06-12-2023, 08:55 PM
Caoba asintió lentamente ante las palabras de Enma y se encaminó hacia su habitación. Era increíble la buena relación que ambos estaban cosechando. Ante la ausencia de Khruner, el pelirrojo era ahora su médico de confianza. Todos entablaron una relación con Caoba (salvo Nadja que ya la tenía) para Kovashi era un poco molesta, demasiado feliz para ser real, después de encontrarse con la muerte de un ser tan querido. No le era muy de fiar, por eso no trataba mucho con elle. Además, tratarla en neutro le resultaba una chorrada que no terminaba de entender.
Con la llegada de las avispas, el infierno visitó a Kovashi de nuevo. Se le pusieron los ojos en blanco, entrando en un pánico que no conocía hasta ahora. - Es el peor día de mi vida - Era lo único que podía repetirse sin fin. Su cuerpo convulsionaba, despertando espasmos que le recorrían del pecho hasta los pies. Realmente estaba muy cerca de perder la consciencia, hasta que una imagen le vino a la mente. Es como si se abriera paso a través de unas nubes tormentosas. — Cielo ... — Y abrió los ojos.
Estaba tirado en el suelo, lo primero que hizo fue limpiarse las babas que tenía por toda la boca. Miró a Nadja atendiéndole, ella también estaba repleta de picaduras. Solo de recordarlo le entró un miedo innato que no se marcharía en mucho tiempo. ¿Como explicar una fobia? Kovashi podría ser el típico personaje que se ríe de las fobias de los demás, lo fue, hasta encontrar la suya propia. Eso ocurrió cuando cumplió ocho años. Uno de los peores días que recuerda.
Cómo explicar a un padre como el del Shimatsu, que algo tan pequeño e inofensivo, le impedía incluso salir de casa en ocasiones. Como no podía dormir bien después de encontrarse con una por el día. De las burlas. De las inseguridades que aquello le creaba. Todo se le volcó encima. Le entraron hasta ganas de llorar. — ¿Estás bien? — Se puso de pie y preguntó a Nadja. No lloró, claro. Golpeó sus ropajes, sacudiéndolos con ganas, estaban repletos de agujeros. Por si fuera poco las avispas del Grand Line eran muy grandes en comparación. Aunque Kovashi temía más a las normales, por curioso que pudiera parecer. Caminó, recogió y se colocó las katanas en sus lugares. — T-Tenemos ... Que hacer algo ... — No supo como enfocar la orden. No quería hacer nada, irse de aquella isla, no volver nunca.
Con la llegada de las avispas, el infierno visitó a Kovashi de nuevo. Se le pusieron los ojos en blanco, entrando en un pánico que no conocía hasta ahora. - Es el peor día de mi vida - Era lo único que podía repetirse sin fin. Su cuerpo convulsionaba, despertando espasmos que le recorrían del pecho hasta los pies. Realmente estaba muy cerca de perder la consciencia, hasta que una imagen le vino a la mente. Es como si se abriera paso a través de unas nubes tormentosas. — Cielo ... — Y abrió los ojos.
Estaba tirado en el suelo, lo primero que hizo fue limpiarse las babas que tenía por toda la boca. Miró a Nadja atendiéndole, ella también estaba repleta de picaduras. Solo de recordarlo le entró un miedo innato que no se marcharía en mucho tiempo. ¿Como explicar una fobia? Kovashi podría ser el típico personaje que se ríe de las fobias de los demás, lo fue, hasta encontrar la suya propia. Eso ocurrió cuando cumplió ocho años. Uno de los peores días que recuerda.
Cómo explicar a un padre como el del Shimatsu, que algo tan pequeño e inofensivo, le impedía incluso salir de casa en ocasiones. Como no podía dormir bien después de encontrarse con una por el día. De las burlas. De las inseguridades que aquello le creaba. Todo se le volcó encima. Le entraron hasta ganas de llorar. — ¿Estás bien? — Se puso de pie y preguntó a Nadja. No lloró, claro. Golpeó sus ropajes, sacudiéndolos con ganas, estaban repletos de agujeros. Por si fuera poco las avispas del Grand Line eran muy grandes en comparación. Aunque Kovashi temía más a las normales, por curioso que pudiera parecer. Caminó, recogió y se colocó las katanas en sus lugares. — T-Tenemos ... Que hacer algo ... — No supo como enfocar la orden. No quería hacer nada, irse de aquella isla, no volver nunca.
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