[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas
Aquel hombre al que había saludado, Ubbe, era tan enorme que se sentía como... ¿un muñeco, quizás? Sin embargo, le pareció de lo más simpático, pese a su curiosa forma de hablar. Esperaba seriamente que ese hombre le diera oportunidad de un segundo intento, o unas copas como mínimo. ¿Quién sabe? Quizás las cosas podrían ser favorables para ambos. Recordaría ese enorme chocolate de gafas oscuras. Incluso en su despedida, trató de no usar su fuerza. Quién sabe si con algo así podría haberlo hecho pedazos o empujado contra el suelo. Había sido entretenido.

[***]

Escuchó una voz que no conocía para nada, pero sí supo que iba en su dirección. Los ojos del yakuza buscaron de dónde provenía... Hasta encontrarlo. Aquel Mink al que creía como un mapache. —¿Usted es...? — Trató de hacer memoria, no recordaba el nombre exacto, solo se le mencionó que, además de Uker, había otro tripulante más con Eros. ¿Podría ser él? —Ah, no se preocupe, puede llamarme Jin. Su Capitán su Capitán suele equivocarse con mi apellido. — Del mismo modo que con el resto de las personas, extendió su mano en dirección a Varo Ganchin. —Es un placer conocerlo, espero no estar equivocándome. ¿Es usted un tripulante de Eros? — Si aceptaba, le apretaría la mano con firmeza y, en caso contrario, se devolvería hacia atrás.

La pregunta lo dejó confundido. Las cejas se arquearon con confusión, tratando de ver a qué se refería.

—¿Poder para hacer trampas?

La mención de Haki le hizo comprender algunas cosas. Sus ojos se elevaron, esta vez con algo más de disgusto, directamente hacia Eros. ¿Qué diantres era lo que les había dicho? Volvió la mirada hacia el contrario, negando con la cabeza de forma calmada. —No, Haki no es un “poder para hacer trampas”, es algo más complejo. Lo que pasó en la arena fue producto de mi Akuma. — Retiró, finalmente, lo último que quedaba de su cigarrillo, sacando del bolsillo la cajita de metal y apagándolo para soplar el último halo de humo en sus pulmones. —Haki es... Más bien distinto, y dependiendo de qué tipo de Haki. — Al menos así lo recordaba de quien le enseñó. Había más de un tipo de Haki y, después de la confrontación en la arena, supo que necesitaba el... ¿Cómo lo llamó Sohem? Ah, ya lo recordaba. Era muy similar al que utilizaba en ese mismo instante. Volteó a buscar a Eros con la mirada. —¿Se puede saber qué les has dicho a tus tripulantes, Eros? Borracho pareces soltarte más de la lengua.

Como fuera, lo mejor era no indagar demasiado. Volvió la mirada hacia el Mink, con calma. —No le haga tanto caso a Eros, y menos borracho. No sabe ni lo que dice por lo visto. — Porque, por supuesto, excepto Kiyoshi y el propio Eros, no había nadie más a quien le hubiera hablado de ese poder y que, de hecho, nadie más allí sabía que lo seguía utilizando en ese mismo instante, reconociendo así las auras de los que se encontraban a su alrededor.

[***]

Caminando con Tezca, escuchó cómo le dirigía la palabra. Le agradaba su cercanía, misma que había añorado durante esos años que los habían separado. Las inseguridades poco a poco parecían desvanecerse ante su presencia. ¿Cómo era posible que hubiera soportado tanto tiempo sin él? Todavía recordaba la conversación por Den-Den Mushi entre los dos. —¿El Mink que preguntó por el Haki? — Con que de él venía el vino... ¿Se podía saber qué tanto alcohol había llevado con él? —Igualmente... Carne de hipopótamo será difícil de encontrar. Dudo que lo vendan por aquí. ¿Quizás lo podamos sustituir por alguna otra carne? Tal vez alguna hamburguesa de vacuno o algo así podría servir. — Pensó, no conocía los gustos de la tripulación de su amado, pero ciertamente también debían hacerlo. —También habría que comprar algo de comer para Eros, Kiyoshi y el resto que os han estado acompañado. Ya que os invitaron a tomar vino, es lo mínimo, ¿no crees?

Y no bromeaba cuando mencionaba que iba a invitarlos a todos a algo para comer... ¿Qué podría pedir? Algo para picar, o más hamburguesas... ¿Y si había algún vegetariano o vegano? ¿Quizás algo dulce estaba bien también? Probaría a un poco de todo. Los pensamientos se interrumpieron cuando lo escuchó hablar del picante. ¿Lo sabía o solo era casualidad? No recordaba que le hubiera dicho que le gustaba la comida picante. Sonrió de oreja a oreja. —Me encantaría encontrar algo con extrapicante. Me encanta el picante. No sé si te lo dije alguna vez. — Apretaba la mano del contrario de vuelta, con el mismo cariño y amor que el otro le estaba regalando.

