31-07-2026, 11:38 AM
Aquella mañana me desperté temprano, como siempre, para adentrarme en la isla. Cogí mis katanas, mi bolso, y comencé a caminar. Sabía perfectamente hacia dónde quería ir. No había caminos demasiado definidos, pero ya nos habíamos encargado de caminar por esta zona y ya comenzaba a vislumbrarse un camino natural creado por nuestros propios pasos. Tuve que esquivar las ramas de algunos árboles, era molesto y cuando pudiese pensaba cortarlos para ser la zona más accesible y cómoda. Tras diez minutos caminando llegué hasta un claro. Me senté en el suelo de aquel lugar y apoyé mi espalda contra el tronco de un árbol. Cada vez sentía aquella isla más familiar. Ya la había recorrido innumerables veces, tantas que comenzaba a cogerle algo de cariño. Nuestra llegada no había sido la mejor, y los días siguientes tan solo habían empeorado la experiencia. Las primeras semanas habían sido duras, muchas heridas que sanar y una gran incertidumbre. Me había pasado varias noches deseando poner rumbo a Impel Down y hacer lo posible por nuestro capitán, pero solo podíamos quedarnos de brazos cruzados y esperar. No llegaríamos a tiempo, era imposible. Por suerte, teníamos la esperanza de volver a verle pronto gracias a Aspros. Cada día esperaba noticias que no llegaban. Por lo que a mí respectaba, Yamamura podría estar muerto o estar de camino para reencontrarse con nosotros. De cualquier manera, esta jugada le iba a salir cara al Gobierno Mundial. No sabía cómo ni cuándo, pero pensaba hacer lo que fuese necesario para desestabilizarlos. Sonreí inconscientemente. A saber cuántos habían pensado lo mismo y ahora se encontraban bajo tierra o eran pasto de los peces.
Desenvainé una de mis katanas y saqué un trapo limpio y una pequeña botella de alcohol de mi bolso. Apoyé la katana en mis piernas y humedecí el paño con un poco de alcohol. Me gustaría tener muchos más recursos para poder encargarme de mis armas y cuidarlas como era debido, pero me tendría que conformar con limpiarlas un poco de vez en cuando. Volví a coger la katana y deslicé el trapo por su hoja desde la base hasta la punta. Repetí el movimiento varias veces. Aquel gesto me ayudaba a tranquilizarme. Lo había hecho tantas veces que me resultaba extremadamente familiar. Eso, y leer revistas del corazón en mi camarote mientras me tomaba una Copa y me fumaba un puro, pero en esta isla iba a ser complicado conseguir revistas de actualidad. El retiro en la naturaleza no estaba nada mal, pero echaba de menos la civilización. Incluso me conformaría con un pueblucho como el de Joline. Bueno, realmente no. Así que prefería quedarme atrapada en una isla desierta yo sola.
Cuando terminé de limpiar la katana por ambos lados la guardé para sacar la otra y realizar el mismo movimiento. Aquellas dos armas me habían acompañado en todo mi viaje y el tiempo y las batallas ya habían hecho mella en ellas. Las marcas eran cada vez más evidentes, pero eso no me desagradaba. Era un recordatorio de todo por lo que habíamos pasado. No sabía el motivo, porque de entre todos los enfrentamientos se me vino a la mente el del pelirrosa. Sohem. En aquel momento creí que me volvería a encontrar con él con mucho antes, pero el mundo era demasiado grande. Me quedé absorta en mis pensamientos, recordando aquel momento y evocando diferentes preguntas. ¿Qué sería de aquel tipo? ¿Me recordaría? ¿Volveríamos a encontrarnos? Pensar en ello me servía para distraerme y dejar de pensar en Yamamura.
Desenvainé una de mis katanas y saqué un trapo limpio y una pequeña botella de alcohol de mi bolso. Apoyé la katana en mis piernas y humedecí el paño con un poco de alcohol. Me gustaría tener muchos más recursos para poder encargarme de mis armas y cuidarlas como era debido, pero me tendría que conformar con limpiarlas un poco de vez en cuando. Volví a coger la katana y deslicé el trapo por su hoja desde la base hasta la punta. Repetí el movimiento varias veces. Aquel gesto me ayudaba a tranquilizarme. Lo había hecho tantas veces que me resultaba extremadamente familiar. Eso, y leer revistas del corazón en mi camarote mientras me tomaba una Copa y me fumaba un puro, pero en esta isla iba a ser complicado conseguir revistas de actualidad. El retiro en la naturaleza no estaba nada mal, pero echaba de menos la civilización. Incluso me conformaría con un pueblucho como el de Joline. Bueno, realmente no. Así que prefería quedarme atrapada en una isla desierta yo sola.
Cuando terminé de limpiar la katana por ambos lados la guardé para sacar la otra y realizar el mismo movimiento. Aquellas dos armas me habían acompañado en todo mi viaje y el tiempo y las batallas ya habían hecho mella en ellas. Las marcas eran cada vez más evidentes, pero eso no me desagradaba. Era un recordatorio de todo por lo que habíamos pasado. No sabía el motivo, porque de entre todos los enfrentamientos se me vino a la mente el del pelirrosa. Sohem. En aquel momento creí que me volvería a encontrar con él con mucho antes, pero el mundo era demasiado grande. Me quedé absorta en mis pensamientos, recordando aquel momento y evocando diferentes preguntas. ¿Qué sería de aquel tipo? ¿Me recordaría? ¿Volveríamos a encontrarnos? Pensar en ello me servía para distraerme y dejar de pensar en Yamamura.
![[Imagen: 8Rsjucn.png]](https://imgur.com/8Rsjucn.png)
