04-08-2026, 08:35 PM
Aprisionado entre las firmes manos de la copia de Aspros, forcejeaba continuamente con mi cuerpo buscando algún mero atisbo de escape, recriminándoles la manera en la que me estaban subestimando hasta el punto de que, su majestad, comenzó a dibujar alguna especie de garabato en el suelo con su pintalabios. Sin embargo, para ellas, este pensamiento mío estaba completamente alejado de la realidad, alegando la contraparte más machorra de la reina Okama que, el mero hecho de subestimarme, les habría llevado a una derrota inevitable. Aunque no podía sentir el aura del clon, sí que podía percibir que, en las palabras de su majestad, no había ningún lugar a mentiras. Parecía decir la verdad y sólo la verdad pero, entonces, ¿por qué estaba dedicando tiempo en el que podría estar atacándome en pintar? ¿Era alguna clase de necesidad desconocida que tenía la soberana de Kamabakka? Desde luego que eran muchas preguntas para tan pocas respuestas.
En ese momento, Aspros flexionó sus piernas, preparándose para dar un increíble salto, mientras decía de manera simultánea junto a su copia que haría todo lo que fuera para poder salir de allí, para poder reunirse con sus nakamas. Reí nasalmente ante sus palabras. ¿Salir de aquí? ¡Cómo si eso fuera posible! Tras aquellas palabras, Aspros se posicionaría a una altura por encima de nuestras cabezas, alzando el vuelo como un pavo real. Por su parte, y debido a que había aumentado distancias Aspros entre ella y yo, su copia comenzó a correr hacia ella, sin aflojar el agarre hacia mi cuerpo.
Mientras reducía el rango de acción de mi Kenbunshoku hasta un alcance de 5 metros, podía sentir las intenciones de la reina.— Otra vez, una patada en mi cabeza-ton. — pensé, volviendo a recubrir toda mi testa en el negro mate y brillante característico del haki de armadura, momentos previos a recibir la ofensiva de la reina, amortiguando considerablemente el impacto pero volviendo a notar como cada uno de los músculos de mi cuerpo se agarrotaba.
Y tras aquello, y como si aún estuviera en una prueba de lipsync, al contrario que yo - ya que no podía mover ni un sólo músculo de cabeza para abajo -, Aspros usó el impacto para retroceder con una grácil pirueta, aterrizando con las piernas flexionadas y elaborando una pose que encandilaría al 90% de la población mundial, incluyéndome a mi. Tras aquello, deshice el haki de armadura que cubría mi cabeza, y carraspeé.— ¿Salir de aquí dice? ¿Escapar? ¡Por favor! ¡No pronuncie cosas imposibles, su majestad-ton! — exclamé, con cierto tono de condescendencia.— Ni aunque fuera su majestad de acabar conmigo, podría salir con vida de aquí, ¡estamos hablando de la mayor prisión del mundo! ¡Con la mayor seguridad posible-ton! — añadí, desviando mi mirada hacia un lugar cercano a la posición más exacta dónde debía estar la puerta hacía el vestíbulo.— ¿No ha visto acaso quiénes estaban resguardando la salida? ¡Su capitán y usted sois historia! ¡Así que déjese querer y deje que le meta en una celda decorada especialmente para usted! Dejaremos hasta que su clon se quede con usted para hacerle compañía-ton. — finalicé, con sorna, mientras seguía forcejeando para intentar zafarme de tan exhausto pero idílico agarre.
En ese momento, Aspros flexionó sus piernas, preparándose para dar un increíble salto, mientras decía de manera simultánea junto a su copia que haría todo lo que fuera para poder salir de allí, para poder reunirse con sus nakamas. Reí nasalmente ante sus palabras. ¿Salir de aquí? ¡Cómo si eso fuera posible! Tras aquellas palabras, Aspros se posicionaría a una altura por encima de nuestras cabezas, alzando el vuelo como un pavo real. Por su parte, y debido a que había aumentado distancias Aspros entre ella y yo, su copia comenzó a correr hacia ella, sin aflojar el agarre hacia mi cuerpo.
Mientras reducía el rango de acción de mi Kenbunshoku hasta un alcance de 5 metros, podía sentir las intenciones de la reina.— Otra vez, una patada en mi cabeza-ton. — pensé, volviendo a recubrir toda mi testa en el negro mate y brillante característico del haki de armadura, momentos previos a recibir la ofensiva de la reina, amortiguando considerablemente el impacto pero volviendo a notar como cada uno de los músculos de mi cuerpo se agarrotaba.
Y tras aquello, y como si aún estuviera en una prueba de lipsync, al contrario que yo - ya que no podía mover ni un sólo músculo de cabeza para abajo -, Aspros usó el impacto para retroceder con una grácil pirueta, aterrizando con las piernas flexionadas y elaborando una pose que encandilaría al 90% de la población mundial, incluyéndome a mi. Tras aquello, deshice el haki de armadura que cubría mi cabeza, y carraspeé.— ¿Salir de aquí dice? ¿Escapar? ¡Por favor! ¡No pronuncie cosas imposibles, su majestad-ton! — exclamé, con cierto tono de condescendencia.— Ni aunque fuera su majestad de acabar conmigo, podría salir con vida de aquí, ¡estamos hablando de la mayor prisión del mundo! ¡Con la mayor seguridad posible-ton! — añadí, desviando mi mirada hacia un lugar cercano a la posición más exacta dónde debía estar la puerta hacía el vestíbulo.— ¿No ha visto acaso quiénes estaban resguardando la salida? ¡Su capitán y usted sois historia! ¡Así que déjese querer y deje que le meta en una celda decorada especialmente para usted! Dejaremos hasta que su clon se quede con usted para hacerle compañía-ton. — finalicé, con sorna, mientras seguía forcejeando para intentar zafarme de tan exhausto pero idílico agarre.
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