[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas
#86
[personajeinvalido=3941]


Si algo había quedado claro en medio de las múltiples interacciones que transcurrían sobre las gradas bañadas con luz del astro rey, era lo mal que Tezca elegía pareja. Eros no paraba de expresar, sin filtro alguno, las verdades sobre el molesto espadachín, quien parecía creerse más peligroso de lo que era.

No existía una forma amable de citar la conocida frase “Amiga, date cuenta…” pero, Ryota sabía que no era nadie para decirlo, así que tan solo se rió ante lo escuchado, disfrutando de la compañía de su tripulación y de sus pintorescos vecinos de asiento, quienes vitoreaban con furor apoyando a su nakama. Aunque, los comentarios denigrantes en contra de Jin no terminarían en eso, puesto que el capitán de los Sepultura cerró las distancias para ubicarse detrás de los Hanu Mahana en un área más elevada y llamar su atención.

Pese a la expresión de molestia en el rostro de Eros, las palabras con las que se dirigió a todos (salvo Jin) eran bastante agradables como para ser consideradas un insulto.

— ¡SI NO ME HUBIESEN HECHO TRAMPA, YO ESTARÍA ALLÍ! —

Pareció liberar un peso de su alma con aquel grito, y Ryota solo supo contestar con una ligera risa de agrado. “Kekeke sorry bro.” Eran piratas; claro que jugarían sucio si tenían la oportunidad. Además, por las mejillas sonrojadas y el repentino cambio de tema, volviendo a la conversación sobre el Haki, Ryota supo que aquello no era más que el producto de la honestidad dada por el licor.

Entonces recordó la botella de líquido carmesí. Se giró para quitársela a Barald de las manos y dio un largo trago mientras volvía la mirada hacia Eros.

La explicación del Haki acompañó el amargo trago del vino tinto. Parecía ser una habilidad peculiar bastante interesante, aun más por la forma en que Eros la había descrito. “Un poder para hacer trampa…” Pensó el de ojos ambarinos tratando de imaginarlo. Sin lugar a dudas, entendió que era algo sobre lo que debería informarse aún más. “Bueno, Tez, quizás tu novio no sea tan malo…” Sonrió victorioso a su compañero tras descender el cristal de sus labios.

A continuación, las apuestas continuaron por la intromisión de Varo Ganchin, quien también se unió con jovialidad al juego planteado por Tezka y apostó una importante cifra por la victoria de su compañero Uker. “Me agrada esa actitud Varo kekeke, yo también me uno a esa apuesta, doy 10.000 a que gana Runin.” No tenía forma de saber lo que ocurriría; sin embargo, su adicción a las apuestas le impedían rechazar cualquiera que le propusieran, aunque eso significara salir de las gradas sin siquiera su ropa de vestir.

La placida charla en las gradas continuó con una nueva llamada de Eros, a la que Kiyoshi y Varo parecieron tener algo que decir. Ryota, que espiaba la conversación desde su asiento con el torso desviado hacia ellos, levantó el pulgar en afirmación cuando Varo indicó que trajera más vino. “Apoyo eso.” Expreso sonriente, para luego presenciar el enojo mostrado por Eros frente a la descortesía del peli negro.



“Waos, este parche se calentó…”

Dijo sorprendido por lo que parecía ser una posible pelea entre compañeros de tripulación, que incluso llegó a salpicarle. Las sagradas conversaciones en los baños eran secretas, además… extraoficialmente, ahora siendo el narrador quien habla, ¿cómo se acuerda de la voz de Ryota pero no del nombre de la tripulación? Para eso si usa la memoria el cabron, en fin, sigamos en la narración.

Por suerte, como una enviada por designios de lo divino, la mujer de hebras cobrizas llegó para calmar la escena. El cambio de Eros observado por Ryota fue del cielo a la tierra, de manera literal puesto que, de un gigantesco hombre topo a punto de pelearse contra su propio tirador, se convirtió en el pequeño topito que ya conocían y posteriormente volvió a su forma humana para actuar como un fino caballero con mejillas sonrosadas por la ebriedad.



“El fino arte de la doma clásica… esa chica debe ser un monstruo… peor que Runin incluso… yo mejor me presento, no vaya a ser de esas que quitan manos a lo loco…”

Fue el hilo de pensamientos que transcurrieron a la llegada de Miyori en el interior del castaño.



“Hola señorita novia de Eros, un placer me llamo Ryota.”

Antes que nada, la educación.

Las próximas palabras del de cabellos violáceos, tras su abrupto cambio de conducta, recordaron a Ryota lo más importante, Runin continuaba combatiendo.


Por un breve momento, el castaño volvió a centrar su atención en el combate. Con la mirada fija sobre la arena, aprecio el instante en que la morena realizó una impresionante acometida. En un abrir y cerrar de ojos, Runin recortó distancias para darle un contundente puñetazo a Uker en el rostro. “¡Eso!” Alabo la versatilidad de su inicio al golpear el suelo para generar un desplazamiento tan rápido producto del impacto.