Lo vio besar su mano, tragando saliva. Ah mierda, ¿cuánto más iban a durar esos juegos? Ya quería salir de allí... Tragó saliva, con un leve rojo que asomaba tímidamente por sus mejillas. Ese no sabía si era el mejor camino, o si solo estaban dando vueltas. ¿Qué más daba? Quería disfrutar de su compañía, en privado, un poco más. ¿Qué más daba si llegaban más tarde? La sola visión era...

“Es tan hermoso... Nunca dejaré de creer eso.”

Ese pensamiento cruzaba por su mente ante el aire coqueto, volviendo a tragar saliva. Se sentía tan afortunado de ser el único en la vida sentimental de ese varón... Probablemente hubieran miradas en su dirección y, realmente, no le importaba. Ahora mismo, todo su mundo estaba frente a sus ojos, en la forma de esa persona.

El “regaño”, si es que podía considerarse así, le hizo voltear la mirada en otra dirección. —Prometo que... cuando estemos en privado, te lo contaré todo. Pero tienes razón. — Ese no era el momento ni el lugar, por mucho que quisiera aclararlo. Al menos, con su aparente actitud, no parecía tan molesto como creyó que iba a estar. Eso le quitó un gran peso de encima, respirando con un poco más de calma. ¿Lo mejor de todo? Que él, como siempre, sabía cómo levantarle los ánimos. Incluso esa decepción de querer demostrarle qué tan lejos había llegado, ahora se había vuelto distinta. Si él lo veía con esos ojos... ¿Cómo siquiera osaba ofender ese pensamiento del Gran Tezca Norova?

—Es cierto. Es una victoria, y como te dije, te la dedico solo a ti.

Nadie más en el mundo se lo merecía más que él. Que apretara su mano lo relajaba incluso más, devolviéndole el gesto de la misma forma, apretándola hacia sí, contra su propio pecho. Lo había extrañado tanto, tantísimo... Hasta que fue arrastrado, sin darse cuenta de que se dirigían a una zona con flores.

Sus ojos se abrieron de par en par al escucharlo cantar. No era la primera vez, había pasado mucho tiempo desde la última vez que lo escuchó, con letras que se dirigían a él. La última vez había sido en los blues, en un baile que lo acompañó, demostrándole que no se le daba especialmente bien y, aún así, sabía siempre cómo guiarlo. Decidió embriagarse del sonido de su voz, haciendo que, una vez más, todo a su alrededor se volviera tan lejano que solo sintió que Tezca y él eran los únicos protagonistas en medio del escenario. Sintió la flor entre sus labios, descendiendo la mirada hacia abajo para poder contemplándolo. Maldita sea... Sintió tantas ganas de abrazarlo, besarlo una vez más... Elevó las manos, buscando su cintura, acercando su frente hasta pegarla a la suya. Una sensación siempre logró relajarlo con su presencia. Imaginó la flor como parte del propio Tezca, contemplándolo con una picardía silenciosa, los ojos fijos en él, dejándose llevar como aquella noche, los dos solos, cuando todavía no conocían los sentimientos entre uno y otro. Se embriagó de él, de su aroma, junto a la flor, sin soltarlo hasta que lo hizo el contrario.

Lo vio acercarse a pagar esa flor, la misma que ahora reposaba en una de sus manos. Por una vez, ni siquiera pensó en fumar... ¿Por qué ese hombre siempre conseguía que olvidara incluso sus mayores vicios? Era... único. Como ninguno. No podía ver su rostro, quizás sí el rojo en sus orejas, pero el aura que emanaba ya le decía todo lo que necesitaba saber y, sin embargo, no dijo nada. Solo sonreía, como un tonto enamorado y divertido. Elevó su mano libre, cubriendo sus propios labios para evitar una risita.

Cómo amaba a ese hombre.

Carraspeó, evitando la mirada ahora directa, pero escuchando los pasos alejarse de él, y “viéndolo” avanzar”. Se acercó a él, avanzando un poco más rápido, buscando con su mano libre la del contrario, entrelazando sus dedos con firmeza. 

—Tienes razón... Ahora tendré que comprar vino para mí también.

Fingió una demencia que probablemente el otro ya conocería, pero sabía que era mejor así. Se acercó a su mejilla, brindando un beso suave en la zona, debajo de sus gafas. —Soy el hombre más afortunado de todos los mares. — A continuación, se acercó a su oído, hablando de forma que solo él pudiera escucharlo. —Y no tienes idea de las ganas que tengo de salir contigo de aquí...

Prosiguió el camino, apartando su rostro, pero dejando que volviera a apoyarse en su hombro si así lo deseaba. —He estado pensando... Creo que podríamos comprar algo dulce para los Sepultura, y una hamburguesa para el Mink como te dije. A tus amigos no sé qué les gustará... Pero ya que te vi buscando patatas, podríamos pedirlas con salsa picante. ¿Qué te parece?

Cajita de Tabaco
[Imagen: bTjgVIr.png]


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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - por Onizuka Jin - 05-08-2026, 07:10 AM

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