[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas
Kibai bebió de la jarra de cerveza, contento de saborear de nuevo aquel brebaje refrescante a pesar de su punto de amargor gasificado. Aunque era consciente de que no debía beber demasiado, ya que no estaba para nada acostumbrado y por ello era muy recomendable, estando en el lugar en el que estaban, que no se pusiese en una situación comprometida, Pese a todo, creía haber logrado llegar al punto intermedio perfecto para mantenerse sereno a la vez que disfrutar de la cerveza en compañía del resto de asistentes, intercalando las jarras de cerveza con tragos de agua de su propia cantimplora.

El combate en la arena seguía encarnizándose, con los cuatro combatientes dando lo mejor de si. La pareja de Runin y Ubbe parecían estar en problemas, sobre todo debido a que el gigantón rubio parecía incapaz de hacer daño real a su rival, mientras que la Kuja había recibido varios cortes muy feos de parte de Uker. No obstante, de momento nadie había hincado la rodilla de modo que, a juicio del mink, todo posible resultado a aquel enfertnamiento continuaba sin poder ser descartado.

Levantando la mirada hacia las gradas, Kibai se tomó un momento para vovler a ubicar a todo el mundo, al menos a aquellos que reconocía. Varios de los marines continuaban sentados analizando el combate, aunque Juan Sebastián parecía estar pasándoselo en grande soltado gritos hacia la arena. Por otro lado, los Sepultura, que parecían estar a una o dos rondas de saltar ellos mismos a al arena, alentaban cada uno a sus favoritos casi tanto como se gritaban entre ellos, al parecer con algún tipo de apuesta de por medio. Del otro lado de las gradas, el mink captó un movimiento de alguien conocido. Bai, acompañada de la humink mono que había conocido Kibai en los Cabos Gemelos se dirigía hacia su posición, seguida de otro mink de aspecto equino y un Lunarian, el mismo al que había visto convertirse en un enorme coloso anteriormente. Dando un amistoso codazo a Hyakintos, el mink señaló con un dedo hacia el grupo.

— Sabes lo complicado que fue hacerle comprender siquiera lo que había que hacer en las pruebas a Bai? La priemra vez que la vi, me pasé como una hora antes siquiera de que supiese decirle mi nombr...

— ¡Tú! Maleante insensible de fabuloso pelaje oscuro —

La aguda voz de Maria Merlot atronó el oído derecho de Kibai, que se giró para ver qué estaba pasando. La semisirena, con una mueca de total indignación que requirió del mink todo su autocontrol para no echarse a reír, se había colocado delante de Moja. Alzando una ceja, Kibai se preguntó que demonios habría hecho su compañero de División para cabrear a alguien tan chalado de la cabeza como aquella joven. Preparándose para ver lo que a buen seguro era un espectáculo, le alargó el plato de dátiles rellenos de frutos secos y miel a Hyakintos.

Nada, nada en el más absoluto concepto de la nada, lo hubiese preparado para lo que iba a ver a continuación.

María comenzó a maullar como una desesperada hacia Moja, en una manera muy similar a la que había hecho el primer día que se habían conocido, hacía muchos meses, en aquella tienda de Whiskey Peak. Solo que esta vez, en vez de solo unas cuantas palabras, la semisirena soltó una larguísima retahíla de maullidos, a cada cual más estridente, que obligaron a Kibai a taparse la boca para ahogar la risa. A pesar de que, obviamente, María era un ser hermosísimo, en aquel momento su interpretación de un gato rabioso, sumado al hecho de que por alguna razón llevaba un Den Den Mushi sobre su cabeza, tenía muy poco de seductor y mucho de cómico, al punto de que el mink tuvo que disimular su azoramiento bebiendo un trago de su jarra de cerveza.

Moja, por su parte, también había recibido con asombro la bronca de maullidos de María. El mink pantera se había quedado paralizado viendo como la joven montaba aquella escena que ya empezaba a atraer algunas miradas de los asistentes más cercanos. Kibai pudo observar como el cuerpo de su compañero se tensaba, antes de ponerse en pie, ajustándose la gorra mientras su pecho subía y bajaba por la indignación. El mink echó una mirada rápida hacia el Custodio más cercano que seguía por el momento mirando hacia la arena, aparentemente ajeno al rebumbio que se estaba montando.

— Oye amigo... — le dijo al joven de pelo rosado que estaba a su lado mirando la escena. — Sujétame esto creo que voy a tener que...

Una nueva oleada de maullidos cortaron sus palabras. Moja se había encarado a MM, y le estaba soltando una retahíla de improperios a base de maullidos, antes de detenerse a tomar aire y continuar con un segundo asalto de agresivos sonidos gatunos. Kibai, con los ojos abiertos como platos, notó como la jarra amenazaba con caérsele de la mano y la barbilla comenzaba a temblarle, antes de romper a reír a sonoras carcajadas.

