[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas
Recibir el golpe de esa mujer fue doloroso, no podía ocultarlo, pero su potencia fue mucho menor que antes. Escupió un poco de saliva en cuanto la vio retirarse de nuevo, supuso que planeaba hacer uso de otro de esos acercamientos a velocidad de bala que había demostrado. Uker hizo girar su espada entre sus dedos, su pie derecho se adelantó unos centimetros así como la parte superior de su cuerpo, preparado para impulsarse hacia ella nuevamente y atacar a medio camino para rechazarla.

No hizo falta.

El tiempo se terminó, el cocinero soltó un ssupiro y sus brazos se relajaron en cuanto la voz del Dirigente volvió a sonar por todo el lugar. No había sido el combate más extenuante, nisiquiera a nivel mental, algo le decía que su esfuerzo no valía de mucho si de igual manera no había derrotado a su oponente. Ella había logrado recomponerse y contraatacar, y su compañero había inhabilitado a Jin, por lo que creía que eran meritos suficiente para ganarse la victoria.

Su mano derecha se alzó, a la altura de su pecho, con su palma apuntando a sus ojos. Pudo ver ahí mismo las 4 marcas rojas que le había dejado su frustración tras los resultados de las pruebas anteriores. ¿Perdería de nuevo? La respuesta no tardó en llegar.

El presentador dio por fin el resultado, la mano de Uker se cerró en un puño con suficiente fuerza para marcar sus músculos del brazo y sus venas con ese movimiento. ¿Cuántas veces se había sentido así? Por puro instinto,su lengua pasó por sus propios labios mientras seguía observando en silencio a quien fue el sobresaliente en ese combate.

Esta vez fue su puño izquierdo el que se alzó, apretando la katana en su mano como si tuviera que sostenerla para salir con vida, pero ahora llevando este lo más arriba posible. Un gesto que el público o participantes podrían tomar como una simple celebración para él mismo o para recibir los halagos de parte de los espectadores. No era así. Muy dentro de él, muy dentro de su alma, esperaba que ciertas persona estuviera viendo eso, alguien que ya no podía volver a enseñarle, pero que aún debía ver sus victorias y derrotas.

Un poco de la sangre en la hoja de la espada cayó como un par de gotas sobre su mejilla derecha. Sin la adrenalina del combate, ese punto le dolía más que nada, seguramente porque fue donde recibió el golpe que lo sacó despedido de su posición inicial. Bajó el brazo izquierdo, pero no al completo, su movimiento se detuvo en cuanto la punta de su arma se encontraba apuntando al lugar donde se encontraba ese marine pelirrojo que lo había mandado a luchar ese combate.

Podía o no estarle prestando atención, poco importaba, seguro que alguno de sus compañeros si. Su mano se movió, de derecha a izquierda solo un par de centímetros, los suficientes para que la punta de la katana pasara de un lado al otro del cuello del marine de forma metafórica. Podrían ser equipo, podría haber sido tomado desde las gradas luego de su derrota, pero eso no evitaba el odio enfermizo que le recorría las venas cada que veía a uno de esos uniformados.

Sin más que hacer, sin siquiera esperar a ver si su mensaje fue recibido, se encaminó de vuelta a las gradas, liberando la arena para sus siguientes ocupantes. Se dirigió a donde se encontraba su tripulación, encontrándose de camino con la propia Runin, cuyo grupo parecía ocupar el mismo lugar que el suyo. - Fueron golpes muy potentes -. Dijo sonriendo y mirándola de un lado, dejando en claro que se refería a la marca morada que empezaba a formarse en su mejilla. - Quien diría que la mujer amante del vino que me cruce en una iglesia podría ser tan aterradora -. Aceleró el paso, apenas quedando por delante de ella. - Luego nos pondremos al día si quieres, ahora puedo preparar mi propio vino -. Sin más, se “despidió" de ella, pese a que estaban dirigiéndose al mismo lugar.

La situación al llegar fue increíblemente sorprendente. - Debería durar lo mismo que este combate, ¿no es así? Asumo que luego de eso podremos volver al barco -. Respondió a Kiyoshi, llegando de manera sorpresiva y sin saludar, para cuando el emperador de la isla se encontraba hablando. - Aunque, me gustaría recorrer los puestos de comida, pueden tener algo interesante -. Y tenía algunas caras que volver a encontrar tras tanto tiempo.

Sabía que Kiyoshi no iba a abrazarlo ni darle la mano como felicitación, mucho menos estando tan sucio, pero aceptó sin problemas las palabras o gestos del resto, pero siempre teniendo cuidado de algo. En cuanto pudo, recuperó su abrigo y rebuscó en uno de los bolsillos, sacando de ahí un pañuelo negro. Tomó asiento donde pudo y comenzó a limpiar con este la hoja de su arma, quitando la sangre que podría haber quedado impregnada tras sus ataques. No la había guardado en todo ese trayecto, no debía guardarse si tenían sangre a menos que se quisiera oxidar la hoja, por lo que se tomó el tiempo necesario para mantenerla mientras los nuevos concursantes se preparaban para pelear.

En cuanto todo estuvo limpio, y la espada de nuevo en su lugar, si pudo fijarse en la situación general. No solo las actitudes de sus compañeros demostraban no estar con sus capacidades mentales al completo, sino que el propio ambiente olía a alcohol como si todos hubiesen entrado en el sauna más extraño que podrían ver en sus vidas. - Asumo que alguien destapó un…. ¿vino? -. Esa última palabra salió luego de que oliera el ambiente un par de veces, no estando seguro de su respuesta pero sabiendo que al menos estaba cerca. Era lo que tenía ser un cocinero, tarde o temprano se ocupan alcoholes en la preparación o aprendes a hacer los tuyos propios.

Su atención se posó ahora en quien, él desconocía, era casi una recién llegada: Miyori. A diferencia del resto, el alcohol no parecía haberla atacado, pero si parecía compartir una charla amena con su capitán. El navegante del Black Widow llevó una de sus manos a su rostro, tapando su boca en un gesto pensativo, preguntándose a si mismo cuando sería bueno preguntar lo que quería preguntar.

Cuando ellos hubieran terminado de hablar, ese fue el momento en el que Uker tomó el lugar junto a Miyori y comenzó a hablar. - Nos vimos antes, Hoshino Miyori -. El médico de cabellos rosas los había presentado antes de comenzar las pruebas. Vi tu cartel de recompensa por primera vez un par de islas atrás. No debería haberle prestado atención pero había algo en tí que me era difícil de ignorar, personalmente -. Habló sin que ella le preguntara, incluso continuó su charla solitaria sin que ella pudiera responderle. - Cabello naranja, ojos celestes, iguales a los que la familia de mi padre tenía según las fotos que me mostró. Mierda, incluso es el mismo apellido… -. Sonaba demasiado perfecto para ser verdad.

- Hoshino Zeiren, ese era el nombre de mi tío según mi padre. ¿Acaso tiene algo que ver contigo? -. Preguntó sin dar más rodeos, con los ojos fijos en la arena de combate pero con sus oídos atentos a cualquier respuesta que ella pudiera darle.

Libro de recetas
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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - por Rackham Uker - 02-08-2026, 11:20 PM

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