[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas
—¿Sakana? —Al escuchar al marine pelirrojo, el médico pirata no pudo evitar alzar una ceja. No tenía idea de que estaba hablando, aunque ese apellido se le hizo, extrañamente, conocido. —¿Pozos? ¡Ah! No importa, oficial…No tengo idea de que hablas y no, claro que no confío en ti, pero…te mantendré vigilado mientras estés junto a mi Joya del Mar —. Sus últimas palabras salieron en un tono de voz alto, sí, pero que parecía perderse en medio del bullicio de la multitud, pues fueron pronunciadas justo en el instante en que dejó a aquel chico sentado frente a Merlot, mientras que el médico se retiraba y dejaba una advertencia cuidadosa al pelirrojo…una bastante disimulada: Debía cuidar a Merlot mientras estuviera con ella, algo que al parecer el marine estaba dispuesto a hacer.
 
El médico dejó escapar una risa seca al escucharlo, sonrió de medio lado y sus pasos, trastabillantes debido al alcohol en su sangre, lo llevaron de regreso con Maki, cerca del baño y también cerca del puesto en el que había dejado a Merlot con el “enemigo”.
 
—¿Uh? ¿Maki…estás…borracha? —Lo procesó por un segundo cuando la escuchó hablar, luego de que hubieran caminado unos cuantos pasos y se acercaran al puesto más cercano, uno que le permitía aún vigilar lo que ocurría con el pelirrojo y la semi-sirena. —¡Ah! Pero… ¿Cómo? Solo te perdiste por unos minutos, creí que tu resistencia al alcohol era mayor que la mía —. Podía estar hablando de manera muy coherente, pero, aun así, el médico ni siquiera se había fijado en que, durante el camino hacia el puesto, se había tropezado con más de una persona, ganándose alguna que otra mirada de molestia que se desvanecía casi de inmediato al notar el caminar desinteresado y etéreamente inconsistente del culpable. —Vine a ti para que fueras mi guardaespaldas y parece que voy a tener que protegerte ahora, así no me gusta jugar —. Mientras hablaba, se fijaba en unas cadenas plateadas que, probablemente, quedarían bien en su cabello, aunque ni siquiera pudo terminar de apreciar con propiedad otras joyas antes de que Maki lo arrastrara a un local de comida.
 
—Bien, bien…nos apuramos y vemos la pelea, no puedo negarlo si lo pides así —. Afortunadamente, el alcohol en sus venas lo ponía de buen humor e incluso, generoso, pues no escatimó en pagar todo lo que su calva capitana ordenaba, por más que aquellas ordenes de Ñordiki e Hipo Lanudo se le hicieran bastante extrañas para una supuesta vegetariana… ¿Debía advertirle que tenían carne o solo la dejaría ser feliz? Optó por la segunda opción, más que nada porque el momento que eligió para hacerle el posible comentario fue interrumpido por un extraño que le trajo a Maki un mensaje y una… ¿Cerveza? No estaba seguro, no prestó tanta atención, pues algo más captó su atención.
 
Un sujeto alado pasó junto a él con una bandeja de bebidas: sodas, agua, jugos, licores; todo tan bien dispuesto en una enorme bandeja plateada que, para el médico, era increíble como aquel ser era capaz de, no solo mantener el equilibrio, si no de no tropezar con nadie y regar aquellas bebidas sobre sus cabezas… ¿Sería seguro comprar una bebida así? Expuesta al ambiente y de la cual no sabía ni siquiera como la habían preparado. No…No era seguro; sin embargo, ¿Importaba? A estas alturas el pelirrosa tenía suficiente alcohol en su sistema para poco importarle la salubridad de lo que se metería a la boca, además, Maki ahora estaba a su lado y un poco más allá, entretenida con el cabello rojizo de un marine cuyo nombre no podía recordar, estaba Merlot. Ninguna de ellas permitiría que algo le sucediera a él.
 
Tuvo que mirar hacia arriba y hablar en voz alta y algo tropezada para hacer que el sujeto con alas le prestara atención y, cuando la obtuvo, el hombre de alas blancas bajó la bandeja a la altura del pirata para que pudiera elegir los licores que quisiera. Tomó un par de copas de bebidas burbujeantes, además de una botella de un licor que decía ser de menta y otra de whisky con miel, pagó lo necesario y se giró justo a tiempo para ver como Maki tomaba entre sus manos aquellos pinchos de carne mientras que el vendedor del puesto aseguraba que eran a base de vegetales… ¿En verdad su capitana se creería eso? Esperaba que sí, porque no tenía ánimos de empezar un conflicto solo por un pedazo de carne.
 