[Imagen: 7DbInOD.jpeg]

SHAAAAHAHAHAHAHAHAHAHAHA


Aquello era demasiado gracioso para poder contenerse. Kibai, con la cabeza espontáneamente enterrada en el hombro de Hyakintos, notaba como las lágrimas le caían por las mejillas sin ningún tipo de control. Cada vez que creía serenarse al fin, una nueva mirada a la extraña pareja de Merlot y Moja le provocaba un nuevo ataque incontrolable de risa. Sus hombros se sacudían como su tuviese espasmos, y le costaba hasta tomar aliento para seguir riendo.

— Oh por favor. — dijo echando el brazo por encima del hombro del joven de pelo rosado, haciendo chocar vigorosamente su jarra de cerveza contra la suya. — Solamente por esta imagen ha valido la pena el venir aquí. Hacia muchísmo que no me reía tanto.

Pero aquello no había hecho más que comenzar, ya que Bertram, que había seguido a la semi sirena hasta el lugar dónde Moja, Kibai y Hyakintos se encontraban, y haciendo gala de su habitual talante calmado, se acercó a María para tratar de rebajar la tensión, lo que relajó a Kibai, el cual siempre había confiado en las habilidades de su compañero para...

— Woof woof woof woof sir.-

Aquello fue la gota que colmó el vaso. Kibai se inclinó hacia delante, sin darse cuenta de que al hacerlo se había cargado encima de Hyakintos, dejando caer la jarra ya vacía al suelo, incapaz de sujetar el agarre, antes de echarse hacia atrás contra el respaldo del asiento, riendo a pleno pulmón.

[Imagen: 2idjNdA.jpeg]
SHAAAAAHAHAHAHHAHAHAHAHAHAHAHHAHAHAAHA
Todo su cuerpo le dolía con agujetas como si acabase de correr la maratón del Sake de Roshwan debido a los espasmos musculares por la risa. Todo el pelaje de su cara estaba empapado por las lágrimas que aún corrían por sus ojos y la jarra y el plato yacían a sus pies, testigos mudos de que el mink había sido incapaz de seguir sosteniéndolos. Luchando por volver en si, Kibai se puso en pie, resollando con fuerza con las manos apoyadas en sus rodillas tratando de recobrar el aliento.

— No... no tenéis ni idea de la falta que me hacia esto. — dijo entre jadeos mirando hacia sus dos compañeros de división y Merlot. — De veras, no tenéis ni idea. Definitivamente, solo por veros ha merecido la pena correr el riesgo de remontar la Knock Up Stream.

El mink contempló el plato y la jarra en el suelo, antes de incorporarse de nuevo con un último suspiro para recuperar completamente la serenidad.

— Creo que necesito una cerveza, la mía se me ha caído de tanta carcajada. Traeré también algo más de comer, estoy seguro de que habrá algun otro plato que merezca la pena probar.

Dándose la vuelta, Kibai localizó a uno de los vendedores, que estaba repartiendo su mercancía unas gradas más abajo, cerca de dónde estaban los Sepultura y de dónde Bai y su grupo se habían colocado. Al parecer, allí también había habido rebumbio, pues Maki estaba de pie junto a la birkaniana que tenía toda la parte delantera de su atuendo manchada del revelador color morado desvaído que indicaba que se le había derramado vino por encima. Dando un pequeño salto para sortear las filas intermedias, Kibai cayó al lado del grupo, apoyándose en la barandilla antes de aterrizar con suavidad. Al hacerlo, localizó una pipa tallada a sus pies, que se apresuró a recoger. Con apenas un simple olfateo, identificó que el mismo aroma que salía de la cazoleta provenía del aliento del mink burro que acompañaba a Bai y a la humink mono. Este al parecer seguía  en un estado de shock por lo que fuese que hubiese ocurrido, pero su ojo, en singular, ya que la parecer había perdido el otro, iba rápidamente de la birkaniana a la joven calva, con una expresión a medias entre la sorpresa y la indignación.

— Disculpe, creo que se le ha caído esto. — le dijo alargándole la pipa. — Mi nombre es Kibai, confieso que no he visto a muchos de los nuestros desde que salí de Zou, hace varios años. Hasta que llegué a esta isla, solo había encontrado a mi compañero, el que está maullándole a aquella joven de pelo rosa allí arriba. — añadió haciendo un gesto con la cabeza hacia el lugar desde dónde había saltado. Tras recoger una nueva jarra de cerveza, el mink volvió la mirada hacia Bai por un momento, haciéndole un gesto de brindis con un leve gesto de cabeza.

— Puedo preguntarte algo? Bai no habla nuestro idioma, y aunque me las he arreglado para comunicarme con ella con gestos y dibujos, ha sido complicado para hacerle entender algunas cosas. En una de las bibliotecas de Arabasta encontré documentos con palabras que me recordaron a las que pronuncia ella, pero aún no he podido estudiarlos de la manera correcta. Cómo se las arreglan?

La Caja de Pandora
[Imagen: gvCFAP2.png]


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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - por Kibai - 02-08-2026, 04:35 AM

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