No obstante, lo que vino después le sorprendió aún más…


Pocas veces eran las que mostraba su honestidad con expresiones, pero entendió bien el peligro que ahora se cernía sobre su compañera. Una vez el puño de la morena cortó el aire y su desplazamiento se vio obstruido por una mala comunicación, no tuvo que esperar mucho para ver la astucia del espadachín.

El puño libre del castaño se apretó enseñando las venas de su antebrazo, pues deseaba poder atravesar el estadio para romperle todos los dientes al de cabellos blancos de un solo golpe. No obstante, sabía que, de hacerlo, solo conseguiría humillar a la mujer de puños centelleantes.

Runin no necesitaba a alguien que la defendiera, de hecho, a ojos de Ryota era la mejor luchadora entre todos los presentes en la arena. Y no porque llenara su boca con vanaglorias personales por ser la más fuerte, la más resistente, la más veloz o la más precisa, sino porque entre todos ellos, era la única que no colocaba excusas para lanzarse a un combate en desventaja.

Ryota contaba con sus reflejos, Barald poseía sus espadas para defenderse y atacar desproporcionadamente, Tezca era capaz de anular cualquier daño por su naturaleza y Yuuki disparaba a distancia con sus armas, pero Runin, ella nunca necesito nada de eso, tampoco una genética prodigiosa como las del gigante que jugaba con barro, lo único que tenia eran esos puños centelleantes y los usaba frente a cualquier oponente sin anteponer lamentos si las cosas no salían a su propio beneficio. 

¿Quiénes son los mejores luchadores? ¿Quiénes se excusan para no combatir? ¿Quiénes necesitan todo dictaminado antes de que inicie la pelea y saber que ganarán? ¿O quiénes se lanzan al combate motivados por sus propios deseos de victoria?

Si le hacían esa pregunta a Ryota, él tenía una respuesta clara, siempre apostaría por quienes lo daban todo sin excusas por una posible derrota.



“¡VAMOS RUNIN! ¡ROMPELE LOS HUESOS A ESE BASTARDO! ¡NO TE ATREVAS A PERDER!”

Se puso de pie y gritó con todas sus fuerzas aun sabiendo que sería ahogado por los gritos de los cientos de espectadores. Aunque su corazón estallaba en angustia por el bienestar de quien amaba, le respetaba lo suficiente como luchadora para no dejarse llevar por sus propios miedos.

Uker no era un oponente fácil, lo sabía, pero en ese momento no le importaban bandos, equipos o el favor de un rey. Solo existía la preocupación por ella y sus deseos porque supiera que aun a la distancia de las gradas, estaba apoyándola con todas sus fuerzas.


Dicho eso, volvió a sentarse, bebiendo más de la botella de licor para tratar de calmarse.

Su grito coincidió con el de Varo Ganchin, ambos, al igual que todos los presentes, deseaban que ganaran sus respectivos compañeros. O al menos eso creía Ryota que podría imaginar por qué las lealtades del rubio estaban divididas.

Hablando de Tezca, Kiyoshi llamó a Ryota, que continuaba dando pequeños sorbos a la botella. La cabeza del pirata se levantó entonces sobre su asiento para ver las gradas a su espalda, donde se posaban los sepultura. “Sí, se llama Tezca y el tipo ese Jin es su novio.” Comento sereno, porque no iba a defender al tipo que lo veía mal sin aparente razón.



“Bueno, a ojos de Tezca quizás ese tipo es genial, es el embrujo maléfico del amor, te obliga a ser un poco ciego en ocasiones.”

La mirada de Ryota se desvió entonces a Eros y luego a Miyori, esperando que con eso Kiyoshi entendiera a lo que se refería. Al igual que Eros reaccionaba de esa forma frente a la señorita, Tezca era envuelto por la reluciente presencia de la persona que amaba.

“Además, Kiyoshi, todos tenemos nombres, úsalos por favor, él es Barald, él es Tocho Morocho, ese otro es Cardan, yo soy Ryota  y el gordis es…” Abrió los ojos con una expresión de sorpresa como si tratase de recordar el nombre. Fue entonces cuando se percató de que jamás se le había preguntado. De inmediato levanto la cabeza e inclino el torso hacia donde se encontraba el chico de barriga amplia. “Bro, ¿cómo te llamas?”



“Cáspita, vaya incuria hemos tenido en ello Capitanillo, ha de saberse que estoy desmesuradamente agradecido por el cobijo y cuidado que me habéis dado amiguillos míos, deseo fervientemente que la adlatere Runin pueda ganar su soberbio encuentro para agazajarnos todos en una culmine comparsa con todos estos piltrafillas y amiguillos suyos. Mi nombre es…”

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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - por Ryota Miyamoto - 01-08-2026, 01:53 AM

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