06-08-2026, 01:44 PM
Mientras estaba atareado con mi misión, mi capitán me comentó detalles sobre Shin. —¿Es intangible? Parecido al tipo de barro, supongo… —Tras una breve pausa, añadí: —Sí que estamos rodeados de raritos. —Palabras dichas por el marine, cangrejo-tortuga, con un cubo de palomitas en su caparazón a su amigo de cabello albino, semidesnudo, que supuraba veneno por cualquier parte de su cuerpo.
Enji estaba pensando en hacer alguna maldad, no me lo dijo directamente, pero pude ver sus intenciones con claridad al observar con qué cara miraba al ángel que teníamos delante. —Espera, ¿ese es el hijo de puta que le pegó antes? —me pregunté en mi mente mientras sacaba la cabeza por la barandilla para mirarlo. Quería pegarle, pegarle muy fuerte, pero por fortuna ya me había calmado, mis pensamientos ahora estaban centrados en algo más importante, una de esas misiones que solo unos pocos elegidos eran capaces de lograr… —Debo coger este maldito cubo de palomitas —pensé, frustrado por ver que el cubo no cedía ni un centímetro.
Cuando me dispuse a contestar a Enji sobre la naturaleza del emperador, apareció el bueno de Kibai, dando una respuesta que parecía bastante bien fundamentada. Desde luego, no era un felino, era un mono, por supuesto que no era de su especie. —Yo hace tiempo vi un gorila gigante que hablaba. Un tipo interesante, se murió de un susto. —Agregué, sin pararme demasiado en los detalles.
El soldado de la Marina nos acercó unas jarras de cerveza, me planteé por un momento si era correcto beber estando de servicio, pero las dudas de mi mente se despejaron en cuanto vi a mi capitán empinar el codo con furia. Antes de agarrar la jarra con la boca para beber, presté atención al inicio del combate, el enemigo del comandante Shin se transformó en un pollo de considerable tamaño y él adoptó una posición de combate.
Fue entonces cuando Kibai nos animó a cantar para animar a Shin, Enji le siguió sin pestañear y yo me dispuse a hacer lo mismo, pero antes debía hidratar bien la garganta. En cuanto mi pico de tortuga rozó con sutileza la espumosa superficie de la bebida, sentí como si una fuerza cósmica la alejase de mí, como si el mismo destino que me alejaba de aquellas palomitas también quisiera evitar mi hidratación.
Fue ni más ni menos que mi capitán, que me levantó y me colocó sobre su cabeza con la soltura y la energía despreocupada que le caracterizaban. Por un momento mis ojos solo pudieron captar una cosa, no era el combate, no eran los cánticos, era ver cómo el cubo de palomitas que se encontraba frente a mis ojos caía desde las alturas hacia el suelo. Fue una escena de pesadilla, una tragedia como pocas veces había podido ver… El sonido del cartón al chocar en el suelo retumbó por todo el estadio, o al menos eso fue lo que yo escuché, ajeno al sonido de las gradas que me envolvía. Había sido derrotado… Había fallado… No fui capaz de protegerlas.
Mis estúpidos pensamientos fueron interrumpidos por el llamado de mi capitán, que me instaba a cantar junto a él. Tardé un poco en reaccionar, pero en cuanto él terminó su parte, lo solté todo, olvidando las penas, dejando de lado la derrota en los juegos, superando la pérdida de las palomitas y comencé a cantar mientras era zarandeado de un lado a otro por Enji.
Enji estaba pensando en hacer alguna maldad, no me lo dijo directamente, pero pude ver sus intenciones con claridad al observar con qué cara miraba al ángel que teníamos delante. —Espera, ¿ese es el hijo de puta que le pegó antes? —me pregunté en mi mente mientras sacaba la cabeza por la barandilla para mirarlo. Quería pegarle, pegarle muy fuerte, pero por fortuna ya me había calmado, mis pensamientos ahora estaban centrados en algo más importante, una de esas misiones que solo unos pocos elegidos eran capaces de lograr… —Debo coger este maldito cubo de palomitas —pensé, frustrado por ver que el cubo no cedía ni un centímetro.
Cuando me dispuse a contestar a Enji sobre la naturaleza del emperador, apareció el bueno de Kibai, dando una respuesta que parecía bastante bien fundamentada. Desde luego, no era un felino, era un mono, por supuesto que no era de su especie. —Yo hace tiempo vi un gorila gigante que hablaba. Un tipo interesante, se murió de un susto. —Agregué, sin pararme demasiado en los detalles.
El soldado de la Marina nos acercó unas jarras de cerveza, me planteé por un momento si era correcto beber estando de servicio, pero las dudas de mi mente se despejaron en cuanto vi a mi capitán empinar el codo con furia. Antes de agarrar la jarra con la boca para beber, presté atención al inicio del combate, el enemigo del comandante Shin se transformó en un pollo de considerable tamaño y él adoptó una posición de combate.
Fue entonces cuando Kibai nos animó a cantar para animar a Shin, Enji le siguió sin pestañear y yo me dispuse a hacer lo mismo, pero antes debía hidratar bien la garganta. En cuanto mi pico de tortuga rozó con sutileza la espumosa superficie de la bebida, sentí como si una fuerza cósmica la alejase de mí, como si el mismo destino que me alejaba de aquellas palomitas también quisiera evitar mi hidratación.
Fue ni más ni menos que mi capitán, que me levantó y me colocó sobre su cabeza con la soltura y la energía despreocupada que le caracterizaban. Por un momento mis ojos solo pudieron captar una cosa, no era el combate, no eran los cánticos, era ver cómo el cubo de palomitas que se encontraba frente a mis ojos caía desde las alturas hacia el suelo. Fue una escena de pesadilla, una tragedia como pocas veces había podido ver… El sonido del cartón al chocar en el suelo retumbó por todo el estadio, o al menos eso fue lo que yo escuché, ajeno al sonido de las gradas que me envolvía. Había sido derrotado… Había fallado… No fui capaz de protegerlas.
Mis estúpidos pensamientos fueron interrumpidos por el llamado de mi capitán, que me instaba a cantar junto a él. Tardé un poco en reaccionar, pero en cuanto él terminó su parte, lo solté todo, olvidando las penas, dejando de lado la derrota en los juegos, superando la pérdida de las palomitas y comencé a cantar mientras era zarandeado de un lado a otro por Enji.
¡Escucha, pirata, mira la grada!
¡Con Shin peleando, no vales pa' nada!
¡Mucho navegar, mucho robar,
¡pero contra Shin, te toca palmar!
¡Y no vamos a parar!
Ritmo de Juan
Cajita de tortuga

![[Imagen: Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg]](https://i.ibb.co/DX21hrt/Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg)
