07-08-2026, 09:19 PM
La grada se había convertido en una fiesta. Kibai encendió la mecha, Enji pasó la antorcha y así, uno a uno, fueron varios los marines que se unieron a su cántico, para vergüenza y desgracia de quienes se quedaban mirando. Algunos alentaban abiertamente a Shin, como Nyra y Juan, mientras otros, como él mismo y Kibai, soltaban rimas más generales en apoyo a la marina o que contuvieran pullas e insultos a los piratas.
—¿Qué mierda…? ¡Eh! ¿Eso se puede hacer?
Enji dejó de agitar su chaqueta y se agarró de la baranda cuando Bartolomeow, el rival de Shin, logró alcanzarlo y agarrarle los brazos para luego inmovilizarlo en el suelo usando el peso de su gigantesco cuerpo. Había sido rápido, demasiado rápido para sus ojos, pero el resultado de su movimiento y la caída de Shin se vieron reflejados en las pupilas de Enji. Dejó de cantar por unos segundos y digirió esa escena, una que nunca pensó ver y que escapaba de la lógica que conocía hasta ese día. El buccaneer, de alguna forma, había conseguido sujetar a Shin. En otras palabras, ese coloso conocía la manera de tocar lo intangible. Él lo había experimentado, mucho tiempo atrás, en el South Blue: era imposible alcanzar a Hasegawa. Su cuerpo simplemente no podía ser tocado por nada. Pero ahí estaba, parado en la grada de un estadio en el cielo mientras Shin no sólo era alcanzado, sino sujetado y sometido.
¿Qué clase de secretos conocía el tal Bartolomeow Flint?
Una explosión de luz ocurrió, finalmente. Una señal de que su compañero seguía consciente y peleando debajo de esa montaña de músculos. ¿Cómo se lo estaría tomando? ¿Cómo saldría Shin de esa situación? Donde su cuerpo, aparentemente intocable, estaba sucumbiendo a la fuerza de un animal que conocía algo que el resto no.
—¡Ahora se puso interesante! ¡SHIIIHAHAHAHAHA!
Sus ánimos regresaron tras la pausa de la sorpresa, intensos y renovados. La chaqueta volvió a ondear al viento mientras la agitaba de un lado a otro, su sonrisa ancha y un par de ojos afilados fijos en la pelea.
Los golpes de Bartolomeow eran rápidos y pesados, pero, por lo que podía apreciar desde la distancia, no le quedaba del todo cómodo pelear transformado en águila. Cuando volvió a su forma normal, sin embargo, el poder de sus puños se multiplicó. «¿Cómo mierda golpeas con un ala?», se preguntó. Se imaginó convertido en un águila, tratando de conectar una “Garra” sin tener dedos, nudillos ni manos en general. Extraño. Incómodo.
—¿Qué mierda…? ¡Eh! ¿Eso se puede hacer?
Enji dejó de agitar su chaqueta y se agarró de la baranda cuando Bartolomeow, el rival de Shin, logró alcanzarlo y agarrarle los brazos para luego inmovilizarlo en el suelo usando el peso de su gigantesco cuerpo. Había sido rápido, demasiado rápido para sus ojos, pero el resultado de su movimiento y la caída de Shin se vieron reflejados en las pupilas de Enji. Dejó de cantar por unos segundos y digirió esa escena, una que nunca pensó ver y que escapaba de la lógica que conocía hasta ese día. El buccaneer, de alguna forma, había conseguido sujetar a Shin. En otras palabras, ese coloso conocía la manera de tocar lo intangible. Él lo había experimentado, mucho tiempo atrás, en el South Blue: era imposible alcanzar a Hasegawa. Su cuerpo simplemente no podía ser tocado por nada. Pero ahí estaba, parado en la grada de un estadio en el cielo mientras Shin no sólo era alcanzado, sino sujetado y sometido.
¿Qué clase de secretos conocía el tal Bartolomeow Flint?
Una explosión de luz ocurrió, finalmente. Una señal de que su compañero seguía consciente y peleando debajo de esa montaña de músculos. ¿Cómo se lo estaría tomando? ¿Cómo saldría Shin de esa situación? Donde su cuerpo, aparentemente intocable, estaba sucumbiendo a la fuerza de un animal que conocía algo que el resto no.
—¡Ahora se puso interesante! ¡SHIIIHAHAHAHAHA!
Sus ánimos regresaron tras la pausa de la sorpresa, intensos y renovados. La chaqueta volvió a ondear al viento mientras la agitaba de un lado a otro, su sonrisa ancha y un par de ojos afilados fijos en la pelea.
QUEREMOS QUE BAILE BARTO PARA LA BAAANDAA
UHHHHH, BARTO EN TAAAAANGAAAAAAAAA
UHHHHH, BARTO EN TAAAAANGAAAAAAAAA
Los golpes de Bartolomeow eran rápidos y pesados, pero, por lo que podía apreciar desde la distancia, no le quedaba del todo cómodo pelear transformado en águila. Cuando volvió a su forma normal, sin embargo, el poder de sus puños se multiplicó. «¿Cómo mierda golpeas con un ala?», se preguntó. Se imaginó convertido en un águila, tratando de conectar una “Garra” sin tener dedos, nudillos ni manos en general. Extraño. Incómodo.
ESCUCHEN, CORRAN LA BOLA
BARTOLITO SOLO SABE PONER LA COLA
QUE RAPIDEEEEZ, VAS A CORREEEER
DECILE A PAPI QUE DE ESTA NO VOLVEEES
BARTOLITO SOLO SABE PONER LA COLA
QUE RAPIDEEEEZ, VAS A CORREEEER
DECILE A PAPI QUE DE ESTA NO VOLVEEES
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