[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas
Le resultaba familiar de Eros. Comida dulce... ¿Serían las galletas con mermelada que estaba mencionando Miyori en ese momento? Quién sabe. —Claro, puede alimentarse más tarde, no es para que lo consuma inmediatamente. No se preocupe por ello, señrita Hoshino. Guárdeselo para cenar si quiere, o puede compartirlo con alguien si así lo desea. — Después de todo, había prometido invitar a quienes se encontrasen con Tezca, y eso incluía a todos los que parecían estar en el lugar en conjunto. —Espero que lo disfrute más tarde de todos modos. Puede quedarse la bolsa para que esté más cómoda al transportarlo y no se queme.

Una vez aclarado, prefirió contemplar el combate. Aquel hombre de luz con tanto ego parecía estar teniendo una derrota desastrosa. Podía ver la sangre en él... Mantuvo su Haki, los ojos fijos en el combate esta vez, olvidando por un momento que tenía el plato de salchipapas entre sus muslos, dejándolo por unos momentos, extendiendo su Kenbunshoku, en esta ocasión, en un radio de 300m. Buscó, con ello, entre los dos, si podía averiguar algo más allá de lo que conocía y, sin embargo, no era capaz de ver nada extraño, lejos de las auras de los dos individuos. El del Marine que parecía estar teniendo una derrota aplastante le recordó un poco a la de Eros, con la diferencia de la forma y un color distinto. La de Shin eran rayos que lo envolvían a su alrededor, en tonos morados y negros, con una forma irregular, probablemente por la derrota que pudiera estar padeciendo. Por el aura, podía apreciar que era algo más fuerte que el hombre águila, con poca diferencia, pero viendo el combate, estaba claro que estaba muy centrado en su estilo de combate solo y exclusivamente en su propio Akuma. Elevó su diestra, colocándola debajo de su mentón, atento al combate, pensativo.

“Si dependiera de mi Akuma, también estaría perdido. Tuve suerte en mi combate.”

¿Quién sabe si alguien más podría tener la capacidad de dañarlo de ese modo? Que hubiera vencido no significaba que todo debía ser dependiendo de algo concreto. Él mismo fue además testigo en su propia piel de la inutilidad que aquello podría suponer. Debía ser cauteloso, no confiarse en cualquiera... Ahora prestó atención al aura que irradiaba el hombre águila, o pájaro... No sabía del todo lo que era. Su aura, al igual que el Marine, tenía una forma eléctrica que envolvía su cuerpo con la fiereza y fortaleza que demostraba durante el combate. Pese a todo lo realizado, la ventaja estaba siendo para ese varón. Sus colores, entre un dorado y negro, parecían tasar a la perfección con el tamaño de ese hombre, como un guante. Ese pico debía doler. Solo ver cómo lo hacía contra el Marine le provocaba escalofríos. Además, era rápido, veloz, eficaz, brutal... Alguien que, de seguir con el clan Onizuka, podría haber sido interesante de integrar. Lo que tenía claro era que, si tenía que dar preferencias, esperaba que ese hombre águila fuera quien se llevara la victoria, era quien estaba dando un mayor entretenimiento.

Su concentración se rompió cuando el sonido de un violín llegó a sus oídos, apartando en ese instante la mano de su mentón y dirigiendo su mirada en dirección a donde salía la misma. Era Miyori, quien había, aparentemente, sacado un violín azul, elegante, y comenzaba a cantar de forma animada. Debía admitir que tenía una voz de lo más melodiosa. Fue cuando recordó su propia existencia, descendiendo la mirada hacia las salchipapas, viendo lo delicioso que se estaba viendo, no percatándose que estaba tan lleno de salsa picante. Su boca se le hacía agua. Tomó de nuevo el palillo, disfrutando del olor y, ahora, el delicioso sabor que envolvía el picante en su paladar. Irónicamente, no se había dado cuenta de la diferencia entre los dos que tenían Tezca y él en comparación al resto. Tenía una pinta excelente.


Volvió entonces la mirada hacia el contrario, masticando lo que había podido disfrutar en su paladar. Qué ironía que los dos que fueron a por la comida fueran quienes mejor fortuna en sus platos. Ventajas de adorar el picante, quizás.

“Esto está delicioso. Mereció la pena pedir el picante.”

Pasó la comida, buscando un pañuelo para pasarla a sus labios con su mano libre y evitar verse demasiado manchado. Descendió lentamente la mano, colocando sus hombros tras el asiento y con la mirada fija en el rubio.

—¿Entonces? ¿De qué dices que conoces a ese Marine, Tezca?

Prefería conocer mejor los detalles, saber qué diantres era a lo que se refería con “dejarlos ciegos a Barald y a él”. Y la única información que poseía era de aquella llamada por Den-Den Mushi que no había querido dar detalles. Fue cuando sus ojos fueron esta vez hacia Barald. Si Tezca no iba a soltar prenda, se lo tendría que preguntar a alguien más. Por el momento, le daría ese punto de ventaja, ya que en su caso también pareció perdonarle el dejar como sorpresa la adquisición de su nueva habilidad por su Akuma.

Cajita de Tabaco
[Imagen: bTjgVIr.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4394 + 0 = 4394
Energia: 3674 + 0 = 3674
Espiritu: 1297 - 258 = 1039


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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - por Onizuka Jin - 08-08-2026, 09:01 AM

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