31-07-2026, 08:38 PM
(Última modificación: 31-07-2026, 09:01 PM por Tezca Norova.
Razón: corrección de imagen de posicionamiento
)
[personajeinvalido=3941]
Comenzaba a sentir el alcohol en la sangre: Vibrante, mucho mejor de lo que esperaba, la emoción de los golpes, lograba que tensara ligeramente los hombros: Sin saber si realmente se trataba de eso o el hecho de presenciar que el Jin que conocía no era el mismo que había dejado en los blues, aunque la verdad es que yo tampoco era el mismo hombre que en los blues ¿Podría ser hipócrita reclamarle por el cambio? Por otro lado, el intercambio de golpes entre nuestra querida kuja y el hombre parecía haber tomado cierto protagonismo. —¡VAMOS RUNIN, CON FUERZA! ¡IMAGINA QUE ES RYOTA! — capaz y así le pegaba más fuerte.
Con las apuestas sobre la mesa y la nueva apuesta de nuestro querido patrocinador de alcohol, anotándola mentalmente mientras observaba una vez más lo que se desarrollaba frente a mis ojos, entre las palabras de mis acompañantes y nuevos conocidos. —¿Un pervertido? ¿Esa es la fama que ahora se carga? ¿Sabes? No creo que erres en mucho… pero es alguien bastante genial ¡Hasta podría decir que está a mi altura! JAJAJA ¿Me entiendes? — El rubor se hizo presente en mis mejillas, sin saber si se trataba de la honestidad de mis palabras o el efecto del alcohol.
Al escuchar los últimos berries sobre la mesa. Di un par de aplausos. —A ver caballeros tenemos una apuesta por victoria, una por desarme, sangre, nuestra mahana compañera pega primero… vamos, vamos ¿Debí traer una libreta? — La verdad es que aquella pelea robaba mi atención más allá de los berries, cuando Eros parecía querer combatir contra el tirador campeón ¿en un espacio tan reducido? El hombre estaba ebrio y por suerte la situación no llegaría a más. La mujer naranja… ¡Miyori! Había llegado, esta vez sin Hyakinthos. —Buenas, señorita Miyori, estamos en un momento decisivo ¿Me entiendes? ¿Qué opina de la pelea? — carraspeaba un poco intentando disimular la forma en la que arrastraba las palabras, notando que la copa ya se había vaciado para ese momento. —¿Carne de hipopótamo? No recuerdo que hayamos comprado recientemente, mucho menos traído. Iba a ir por más bebidas, podría revisar entre los puestos, te la debo, nos compartiste de un excelente vino. — Le comenté al mink, levantándome para acomodarme los lentes, señalando al mink. —Entonces… carne de hipopótamo ¿Qué más? ¡Aprovechen que estoy de buenas! — Pregunté al resto de los presentes, moviéndome un poco al escuchar las quejas de estar cubriendo la vista.
Comenzaba a sentir el alcohol en la sangre: Vibrante, mucho mejor de lo que esperaba, la emoción de los golpes, lograba que tensara ligeramente los hombros: Sin saber si realmente se trataba de eso o el hecho de presenciar que el Jin que conocía no era el mismo que había dejado en los blues, aunque la verdad es que yo tampoco era el mismo hombre que en los blues ¿Podría ser hipócrita reclamarle por el cambio? Por otro lado, el intercambio de golpes entre nuestra querida kuja y el hombre parecía haber tomado cierto protagonismo. —¡VAMOS RUNIN, CON FUERZA! ¡IMAGINA QUE ES RYOTA! — capaz y así le pegaba más fuerte.
Con las apuestas sobre la mesa y la nueva apuesta de nuestro querido patrocinador de alcohol, anotándola mentalmente mientras observaba una vez más lo que se desarrollaba frente a mis ojos, entre las palabras de mis acompañantes y nuevos conocidos. —¿Un pervertido? ¿Esa es la fama que ahora se carga? ¿Sabes? No creo que erres en mucho… pero es alguien bastante genial ¡Hasta podría decir que está a mi altura! JAJAJA ¿Me entiendes? — El rubor se hizo presente en mis mejillas, sin saber si se trataba de la honestidad de mis palabras o el efecto del alcohol.
Al escuchar los últimos berries sobre la mesa. Di un par de aplausos. —A ver caballeros tenemos una apuesta por victoria, una por desarme, sangre, nuestra mahana compañera pega primero… vamos, vamos ¿Debí traer una libreta? — La verdad es que aquella pelea robaba mi atención más allá de los berries, cuando Eros parecía querer combatir contra el tirador campeón ¿en un espacio tan reducido? El hombre estaba ebrio y por suerte la situación no llegaría a más. La mujer naranja… ¡Miyori! Había llegado, esta vez sin Hyakinthos. —Buenas, señorita Miyori, estamos en un momento decisivo ¿Me entiendes? ¿Qué opina de la pelea? — carraspeaba un poco intentando disimular la forma en la que arrastraba las palabras, notando que la copa ya se había vaciado para ese momento. —¿Carne de hipopótamo? No recuerdo que hayamos comprado recientemente, mucho menos traído. Iba a ir por más bebidas, podría revisar entre los puestos, te la debo, nos compartiste de un excelente vino. — Le comenté al mink, levantándome para acomodarme los lentes, señalando al mink. —Entonces… carne de hipopótamo ¿Qué más? ¡Aprovechen que estoy de buenas! — Pregunté al resto de los presentes, moviéndome un poco al escuchar las quejas de estar cubriendo la vista.
Contrato confidencial: Tezca Norova


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