Suspiró y se alejó del puesto mientras bebía de aquel licor espumoso que compró y llevaba bajo su brazo las otras dos botellas adquiridas antes, además, dio una mirada hacia donde estaban el marine y la sirena, los cuales seguían entretenidos con sus trenzas…Bien, al menos todo parecía en orden…todo menos Maki… ¿Por qué estaba tan distraída?
 
—Hola… ¿Hay alguien ahí? —El médico pasó su mano frente a los ojos de la chica, sin tocarla, pero luego prefirió observar hacia el sitio al que miraba y ahí lo vio, al mismo tipo chocolatado del combate anterior, además de otro sujeto enorme y rubio y dos más de tamaño más normal… ¿Por quién iría Maki? ¿Quién de ellos la tenía en las nubes, metafóricamente hablando? —Je…así que es eso…
 
No fue necesario que su rostro se mostrara del todo para saber que sonreía, pues sus dorados irises brillaron con malicia al saber que al menos uno de esos hombres tenía la atención de su capitana… ¿Y qué le decía ella? ¿Qué si podían…qué…ir hacia allá? La sonrisa que el médico esbozó en ese momento, de oreja a oreja, fue ocultada gracias al velo que llevaba puesto, a fin de cuentas, sí que se divertiría viendo coquetear a su capitana. —Con mucho gusto, Capitana…Iremos hacia allá de inmediato, de todos modos, no estamos tan lejos y siempre es bueno buscar nuevos…eh…contactos…
 
Se dejó guiar por la calva chica a través de algunos puestos; sin embargo, antes de que pudieran acercarse a aquel peculiar grupo, algo pasó…algo que, a sus ojos, fue casi en cámara lenta.
 
Vio a un ser pequeñito sobrevolando sobre las cabezas de todo, un pajarito inocente. El médico, por curiosidad, miró hacia arriba, aunque luego notó algo cayendo de él, algo blanquecino que lo hizo retroceder un paso y abrir la boca para advertirle a Maki que se apartara, pero, parece que fue demasiado lento. Simplemente pudo ver como aquella masa viscosa se deslizaba por la cabeza de su capitana.
 
Su primera reacción fue acercarse, dejar todo de lado para ayudarla, pero…algo más le siguió a toda esa secuencia de acciones: un grito.
 
A su alrededor varios miraron, algunos incluso pusieron mala cara al escuchar el insulto hacia el pobre animal, pues no sabían lo que realmente había ocurrido y…eso fue todo. La confusión en los rostros de los lugareños que estaban más cerca, la cara de shock de Maki y ver al pájaro alejándose ajeno a todo el drama que había causado, fue suficiente para que el médico escupiera el licor que estaba tomando por culpa de la risotada que dejó escapar en ese momento.
 
—¡JAJAJAJAJAJAJAJA! ¡Seguro te confundió con una roca! —Tuvo que dejar a un lado su bebida y las botellas que había comprado para poder apoyarse en sus rodillas por culpa de la risa que lo hacía doblarse, mientras veía como la chica se colocaba de rodillas… ¿Estaba exagerando? Quizá, no era para tanto…claro, todo eso dicho desde la perspectiva de un borracho médico al que si le ocurriera lo mismo correría a su barco para lavarse el cabello con todos los productos de belleza que tuviera en el baño. —No puede ser…no me digas que deje de hacerlo, solo haces que…JAJAJAJAJAJAJAJA —. No podía evitarlo, que la mujer le dijera que no se burlara causara justo el efecto contrario; sin embargo, fue calmándose poco a poco al notar que algunas personas se acercaban para limpiar la cabeza de la chica… ¡Hey! ¿Quiénes se creían ellos para tocarla?
 
No le quedó más que aceptar la comida y las bebidas que Maki le entregaba, pero terminó colocándolas a un lado, en una banca vacía, procurando que no tocaran nada antihigiénico, y se acercó, ahora más calmado, para ayudar a la chica…finalmente, el médico tuvo que quitarse el velo y lo cubrió con algo de alcohol, sí, del de beber no el de farmacia, para quitar cualquier resto de mierda que quedara en la cabeza de su capitana. La atendió con cuidado, haciendo que el resto se alejara de los alrededores luego de, simplemente, pedir espacio.

—¿Día de mierda? Sobrevivimos a una corriente de agua vertical con una navegante poco experimentada, ha sido un gran día, Capiguana, pero tienes razón, vamos por Merlot y por la chica Naranja, no sé en que orden —. Tiró su velo, ahora sucio en un bote de basura cercano, porque ni loco volvería a usarlo después de eso y se dispuso a tomar toda la comida y bebida que estaban en el asiento que había asignado, pero antes de que ocupara sus manos con todo lo comprado, sintió un peso extra sobre él.
 
