[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas
Su sonrisa se borró al escuchar la voz del pelirrojo. En este momento, el médico agradecía tener sobre su rostro aquel velo de tela semi transparente que, a pesar de todo, disimulaba bastante bien cualquier tipo de gesticulación; sin embargo, sus ojos, al descubierto, sin ser tapados por los flequillos rosas de su cabello desordenado, sí que delataron la oscuridad que se escondía tras la máscara de belleza y amabilidad que, hasta ahora, había cargado desde que llegó a la isla del cielo, cuando sus irises dorados se ensombrecieron ante la mención de su estancia en Karate y sobre todo de su rubio acompañante, aunque, a pesar de todo, el médico, como solía hacer siempre, disimuló bastante bien, esta vez mirando al cielo lleno de nubes blancas y dejando escapar una risa casual ante el comentario sobre su memoria.

—Tienes razón, pelirrojo, siendo médico debería buscar un tratamiento para mi memoria, pero ya sabes lo que algunos dicen: Los médicos son los peores pacientes —. Su manera de hablar, tranquila, con voz casi aterciopelada, aunque grave, llegó a sonar bastante casual, en especial al omitir cualquier tipo de comentario sobre el rubio: Rafael, su compañero de “negocios”, el encargado de conseguirle buenos “donantes”. —Y gracias por preocuparse por mis pacientes, puedo asegurar que pasaron por las mejores manos, o sea, las mías…Merlot lo puede asegurar… ¿No es así, mi hermosa joya marina? —Dejó de mirar hacia el cielo, porque sí, en ningún momento miró a la cara al marine al hablarle, y bajó sus ojos para observar la reacción casi embobada de la semi sirena. Sonrió de medio lado…Claro que siempre tenía ese efecto en ella.

La escuchó hablar, por supuesto, él siempre le prestaba atención, hasta la más mínima palabra… ¿Cómo no hacerlo? Se había acostumbrado demasiado a la presencia de la mujer y en sus largas noches en alta mar, escucharla a ella y ella a él, se había convertido en una rutina para ambos desde que Ashveil le ordenó, hace un par de años, encargarse de la ex peliceleste, aunque en ese momento no tenía idea de qué o quién hablaba… ¿Quién era Malvavisco? El médico se limitó a alzar una ceja, pero prefirió guardar silencio y dejar que la retahíla de palabras, por parte de Merlot, fluyera como agua por una cascada.

—¿Por qué necesitas cabello celeste o verde? ¿Y quién es Vivi? ¡Ah! No, no quiero cabello de alguien más trenzado con el mío, es suficiente mi propio cabello para crear una obra de arte, pero…Te propongo algo mejor, busquemos decoraciones florales o joyas que puedan solo realzar la belleza que ya tengo, seguro que en el mercado habrá algo —. No lo pensó dos veces antes de entrelazar su brazo con el de la semi sirena, provocando, con este gesto, que ella pudiera acercarse más a él y se alejara de los marines…ya estaban siendo muchos para ese momento y aunque estuvieran en una zona de paz, la situación empezaba a parecerle peligrosa.

—Cha Cha Chá…Curioso nombre —. Aun así, le sonrío al pelinegro, lo que pareció despertar algo en Merlot, pues el pelirrosa sintió como el brazo que antes le había brindado para apoyarse, ahora era apretado con más fuerza de la normal, un acto que solo arrancó una sonrisa de parte del médico de los Valar. —Ah, es una lástima que no pueda entender el origen de tan curioso nombre, pues parecen reclamar mi presencia en otros lares, adiós, marines. Quisiera decir que será un gusto verlos en otro momento, pero eso sería una completa mentira y tanto ustedes como yo lo sabemos bien —. Como si se despidiera de amigos de toda la vida, el médico levantó su mano y la movió de un lado a otro al mismo tiempo que miraba hacia atrás para despedirse del justiciero grupo y poder avanzar por las hileras de filas, en compañía de Merlot. Por fin estaban solos o, bueno, eso creyó en un inicio.

Solía ser distraído, sí, pero cuando rondaba en sitios en donde su integridad pudiera estar en peligro, sus instintos podían llegar a ser bastante filosos y fue gracias a ellos que pudo percibir los pasos de alguien detrás de ellos. Se volteó, solo para mirar de reojo y en ese momento notó la presencia del marine pelirrojo de antes.

