[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas
—No conozco muchas canciones. Pero algo animado, ese par no hace más que agarrarse —contesté a Miyori mientras señalaba a los combatientes de la arena.

La chica de cabellos anaranjados se había ofrecido a cantar tan pronto como yo había soltado mi comentario. Pensé en la suerte que había sido tener a una artista entre nosotros. Mi búsqueda del vino me había privado del concierto que se dió entre las fases de los juegos. Dirigí mi mirada al plato de comida que nos habían traído Jin y Tezcas. Había aceptado la comida casi sin percatarme. El vino, por si lado, lo rechacé. No solo por el hecho de no darle a Kiyoshi la satisfacción de corroborar que me llamase sucio borracho, sino porque las botellas habían sido transportadas en el interior de Jin. Sin duda, poseía una habilidad fascinante. Creí saber la fruta que había consumido, pero preferí guardarme la información hasta tener más detalles. Sin embargo, la comida si que parecía apetecible. Grasienta, sabrosa y, sobre todo, carente de barro. Todo lo que alguien a quién se le ha ido la mano con el alcohol necesita.

—Esto está buenísimo —dije con la boca llena. Los modales y el alcohol se resistían a compartir asiento en mi cabeza—. No es hipopótamo, pero no está nada mal. ¿De qué están echas, Tezca? —pregunté con una de las salchichas levantada al aire.

Pero no solo estaba disfrutando de mi comida. Algo llenaba aún más mi interior. La manera en la que Miyori cantaba mientras tocaba aquel instrumento era de lo más satisfactorio. Su voz parecía bailar con las notas que salían de su violín. La canción era alegre, pero también emotiva. Cuando quise darme cuenta, mi pie seguía el compás a la vez que mi cabeza rebotaba de un lado al otro al son de la sintonía. Supe al instante, que aquel estribillo se instalaría en mi mente para siempre, como las deidades de mis lecturas. Sin duda, Apolo habría bendecido a aquella mujer.

—Yo-hohoho, Yo-hoho-ho. Yo-hohoho, Yo-hoho-ho —me sorprendí acompañando por lo bajo el final de su intervención —. Una canción preciosa señorita Miyori. Es usted una artista.

Devolví mi mirada hacia la arena. Los dos combatientes seguían en el suelo. Uno sobre el otro. Intentando golpearse. Sin duda, era un combate menos espectacular que el que nos había dejado ver Uker. Y parecía que nuestro compañero estaba de suerte, pues el participante de su equipo se mantenía sobre el marine. Parecía tener el control de la batalla. Tenía la iniciativa, y sostenía a su rival por el cuello. Además...

—Es cierto! Lo tiene agarrado! Lo está tocando! —dije sorprendido—. ¿Como es eso posible? Él... El no debería poder tocarle.

La imagen me sacó de mis pensamientos. Ya había visto las habilidades de la Pika Pika no mi antes. Sabía que era imposible tocar a Rosse si no quería. Si lo deseaba, su cuerpo era totalmente intangible. Nuestros dedos atravesaban su cuerpo como lo harían con un haz de luz que se cuela por la ventana. Y sin embargo, ese hombre mantenía al marine por el cuello. Solo conocía la existencia de una fruta que otorgase esa habilidad, pero entre sus capacidades no estaba la de permitir al usuario transformarse en un águila. ¿Será que aún existían más poderes que desconocía? 

Me sentí abrumado por mi falta de poder. No obstante, me sentí animado por la cantidad de cosas que aún me quedaban por descubrir.



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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - por Varoganchin - 08-08-2026, 10:51 AM

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