07-12-2023, 01:58 PM
Antes de que 'Aimi' descendiese en el centro de aquel lugar, el pez le estaba dando información relevante a Daryl que los oídos de Alzeid no pudieron omitir. - Así que fue Irina la que se encontró con Glatus... - Pensó para sí mismo, con una sensación de celos e interés que su rostro, con una sonrisa un tanto tétrica, no pudo ocultar. - ¿Quizá lo sabía de antemano? - Empezó a pensar que Irina podría haber tenido más información de la que Daryl poseía inicialmente, aunque cesó en su intento por darle más vueltas a esta cuestión ya que, como él siempre dice: "las casualidades no existen, sólo lo inevitable". Irina tenía que terminar en el mismo camino que Glatus y Alzeid tenía que purificar las almas de aquellos ingratos que osaron interponerse en el camino de su misión (oficial) y cruzada (personal). Y, de pronto, un gran ruido de fondo provocó que Alzeid llevase sus manos a los oídos, ya que el grito que aquel individuo había provocado tras ver a Aimi en aquel estado había sido lo suficientemente elevado como para que el joven andrógino retrocediera un par de pasos por el susto. Esto no era nada más que parte de las actuaciones que le gustaba realizar de vez en cuando, pues era plenamente consciente de lo que estaba sucediendo en el interior de la cabeza de aquel pez. Alzeid había llegado justo para escuchar cómo le daba no sólo información sobre Glatus, sino que también le solicitaba salvarle la vida a Aimi. ¿Quién la iba a salvar? Su destino estaba sellado desde el momento en el que decidió convertirse en una pirata. En ese momento, el enemigo se abalanzó contra Daryl en un último intento por sobrevivir, aunque esto fuese en vano. El agente recibió el ataque pues fue incapaz de reaccionar a tiempo... - Vaya tortuga... - Pero, gracias a esto, logró realizar un nuevo ataque que ahora sí acabaría con la vida del enemigo. O eso le parecía a Alzeid. Honestamente, no veía su alma tan rota como la de Aimi, así que le hubiera disgustado bastante que muriese con ese ataque. Todavía no era su hora, y así lo hizo saber. - Su alma... no está rota. Aunque sus lágrimas y su rabia puedan indicar que está destrozado, su alma está enteramente compuesta. - Él siempre tenía algo que decir. A veces podía resultar ser demasiado charlatán, de eso no había duda. Daryl incluso le envalentonó para que, algún día, volviese a por Alzeid. - ¡Eso me encantaría! - Se mordió el labio. - Tienes un acento atractivo, aunque no sé si podría hacer algo con un pez todavía. - Jugueteó un poco con sus coletas, algo despeinadas por el transcurso del combate.
Daryl volvió a envainar aquel espadón que siempre portaba y advirtió a Alzeid de que no lo matara ni lo liberara. Él no era capaz de comprender las acciones del joven peliblanco, pero tampoco esperaba que tuviese la inteligencia suficiente para hacerlo. - No tengo interés. Tú has tenido suerte... - Metió ambas manos en los bolsillos de su vestido y comenzó a caminar. - Intenté sonsacar información pero aquella mujer comenzó a disparar sin ningún sentido. - Señaló su hombro derecho con su mano izquierda. Ese lugar estaba completamente ensangrentado y con el vestido destrozado; tendría que arreglarlo al llegar al hotel. Y, aunque pareciese lo contrario, Alzeid sólo mentía cuando quería obtener información. - Al segundo disparo me cansé y tuve que hacer lo que nos enseñan a hacer. El trabajo sucio del gobierno. - Esto era verdad. Los agentes del Cipher Pol no eran más que los sabuesos del gobierno, y eso él lo sabía. Pasó su mano izquierda por la herida, limpiando un poco los restos de sangre, para después lamer el dedo y volver a guardar la mano en el bolsillo. - Al parecer Aimi y Sadine no se llevaban bien, así que mi táctica no fue la más acertada... - Ahora que había empezado a hablar, nadie lo pararía. - Me dio pena, porque Sadine parecía una persona con un alma peculiar, pero terminó así por culpa de Glatus. La piratería no es un buen camino. - Suspiró. En realidad, Alzeid no odiaba a los piratas, pero pensaba que cuando una persona tomaba ese camino su alma comenzaba a teñirse de otros colores. No podemos olvidar que durante su infancia él fue esclavo y objeto de diferentes abusos por parte de tripulaciones piratas, haciendo que desarrollase un trauma psicoemocional sobre las almas y los diferentes caminos de la vida.
Daryl volvió a envainar aquel espadón que siempre portaba y advirtió a Alzeid de que no lo matara ni lo liberara. Él no era capaz de comprender las acciones del joven peliblanco, pero tampoco esperaba que tuviese la inteligencia suficiente para hacerlo. - No tengo interés. Tú has tenido suerte... - Metió ambas manos en los bolsillos de su vestido y comenzó a caminar. - Intenté sonsacar información pero aquella mujer comenzó a disparar sin ningún sentido. - Señaló su hombro derecho con su mano izquierda. Ese lugar estaba completamente ensangrentado y con el vestido destrozado; tendría que arreglarlo al llegar al hotel. Y, aunque pareciese lo contrario, Alzeid sólo mentía cuando quería obtener información. - Al segundo disparo me cansé y tuve que hacer lo que nos enseñan a hacer. El trabajo sucio del gobierno. - Esto era verdad. Los agentes del Cipher Pol no eran más que los sabuesos del gobierno, y eso él lo sabía. Pasó su mano izquierda por la herida, limpiando un poco los restos de sangre, para después lamer el dedo y volver a guardar la mano en el bolsillo. - Al parecer Aimi y Sadine no se llevaban bien, así que mi táctica no fue la más acertada... - Ahora que había empezado a hablar, nadie lo pararía. - Me dio pena, porque Sadine parecía una persona con un alma peculiar, pero terminó así por culpa de Glatus. La piratería no es un buen camino. - Suspiró. En realidad, Alzeid no odiaba a los piratas, pero pensaba que cuando una persona tomaba ese camino su alma comenzaba a teñirse de otros colores. No podemos olvidar que durante su infancia él fue esclavo y objeto de diferentes abusos por parte de tripulaciones piratas, haciendo que desarrollase un trauma psicoemocional sobre las almas y los diferentes caminos de la vida.
Utilizó nuevamente sus poderes para crear filos en la plata de sus pies y comenzó a patinar sobre los raíles, adelantando así a Daryl y poniéndose en frente. Pocos minutos después, llegarían a la sala circular central. Alzeid saltó encima de unas cajas que había en aquella zona y sacó la harmónica. - Igual quieres bajar a por Glatus, pero siendo tres... Esperaré aquí. - Sonrió y sacó la armónica, tocando una canción para pasar el rato mientras esperaban.
Resumen