Chasqueó la lengua, aunque el ruidito característico que denotaría molestia quedó oculto por la ovación del público ante las palabras del “Detergente”, quien no solo había detenido el combate si no que había anunciado a los ganadores, haciendo que el médico se detuviera en su sitio por un momento, impidiendo que Merlot avanzara hacia la zona del mercado… ¿Por qué? Se fijó en Uker, también en Jin y luego en aquellos dos que los habían enfrentado, el enorme hombre de chocolate y la chica fuerte de la prueba de antes. Eran contrincantes temerarios, algo que sabía incluso cuando su atención al combate hubiera sido escasa, aun así, el cocinero y su socio se alzaron con la victoria.

Algo de todo aquello hizo estremecer a Hyak, más aún cuando, a pesar de que el “Detergente” anunciaba a Uker como ganador, los ojos del médico se fijaron en el trajeado yakuza que ahora volvía a su forma humana. Había dejado de ser de… ¿Barro? ¿Lodo? ¿Arcilla? No podía decirlo con exactitud, pero lo que si sabía es que aquel poder lo había dejado helado por un momento. Vio de nuevo al enorme hombre moreno. Él no había podido contenerlo a pesar de la fuerza que parecía tener, entonces… ¿Qué clase de habilidad era la de Jin? Podía acercarse y preguntarle directamente, pero la idea fue descartada casi de inmediato.

—Una akuma…supongo —. Murmuró para sí mismo al mismo tiempo que volvía a avanzar por la hilera de sillas de las gradas. —¿Cuántas otras habrá que sean intocables? —¿Intocables? Sí, así lo asimiló el médico. Ver aquella pelea lo hizo entender que había poderes que dotaban a las personas con una capacidad única. Miró sus manos, se imaginó sosteniendo agua, café, chocolate, cualquier líquido y pudo ver con claridad, en su mente, como este se resbalaba de entre sus dedos… ¿Así se sentiría pelear contra alguien así? Volvió a chasquear la lengua. Él era un médico, ni más ni menos, las peleas no eran lo suyo, pero había tenido que aprender a defenderse, pues bien sabía que el mundo no era fácil, mucho menos siendo un criminal buscado, pero… ¿Cómo se defendía de alguien que se te escapa de las manos? Nadie le enseñó eso, de repente se sintió inútil. Más inútil que nunca.

Fue la voz de Merlot lo que lo trajo de regreso a tierra. La pelirrosa parecía quejarse de algo o, mejor dicho, de alguien. El pelirrosa desvió su mirada de sus manos al escenario y vio a un tipo gordo y calvo que, por algún motivo, se le hizo desagradable, a pesar de que sus palabras, técnicamente, no habían contenido nada extraño, de hecho, resultaban incluso agradables, pero…Bueno, ya decían que la primera carta de presentación era la apariencia y, tal como la sirena dijo: “iuuunk”. —Avancemos, seguro que en el mercado podremos ver ángeles que nos quiten de la mente la imagen de este hombre.

A pesar de sus palabras, el pelirrosa se mantuvo un rato más en su sitio, no porque quisiera exactamente, si no porque al escuchar la palabra “emperador”, su curiosidad lo obligó a permanecer atento a la arena hasta que la nube voladora trajera consigo a un… ¿Peluche? ¿El emperador “Zukaritas” era un mink? Esperaba a un lunarian o a algún otro tipo de ángel, pero nunca creyó que una raza proveniente del mar azul pudiera gobernar en un sitio como este, aun así, el médico no pudo hacer más que unirse a la emoción del público, dedicándole un aplauso al recién llegado, alguien que, a pesar de todo, lucía extrañamente formidable.

—No veo porque el emperador rechazaría ser acariciado por la Joya del Mar —. Respondió a las palabras de Merlot, por fin saliendo de su embelesamiento, dejando de mirar la arena por un momento, después de todo, aunque la final estuviera por iniciar, aún tenían algo más que hacer.

Los pasos del médico, acompañado por Merlot, siguieron hasta entrar al mercado. En ese sitio, el ambiente más relajado, aunque igual lleno de vida, los envolvió de inmediato; sin embargo, aunque el médico empezó a fijarse en los puestos de ventas de comida y alguno que otro de artesanías, podía sentir tras de si la presencia del marine pelirrojo…Eso fue suficiente para hacer que se detuviera en seco, lo que provocaría que, si el pelirrojo seguía caminando directo hacia ellos, chocara con su espalda.

—Ejem —. El pelirrosa se giró para encarar al marine mientras que se cruzaba de brazos y lo miraba desde arriba, aunque, lejos de buscar intimidar al hombre, un par de segundos después, el médico se “relajó”, incluso podía leerse una sonrisa en su mirada. —¿Tan interesado estas en la trenza que te prometió mi bella sirena? —Preguntó con voz melosa, al mismo tiempo que tomaba a Merlot del brazo y la acercaba al pelirrojo. —¿Por qué no lo trenzas a él primero, Merlot? Mi comida puede esperar un rato, además…parece bastante ilusionado por pasar por tus manos… ¿Por qué no complacerlo? Aunque antes…eh…Busquemos un lugar menos concurrido y donde podamos sentarnos.

