06-08-2026, 12:23 AM
¿Qué tan fiable puede ser la recomendación de alguien de tu misma tripulación? Una sonrisa aparece en el rostro de la fémina. No suele ser la persona más atenta; aun así, recuerda los nombres de Eros y Kiyoshi, ya sea por sus participaciones durante las pruebas, los puntos obtenidos, las presentaciones previas o las honestas declaraciones emitidas en la arena. Capitán y subcapitán. Parece que las buenas migas tienden a ir de mano del alcohol, al menos las botellas cercanas a las gradas, el típico sonroso en las mejillas y las voces que se arrastran al final de cada frase, lo comprueba.
¿Larga historia, Eros? Runin los mira con cierta picardía poco disimulada.
—¿Sí? Como un par de personas que conozco. —Bromea, dirigiéndose al castaño. La curiosidad siempre toma la delantera cuando de relaciones, dinámicas y pensamientos se trata; alguna parte de su mente promete indagar, así como lo hará con Tezca, aquel desgraciado con el que lleva navegando meses y a quien recién se le ocurre admitir que, durante todo ese tiempo, tenía un novio a distancia en quién sabe qué mar o qué corriente. Skypiea los ha unido.
¿Se irá con él? Sí, en definitiva quiere conversar con su narcisista amigo, ya sea para darle la enhorabuena, para tener una pijamada en la que cuestione hasta el más mínimo detalle o para conocer sus planes a futuro.
Saluda con ligereza a Miyori, con un suave movimiento de la diestra, antes de lanzar un inevitable suspiro. La verdadera pregunta sería: ¿cuándo les hará ganar con las apuestas? No lo reprende; es más, se limita a sonreírle con afecto. No cabe duda de que el castaño ha apostado por su victoria o su derrota en la arena; es normal que le deba dinero a Varo. Dirige una mirada a Uker a modo de saludo una vez más antes de continuar con lo suyo.
—Gracias por la botella, cari… —Está por tomar el alcohol de las manos de su capitán cuando escucha al mejor Tezca hablar… ¿Qué? El silencio se posa entre ellos, casi incómodo hasta que la morena no puede aguantar, una risotada escapa de entre sus acolchonados labios.

—FUFUFUFU ¡Incluso es más elocuente que Tezca!
Tiene que hacer lo imposible para detener la risa porque cada movimiento de sus hombros le recuerda el dolor de la herida cubierta por el vendaje, respira profundo, lanza un par de risas más. ¿Se burla de él? En realidad la escena en general, es hilarante. —Gracias por tan cordiales vocablos, cariño, qué digo, nakamilla. Me alegra saber que cada uno de mis aliados estuvo al pendiente de mi batalla… batallilla. —Imita el movimiento del rubio en una reverencia que nunca culmina porque vuelve a reír.
Concuerda con Ryota en un efusivo asentimiento, aquel hombre de notable mostacho ya podría darle clases al quinteto de piratas que conforman los Hanu Mahana, personas enfocadas en ser absurdamente directos con todo aquello que los rodeo, incluso al hablar. —Me agrada, algo así nos hace falta para variar la fórmula. —Concede antes de saludar a sus amigos restantes, sentarse y molestar a su capitán.
¿Eh? ¿Qué le estaba sucediendo? Una mirada curiosa antes de percatarse de lo innegable. ¡Claro! Si ha estado bebiendo junto a los demás entonces no se ha medido en lo absoluto. La fémina lanza un suspiro enorme, una negación y otra sonrisa. Lo que está a punto de presenciar es tan adorable como estúpido, un rostro lleno de sonrojos, caprichos, mimos y mohines.
Chikistrikis
Ríe con dulzura ante ello, toma el alcohol de las manos de él para beber un poco de vino mientras escucha al castaño. —Fufufu ¿En serio perdiste la oportunidad de pelear solo por ir al baño? No sé por qué no me sorprende, cariño. —Desvía la mirada solo un momento hacia la arena. El marine de albinas hebras y el aliado de un shichibukai. Es cuando siente el calor del ajeno sobre su hombro, por inercia besa su frente, escuchando sus pesares y ¿Cómo que Barald no prestará dinero? El gesto de sorpresa no demora en llegar.
”Ah, con razón.” Trata de no reírse, así que aprieta los labios. Suspira con suavidad, su mano libre se acerca al rostro de él para limpiarle las lágrimas de ebrio consentido, incluso voltea ligeramente hacia él.

—¡¿Mu?!
Mushica

—Ah, ya.
Mucho mejor.
Ríe otra vez ante los insultos hacia Barald. —Tranquilo, cariño, yo te prestaré dinero, lo prometo. —Si aún no saben que es una mentirosa en potencia, bueno, qué mal. —Conseguiremos tu casita de oro o sacrificaremos a Barald en el proceso, no llores, querido. —Voltea a mirar de reojo al azabache, conteniendo una sonrisa, incluso frunce el entrecejo como si estuviera de acuerdo con Ryota.
Es cuando lo nota contra su pecho, la morena deja el vino de lado, abrazándolo contra estos, parece que lo podrá ahogar en cualquier momento. Por un instante trata de ver la arena aunque las cosas van tan rápido que es ajeno a su vista, así que vuelve a mirar a su capitán.
—¿Qué son unos cuantos cientos de millones para el capitán de la mejor tripulación del mar, no es así, cariño? —¿Eso es para Ryota o para Barald? Para ambos. —Sabes que si, lo mereces todo. Una casita de oro, cientos de millones, pasar en casinos todo el día, que te encuentren los marines, te lleven a prisión, te quiten la libertad. —Presiona la frente del castaño con su índice antes de apretarle la nariz, haciendo que haga sonidos chistosos por la falta de aire y el moqueo constante.
—Te aburrirías si tuvieras mayordomos que hagan todo por ti, fufufu. —Lo consuela, acaricia sus cabellos con delicadeza. —Y te atraparían enseguida si solo vives descansando. —Levanta la cabeza del ajeno entre sus manos. —No necesitas un deseo, solo pídenos algo y te ayudaremos a obtenerlo. —Sonríe hacia él. —Menos darte más vino, en nada empezarás a apestar y opacarás mi perfume.

—Cuando vuelva Tezca haremos un plan para robarnos una casa de oro.
Guiña, hay demasiado ruido alrededor así que solo podrían escucharle sus aliados y los sepulturas. Vuelve a soltarlo para mirar alrededor.—Hablando del rubio, sí que demora, de verdad se fue a hacer cosas divertidas. ¿Y Yuuki? ¿Me habrá visto? ¿Dónde andará?
BOLSA DE ESTRELLITAS
