04-08-2026, 04:35 AM
Al llegar junto a su grupo, el capitán fue el primero en recibirlo, devolviéndole su abrigo y dejandoselo en los hombros. Lo saludo con una sonrisa y con un “tal vez”, respondiendo a su comentario sobre redimir el nombre del grupo. El siguiente en acercarse fue un hombre rubio, a quien aceptó el saludo y estrechó su mano también. Era alguien que se le hacía conocido pero no podía recordar de donde. - Eh… claro… Gracias -. ¿Un tesorero? ¿De esa otra tripulación? Nunca hubiera pensado que los piratas necesitaran a alguien así, tal vez manejaban mucho dinero… No, espera, más importante… - ¿Acaso… perdiste peso? -. Eso fue lo último que le preguntó al rubio extravagante.
La llegada de Jin fue algo inesperada, pero no por eso bien recibida por parte del cocinero. Se había olvidado de él en el momento en el que alzó su espada en la arena, en el momento en el que aceptó su victoria y comenzó a analizar sus fallos. ¿Por qué estaba aquí? Su tripulación parecía querer formar una especie de alianza con él, recordando lo que dijeron la última vez que hablaron, pero no es que fuera a estar bienvenido a sus celebraciones, incluso si estas habían empezado antes de que se pudiera reconocer a un ganador del combate. - ¿Eh? -.
Lo había entendido, claro que sí, pero sus palabras no parecían tener mucho sentido. - Idiota, Akura no debería alegrarse del derramamiento de sangre -. Desconocía cuál era la relación de Jin con esa mujer, pero había quedado claro que ambos la conocían desde aquella vez que tuvieron que conseguir alcohol. - Pero, al menos hiciste que tus estupideces mantuvieran ocupado a un enemigo -. Tras decir eso, alzó su mano y aceptó el saludo que el otro hombre le daba, por primera vez desde que se conocían.
- Si no fuese porque se mantuvo jugando contigo, ese hombre gigante hubiera ido a golpearme. Por lo que puedes llevarte algo del mérito -.
Sin más que decirle a Jin, y antes de que el odio hacia ese hombre volviera a salir a la luz, simplemente volvió a desviar su mirada, ahora hacia Miyori, quien no parecía estar pudiendo conectar dos cables en su cerebro. - ¿Estás… bien? -. Antes de que pudiera preocuparse más por la mujer, ella misma pareció salir del shock, mencionando eso que Uker estuvo suponiendo por un rato.
Seren. Sabía el nombre de su padre, decía ser hija de Zeiren. Incluso un idiota podría ver la relación familiar que entonces se formaba. - Así que eres su hija… -. El cocinero entrecerró los ojos, observándola y buscando algún rastro de mentira en su cuerpo o voz. Nadie conocía a su padre, ni siquiera su maestro o sus hermanastros, solo ellos conocían su verdadero apellido, el que ya no portaba, el que ella llevaba.
El mundo lo conocía como Rackham, solo sabían eso, pero la pelineranja era capaz de nombrar a su padre.
- Supongo que eso resuelve mis dudas -. Sonrió y su vista se enfocó de nuevo en la arena de combate, sin prestarle mucha atención en verdad. - Mi padre nunca tuvo la oportunidad de contarme de donde venía su familia, solo que él se había ido muy lejos de ellos por diferentes razones -. Cruzó sus brazos y puso firme su espalda, como si recordar a su familia le hiciera recordar también regaños recibidos de pequeño. - Cuando mi familia murió… -. Obvio la parte de cómo había pasado, dedicando de paso una mirada a Miyori, esperando que captara que no debía mencionar nada. - Quedé solo, completamente solo. Tuve que sobrevivir como un niño en islas llenas de peligros, hasta acabar en el South Blue. Digamos que ese fue el inicio de mi verdadera leyenda, al fin y al cabo, nadie recordaba a Hoshino, solo conocen a Rackham -.
