07-12-2023, 03:56 PM
Su desesperado acto por intentar salvarse, colocando el cuerpo de su subordinado por delante de él fue en vano. La mujer se abalanzó sobre él y le arrebató el cuerpo de Keiges de las manos en un movimiento increíblemente rápido. Volví a estar contra las cuerdas... no le gustaba esa sensación en absoluto. Tenía que pensar en algo, cualquier cosa, que pudiera permitirle escapar de aquella tesitura. Él siempre acababa librándose de todo, esta vez no podía ser diferente, ¿verdad? ¿Qué tenía aquella pareja de marines de especial? Ser absurdamente rápidos... ese era el principal inconveniente que manejaba Togasu. Escupió hacia un costado, una mezcla entre saliva y sangre. Antes de que pudiera abrir la boca para decir nada, un nuevo corte le alcanzó.
Este fue lanzado hacia su pierna izquierda, la cual empezó a sangrar irremediablemente. Si antes ya no podía escapar de ellos, ahora con la pierna herida... mucho menos. — ¡Jodeeeer! — Chilló, perdiendo los nervios completamente. Sentía que su cuerpo iba a explotar. Una mezcla de impotencia y rabia se urgía en su interior, como un volcán a punto de entrar en erupción, no daba crédito a nada de lo que estaba pasando. Ser derrotado por dos niñatos marines... era una gran humillación, una que su mente no podía terminar de asimilar. El pelirrojo espadachín le dio paso a su compañera para que realizara un último golpe, pero Togasu saltó rápidamente. — ¡Esperad! Esperad... — Alzó la mano derecha, pidiendo un tiempo muerto. Respiró con dificultad, tenía el pulso acelerado y el dolor era agotador. — Me rindo... habéis ganado, encerradme. — Por sorprendente que pudiera parecer, Togasu apreciaba demasiado su vida como para perderla frente a dos muchachos. Llevó ambas manos hacia arriba y se arrodilló en el suelo, en señal de rendición. Solo quedaba ver si los marines se apiadarían de aquel despreciable hombre o si en cambio, acabarían con su vida, asegurándose de que aquel pirata no volvería a esclavizar a nadie nunca... Togasu veía las posibilidades en cada pieza que movía, ser encarcelado no le hacía ninguna gracia, pero siempre podría encontrar maneras de escapar o salir una vez dentro, pero la muerte... contra eso era imposible hacer nada.
Alrededor de los marines, el anfiteatro estaba medio deshecho, la carpa de Togasu destrozada, las cajas rotas y desperdigadas... El caos de la batalla era visible allí donde miraras. Las jaulas se encontraban intactas, vacías, sin embargo. Los civiles estaban a salvo, la tripulación pirata había huído o había sido derrotada grácilmente por la mujer pájaro, así que varios lugareños aprovecharon su libertad para abrir las jaulas de los encarcelados esclavos que se encontraban dentro. Desde las gradas, los pueblerinos comenzaron a gritar de alegría y de euforia. ¡Estaban a salvo! Algunos niños seguían llorando de la impresión que les había causado aquella situación que acababan de vivir, y otros cuantos civiles lloraban pero de la emoción, agradecidos por poder vivir un día más en libertad. Entre el gentío podían escucharse algunos gritos que pedían la muerte de Togasu "¡matadlo!", "¡acabad con él!". Una parte de ellos se había dejado llevar por la ira de haber estado cerca de la esclavitud, y pedían una venganza, quizás excesiva... ¿qué harían los marines?
Este fue lanzado hacia su pierna izquierda, la cual empezó a sangrar irremediablemente. Si antes ya no podía escapar de ellos, ahora con la pierna herida... mucho menos. — ¡Jodeeeer! — Chilló, perdiendo los nervios completamente. Sentía que su cuerpo iba a explotar. Una mezcla de impotencia y rabia se urgía en su interior, como un volcán a punto de entrar en erupción, no daba crédito a nada de lo que estaba pasando. Ser derrotado por dos niñatos marines... era una gran humillación, una que su mente no podía terminar de asimilar. El pelirrojo espadachín le dio paso a su compañera para que realizara un último golpe, pero Togasu saltó rápidamente. — ¡Esperad! Esperad... — Alzó la mano derecha, pidiendo un tiempo muerto. Respiró con dificultad, tenía el pulso acelerado y el dolor era agotador. — Me rindo... habéis ganado, encerradme. — Por sorprendente que pudiera parecer, Togasu apreciaba demasiado su vida como para perderla frente a dos muchachos. Llevó ambas manos hacia arriba y se arrodilló en el suelo, en señal de rendición. Solo quedaba ver si los marines se apiadarían de aquel despreciable hombre o si en cambio, acabarían con su vida, asegurándose de que aquel pirata no volvería a esclavizar a nadie nunca... Togasu veía las posibilidades en cada pieza que movía, ser encarcelado no le hacía ninguna gracia, pero siempre podría encontrar maneras de escapar o salir una vez dentro, pero la muerte... contra eso era imposible hacer nada.
Alrededor de los marines, el anfiteatro estaba medio deshecho, la carpa de Togasu destrozada, las cajas rotas y desperdigadas... El caos de la batalla era visible allí donde miraras. Las jaulas se encontraban intactas, vacías, sin embargo. Los civiles estaban a salvo, la tripulación pirata había huído o había sido derrotada grácilmente por la mujer pájaro, así que varios lugareños aprovecharon su libertad para abrir las jaulas de los encarcelados esclavos que se encontraban dentro. Desde las gradas, los pueblerinos comenzaron a gritar de alegría y de euforia. ¡Estaban a salvo! Algunos niños seguían llorando de la impresión que les había causado aquella situación que acababan de vivir, y otros cuantos civiles lloraban pero de la emoción, agradecidos por poder vivir un día más en libertad. Entre el gentío podían escucharse algunos gritos que pedían la muerte de Togasu "¡matadlo!", "¡acabad con él!". Una parte de ellos se había dejado llevar por la ira de haber estado cerca de la esclavitud, y pedían una venganza, quizás excesiva... ¿qué harían los marines?
Resumen
Info Bélica
NPCs
Aventura