Los brazos de Maki cayeron sobre sus hombros y su aliento alcohólico se sintió cerca, demasiado cerca de su rostro. No tuvo que analizar demasiado para saber que estaba más que borracha y que tal vez pronto caería si no la sostenía, algo que no dudó en hacer, pues luego de dejar escapar una exhalación de cansancio, la tomó de la cintura y la acomodó más fácil sobre sus hombros para que ella pudiera subirse a su espalda sin problemas.
 
—Bien, te llevo con ella, pero sujétate fuerte, no pienso dejar la comida ni la bebida aquí —. Antes de tomar sus compras, el médico se encargó de que la chica quedara bien acomodada en su espalda y solo luego se atrevió a ocupar sus manos con los pinchos de ñordiki e hipo lanudo y con las botellas de licor que había comprado, entonces se dispuso a moverse hacia el sitio en donde estaba Merlot, a la que aun podía ver con el pelirrojo, aunque, antes de caminar de regreso hacia esa zona, un estallido de luz lo hizo voltear a la arena.
 
Ahí vio a ese marine peliblanco de antes, el que destacó en la prueba de velocidad por encima de todos… Tragó saliva… ¿Qué clase de habilidad era esa? Recordó de nuevo a Jin y su transformación en esa sustancia chocolate y solo pudo pensar en que si el mundo estaba lleno de esos monstruos… ¿Qué podía hacer él para evitarlos? —Ah…es el chico que nos acompaño en el sendero, el sandwichero…Lo siento por él, no sé como se las arreglará para tocar a lu…
 
Antes de que pudiera terminar de hablar, algo increíble pasó, el chico no solo solo se había transformado en un ave cuando el combate dio inicio, si no que había sido capaz de sujetar al marine peliblanco. El médico abrió su boca y sus ojos como platos, el aliento le faltó por unos segundos antes de tomar aire de nuevo y ver que ahora, en forma híbrida, el enorme sujeto sujetaba al marine como si fuera tangible. —Pero… ¿Cómo? ¿Eso es posible? —Observó el enfrentamiento por unos segundos más, embobado con la demostración de esos extraños poderes que lo hacían dudar de todo lo que pudiera saber sobre el cuerpo humano y que, por algún motivo, aceleraban su corazón ¿Por qué? Por simple curiosidad, por querer saber que se escondía detrás de un ser intangible o de alguien que era capaz de superar esa intangibilidad. Era asombroso.
 
Los pasos del médico, en lugar de ir hacia Merlot, se desviaron para acercarse hacia el borde de la arena, ahora estaba más atento que nunca al combate. Era una lástima que Maki estuviera casi inconsciente. —Hey, no sé si puedes escucharme, Capiguana, pero si lo haces, abre un poco los ojos, tienes que ver esto.
 
No pudo hablar más cuando sintió una presencia a su lado, ahí estaba de nuevo el pelirrojo y con él venía la semi sirena. La presencia de ambos hizo que el distraído médico dejara de prestar atención a la arena y se girara para ver a ambos chicos.
 
—¡Oh! Un marine que cumple con su palabra, eso sí que es nuevo para mi…Supongo que debo agradecerte por cuidarla y traerla de vuelta con nosotros —. El médico miró a Merlot y por inercia, le extendió un par de pinchos de carne de ñordiki…no, no para que comiera, si no para que lo sostuviera mientras él acomodaba a Maki mejor sobre su espalda. —Es un gusto, marine, tomaré en cuenta sus acciones —. Se despidió del pelirrojo, aunque sus palabras estaban llenas de cierta falsedad, pues lo cierto es que sería poco probable que recordara con exactitud todos los eventos vividos en este caótico día.
 
—Merlot… ¿Qué hay de ti? —Se atrevió a hablar con la chica solo cuando el marine se alejó de ellos. —¿En verdad te trató bien el marine? Y… ¡Mira! El sandwichero está peleando, es capaz de tocar la luz —. El médico se giró, emocionado, como niño pequeño y extendió su mano, como si quisiera alcanzar también los rayos de luz que estaban en medio de la arena, aunque eso, para él, sería imposible, no solo por la distancia que lo separaba del duelo, si no porque, aunque estuviera cerca, no conocía el secreto para tocar lo intocable.
 
Botiquín. Abrir solo en casos de emergencia
[Imagen: hyakocheja.png]


Mensajes en este tema
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - por Hyákinthos - 07-08-2026, 07:24 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 4 invitado(s)