El pirata volvió a tomar a Merlot del brazo y la arrastró consigo hacia adelante, esperando que el marine también los siguiera, aunque dejando una distancia prudente, la suficiente como para que él pudiera inclinarse y susurrarle algo al oído a la chica. —Sirena, no suelo decirte nada sobre con quien te juntas, pero…No confío en el marine, podrías ser más… ¿Discreta? Con él, por favor —. No sabía que clase de amistad tenían esos dos, tampoco como se habían conocido ni en que circunstancias, pero el ser perseguido era algo que al médico ponía de los nervios y debía resolverlo pronto… ¿Cuáles eran las intenciones del pelirrojo?

Se detuvo cuando estuvo frente a unas bancas que estaban, relativamente, cerca de los baños de mujeres. Lo supo porque desde su lugar podía leer la palabra en la puerta.

—¡Hey, pelirrojo! Ven, siéntate aquí…Mi sirena te atenderá —. Dejó a la chica sentada en la banca y caminó hacia atrás para tomar al marine por los hombros y acercarlo a la banca, aunque, así como antes hizo con Merlot, también se vio en la necesidad de decirle algo al oído ahora que tenía la oportunidad.

—Puedo preguntar… ¿Qué buscas, pelirrojo? Esta no es zona para un enfrentamiento por más que Merlot y yo tengamos un precio por nuestras cabezas —. Por mucho tiempo le costó acostumbrarse a tener un cartel con su nombre, pero el tiempo había hecho que memorizara esa información, aunque no supiera el precio que daban por él ni el momento exacto en que su nombre y fotos salieron en el periódico por primera vez. —Espero que no se te ocurra hacer nada raro, mucho menos con Merlot…ella es mía, además…ni siquiera debería tener un precio por su cabeza —. Siseó antes de acercarse al banco en donde esperaba Merlot, lo que hizo que el médico pasara de su advertencia a una actitud más relajada, una que incluso llevó a que le diera una palmada en la espalda al pelirrojo.

—Jaja, suerte…espero que trate tu cabello mejor de lo que trató al de Maki —. Empujó al chico, no de manera violenta, si no con delicadeza, incitándolo a sentarse a un lado de la pelirrosa. —Yo esperaré aquí mientras tanto, tómense su tiempo y… ¿Uh?

La atención del médico, siempre dividida en su entorno y su presente, pasó de la pareja hacia la entrada del baño… ¿Esa era Maki? —¡Oh! Hablando del diablo —. El médico sonrió al ver a su capitana, se le había perdido hace un rato, así que encontrarla en esas circunstancias era lo mejor. —Pelirrojo, CUIDA a Merlot, no dejes que se levante, iré por nuestra capitana, aunque no es que esté lejos —. Señaló hacia el baño, desde ahí se podía ver la silueta de la ruda mujer.

—¡Maki! —Alzó su voz y se acercó a la mujer, pasando su brazo sobre sus hombros, impidiendo que entrara al baño. —No vuelvas a perderte, quedé rodeado de marines en algún momento, fue terrorífico, como no tienes idea, menos mal que parece que estamos en tregua dentro de este coliseo o seguro habría ido a parar a alguna mugrosa prisión ¡Agh! No quiero ni pensarlo, en ese sitio no podría cuidarme ni mi piel ni mi cabello ¿Te lo imaginas? ¡Una tragedia! Una completa tragedia —. Sin querer caminó hacia el sentido contrario, alejando a la calva chica del baño, sin siquiera preguntar que es lo que iba a hacer. —¡Ah! Perdona… ¿Era urgente tu ida al baño? Porque prefiero que me acompañes a comprar dulces, snacks y algunos adornos para mi cabello…No te preocupes por Merlot, me encargué de que se entretuviera haciéndole una trenza a una marine pelirrojo…que no creo que le haga nada —. Señaló hacia el sitio en donde estaban la semi sirena y el agente de la ley, haciéndole ver a la capitana que sus palabras eran ciertas…así podía al menos quitarle un peso de encima a la capitana Valar.
 
Botiquín. Abrir solo en casos de emergencia
[Imagen: hyakocheja.png]


Mensajes en este tema
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - por Hyákinthos - 04-08-2026, 07:55 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 13 invitado(s)