial.
— ¿Entonces me preocupé en vano?, me alegra saber que fue así. — Cuestioné a quién me había hecho la llamada, y seguidamente mi mirada se posó sobre el chico de las burbujas, ¿Fue él quien me dijo sucia?
—- Lamento si soy inoportuna… permítanme presentarme, soy Miyori.
Me acerqué con tranquilidad y dirigí mi atención hacia el mink — Un placer, Miyori Hoshino. — me presenté acompañando mis palabras con una ligera inclinación de cabeza como saludo cordial y una sonrisa amable, y después de aquel gesto mi mirada se desplazó hacia el joven de cabello rosado que se encontraba junto a él.
Hyák parecía genuinamente sorprendido por el anuncio de Maki, mientras yo escuchaba con atención la conversación que ambos mantenían, su expresión cambiaba ligeramente con cada palabra, tal situación me hizo sonreír con resignación algo incómoda, especialmente porque el tema de la charla terminaba centrándose en mí.
— Sí, soy navegante, mi familia es pesquera por lo que saber dominar un navío es algo que llevamos en la sangre. — Respondí en lo que me sentaba al lado del joven de cabellos rosados y ojos dorados. —- Ya nos habíamos conocido antes, Hyák, pero en todo caso… Soy de Baterilla, soy artista, amante de la música, dominó el arco, ¿Qué más?...
¿Qué más podría servirle a ellos?, ¿Qué es lo que me hace útil?... ¿Solo navegar?
— Lo cierto es que soy muy torpe para todo. — Admití con una sonrisa tímida reconociendo mis defectos internamente — Pero siempre doy lo mejor de mí, ¿eso vale?.
Negué suavemente con la cabeza cuando me ofrecieron beber algo, por el momento prefería mantenerme al margen de la euforia colectiva que envolvía al público, no tenía ninguna intención de convertirme en la protagonista de una anécdota vergonzosa.
— ¿No estaba Merlot contigo? — pregunté con cierta curiosidad, inclinando ligeramente la cabeza para después desviar mi mirada hacia las gradas, comencé a buscar entre la multitud la figura de la hermosa sirena pero tal misión resultaba casi imposible puesto que los aplausos eran ensordecedores, los gritos de emoción y las personas que se levantaban constantemente de sus lugares creaban un ambiente caótico que impedía distinguir con claridad a alguien conocido. — No la he visto desde su aparición en la arena…
De pronto la voz de Maki logró sacarme de mis pensamientos, al dirigir mi mirada hacia ella, la encontré completamente entregada a la emoción del momento, animando con entusiasmo a quienes participaban en la arena, ella estaba tan concentrada en apoyarles que prácticamente se no se daba cuenta lo cuán inclinada estaba sobre la baranda que me alarmó de inmediato — ¡Maki, no te acerques tanto a la baranda, podrías caerte! — le llamé desde mi asiento con un tono de preocupación.
Finalmente mi atención cayó sobre la arena de combate, observando detenidamente a todos los participantes de aquella semifinal de los juegos.
— Es el chico cocinero, Ubbe, Jin… — reconocía uno a uno, y me enfoqué ahora en una dama de despampanante belleza y atributos femeninos, a ella no la conocía pero sabía que era una mujer fuerte, no por nada ella había destacado en la prueba de fuerza. —- De verdad que han quedado personas muy fuertes a la final, ¿no?
Pere Pere Pere Pere
Un sonido se hizo presente y se escuchaba proviniente del estuche de mi violín, tal sonido logró distraerme, al principio pensé que se trataba de alguna vibración extraña entre mis pertenencias pero al tomarlo y revisar sus compartimentos encontré el origen de aquel timbre, un pequeño caracol que anunciaba una llamada en tonalidades purpuras.
— Disculpen, debo contestar… — les indiqué con una pequeña sonrisa, procurando no interrumpir la conversación que mantenían. Me giré ligeramente hacia un costado, buscando un poco de privacidad sin alejarme demasiado, y tomé el interfono del caracol. — ¿Hola?
Lo siguiente que escuché al otro lado del Den Den Mushi me hizo parpadear varias veces, la persona que me estaba contactando era aquel chico sepulturero, hablaba algo rápido por lo que no le respondí de inmediato, permanecí en silencio mientras esperaba a que terminara de hablar, prestando atención no solo a sus palabras sino también a la forma en que las decía, había cierto nerviosismo en su voz ¿Quizás era alguien tímido al tratar con otras personas?
No lograba comprender del todo qué estaba ocurriendo, sin darme cuenta y por inercia... elevé la mirada hacia la arena buscando entre los participantes alguna señal de Uker cuando dijo su nombre en el comunicador y después mis ojos recorrieron las gradas entre la multitud, intentando encontrar la presencia de Eros. ¿Desde dónde me estaría llamando?
“Te prometo que no voy a volver a perder”
¿Una promesa?, sus últimas palabras habían tenido un significado completamente distinto, a pesar de mi desconcierto poco a poco comencé a reflexionar sobre sus acciones, intentando aquella determinación, ¿Acaso se sentía culpable por haber perdido?
Recordé incluso cómo se había disculpado conmigo, cuando estuvimos en el cubículo, la forma en que parecía cargar con aquella derrota, quizás para él no se trataba solamente de haber perdido un enfrentamiento, y aun sin comprender del todo sus motivos aquella promesa consiguió hacerme sonreír dulcemente
— Estoy segura que así será, ganarás.
“Quien quiera que seas, deja de molestar y ve a lavarte las manos, sucio”
— ¿Eeh? ¿Lavar mis manos?... —- Ahora estaba más confundida que nunca, incluso guardé silencio por largo rato esperando por una respuesta durante ese tiempo pero estaba segura que esa voz era de otra persona, y también me era familiar.— ¿Dónde estás, Eros?, iré a verte… —Tras eso colgué el Den Den Mushi y me puse en pie.
—- Vuelvo enseguida, solo quiero asegurarme que el chico sepulturero se encuentre bien, parece desanimado por haber perdido. — expliqué mientras tomaba camino de nuevo entre la multitud, nuevamente en travesía por las gradas, al mismo tiempo que también búscaba con la mirada en el ambiente en busca de María.
Fue entonces cuando a lo lejos distinguí al joven de pelo azulado, se encontraba acompañado por sus tripulantes y algunas personas más, todos ellos pendientes del espectáculo que se desarrollaba en la arena, al acercarme cada vez más reduje el paso hasta detenerme a unos metros de ellos, había algo particularmente efusivo en su comportamiento, no tardé en encontrar la explicación… botellas vacías y las jarras que los rodeaban hablaban por sí solas.
Estaban ebrios.
— Parece que están muy animados… — comenté con una pequeña sonrisa mientras terminaba de acortar la distancia, con tranquilidad, fui reconociendo algunos rostros entre el grupo y a medida que nuestras miradas se cruzaban les dedicaba a cada uno una sonrisa cordial.
— ¿Entonces me preocupé en vano?, me alegra saber que fue así. — Cuestioné a quién me había hecho la llamada, y seguidamente mi mirada se posó sobre el chico de las burbujas, ¿Fue él quien me dijo sucia?
—- Lamento si soy inoportuna… permítanme presentarme, soy Miyori.
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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