Ni siquiera le había sido honesto a su propia tripulación sobre su apellido, gente a quienes los observó por un momento antes de volver su atención a la chica con la que hablaba. - La marina me buscó por mucho tiempo, antes siquiera de cometer cualquier crimen, así que tuve que ocultarme -. Tal vez estaba siendo demasiado vago con la explicación, pero no podía confiar del todo en ella. Al menos no por el momento. - Creo que este no es un buen lugar para charlar, mucho menos de temas así. Podré no llevar el apellido de mi padre, pero si quieres respuestas a algo, y crees que yo soy capaz de dártelas, podemos hablar luego -.
La llegada de Jin fue algo inesperada, pero no por eso bien recibida por parte del cocinero. Se había olvidado de él en el momento en el que alzó su espada en la arena, en el momento en el que aceptó su victoria y comenzó a analizar sus fallos. ¿Por qué estaba aquí? Su tripulación parecía querer formar una especie de alianza con él, recordando lo que dijeron la última vez que hablaron, pero no es que fuera a estar bienvenido a sus celebraciones, incluso si estas habían empezado antes de que se pudiera reconocer a un ganador del combate. - ¿Eh? -.
Lo había entendido, claro que sí, pero sus palabras no parecían tener mucho sentido. - Idiota, Akura no debería alegrarse del derramamiento de sangre -. Desconocía cuál era la relación de Jin con esa mujer, pero había quedado claro que ambos la conocían desde aquella vez que tuvieron que conseguir alcohol. - Pero, al menos hiciste que tus estupideces mantuvieran ocupado a un enemigo -. Tras decir eso, alzó su mano y aceptó el saludo que el otro hombre le daba, por primera vez desde que se conocían.
- Si no fuese porque se mantuvo jugando contigo, ese hombre gigante hubiera ido a golpearme. Por lo que puedes llevarte algo del mérito -.
Sin más que decirle a Jin, y antes de que el odio hacia ese hombre volviera a salir a la luz, simplemente volvió a desviar su mirada, ahora hacia Miyori, quien no parecía estar pudiendo conectar dos cables en su cerebro. - ¿Estás… bien? -. Antes de que pudiera preocuparse más por la mujer, ella misma pareció salir del shock, mencionando eso que Uker estuvo suponiendo por un rato.
Seren. Sabía el nombre de su padre, decía ser hija de Zeiren. Incluso un idiota podría ver la relación familiar que entonces se formaba. - Así que eres su hija… -. El cocinero entrecerró los ojos, observándola y buscando algún rastro de mentira en su cuerpo o voz. Nadie conocía a su padre, ni siquiera su maestro o sus hermanastros, solo ellos conocían su verdadero apellido, el que ya no portaba, el que ella llevaba.
El mundo lo conocía como Rackham, solo sabían eso, pero la pelineranja era capaz de nombrar a su padre.
- Supongo que eso resuelve mis dudas -. Sonrió y su vista se enfocó de nuevo en la arena de combate, sin prestarle mucha atención en verdad. - Mi padre nunca tuvo la oportunidad de contarme de donde venía su familia, solo que él se había ido muy lejos de ellos por diferentes razones -. Cruzó sus brazos y puso firme su espalda, como si recordar a su familia le hiciera recordar también regaños recibidos de pequeño. - Cuando mi familia murió… -. Obvio la parte de cómo había pasado, dedicando de paso una mirada a Miyori, esperando que captara que no debía mencionar nada. - Quedé solo, completamente solo. Tuve que sobrevivir como un niño en islas llenas de peligros, hasta acabar en el South Blue. Digamos que ese fue el inicio de mi verdadera leyenda, al fin y al cabo, nadie recordaba a Hoshino, solo conocen a Rackham -.
Ni siquiera le había sido honesto a su propia tripulación sobre su apellido, gente a quienes los observó por un momento antes de volver su atención a la chica con la que hablaba. - La marina me buscó por mucho tiempo, antes siquiera de cometer cualquier crimen, así que tuve que ocultarme -. Tal vez estaba siendo demasiado vago con la explicación, pero no podía confiar del todo en ella. Al menos no por el momento. - Creo que este no es un buen lugar para charlar, mucho menos de temas así. Podré no llevar el apellido de mi padre, pero si quieres respuestas a algo, y crees que yo soy capaz de dártelas, podemos hablar luego -.
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