08-08-2026, 09:41 PM
Está ebrio, cansado y enojado. El ruido no cesa, es más, se intensifica. La cabeza parece que se le va a partir. Debería seguir bebiendo, pero su botella se acabó. Tampoco debe pedir más, causará una mala impresión entre tanto desconocido. De pronto, sin darse cuenta por estar concentrado en la pelea que yace en la arena, el sector en donde se ubicaron se llenó la gente. Es entre medio de ese tumulto que decide ponerse de pie y retirarse, sin decirle nada a nadie. Debería alzar demasiado la voz para hacerse notar entre tanta música y alegría. Por si fuese poco, Kiyoshi no es el tipo más alegre del mundo, por lo que combatir el ambiente no es uno de sus fuertes.
En silencio, y nuevamente con su querido rifle situado en la espalda, se retira. Pasa por los costados de varios oriundos de la isla, sube escaleras entre las gradas para poder llegar hasta lo más arriba posible, en donde normalmente debe haber un pasillo paralelo a todos los asientos. Sin embargo, este recorrido no es sencillo para él. Debido a su estado actual, tambalea en cada paso que da, teniendo que sujetarse de barandas o paredes que encuentra, incluso debiendo tocar hombros de otros seres con tal de que le sirvan de soporte. Normalmente no establecería contacto al desconocer sus normas de higiene, pero es mejor que caer y hacer el ridículo frente a otros.
Mientras se mueve, varios lo reconocen como el triunfador de una de las pruebas. Incluso se lleva una que otra felicitación, aunque ignora todas. No es de los que les guste estar en medio de multitudes, tampoco recibir demasiados halagos. Para él, es tan simple como hacer su trabajo, ya sea como médico o tirador. Acepta que le gustó ser el centro de atención en ese momento, recibir aplausos y lucirse frente a compañeros y desconocidos. Pero el instante de emoción ya pasó. Las luces para él se apagaron y la vida normal continúa.
No se aleja demasiado de la ubicación de los suyos, pues necesita tenerlos medianamente vistos en caso de que deban reunirse para irse de este lugar cuando todo finalice. Eso sí, parándose detrás de la última fila de gradas, quedándose de pie, encuentra un sitio más calmado. Puede respirar y pensar mejor las cosas. No se siente agobiado con tanta compañía como estaba siendo en su sitio anterior. Si fuese por él, el resto de tontos no se hubiera acercado tanto. Además, con el alcohol dentro de su cuerpo asciendo de las suyas, prefiere un lugar más calmado. Claro, como si la tranquilidad existiese en esta arena de eventos. Todos observan y apoyan a los peleadores que protagonizan el espectáculo en el centro de todo.
Desde su nueva ubicación, Kiyoshi sigue con los ojos puestos en la pelea. Más que para aprender algo, porque por el tipo de combatientes que son los finalistas, distan mucho del estilo del médico, lo hace con la intención de distraerse y que todo suceda más rápido. Ya no es que quiera volver a su barco para limpiar, sino para tomar algo que le permita regresar a la normalidad y quizás tirarse en su cama para descansar, dormir y olvidarse de todo un poco. Han pasado muchas cosas en muy poco tiempo desde que zarparon desde Jaya, incluyendo ese ascenso hasta la isla del cielo que muy poca importancia le están dando. Fue algo realmente impactante e imposible de olvidar. Para un tipo con una memoria privilegiada como Kiyoshi, ese suceso estará en su mente hasta que el destino decida que llegó su momento irse al reino de los muertos.
— Si a mí me atrapasen así, ya estaría acabado. — Se pone en el lugar del joven marine, quien es atrapado por la fuerza física de su contendiente, compañero de Uker además. Él, como un tirador, queda atrapado bajo las garras directas del enemigo es igual a perder. Sin embargo, este día le ha permitido darse cuenta de algo. Como médico, pensaría que no tiene sentido que Eros, cuando se transforma en un minúsculo topo, sea capaz de competir en fuerza física con auténticos monstruos que se han visto. De hecho, ahí mismo entra la sorpresa de que la chica de los Mahana, quien se alzó con la victoria en aquella prueba sin poseer un físico que, a simple vista, destaque por fuerza destructiva. — Realmente hay tipos increíbles en este lugar. Siempre me sorprendió la fuerza de Eros, pero, aunque haya terminado en mala posición, fue capaz de aguantarle el ritmo en potencia a todos. — Para qué decir Varo Ganchin quien, tras activar su poder, enfermó a muchos de los presentes. Un médico tan preparado como Kiyoshi fue capaz de identificar algunos signos en las reacciones de los presentes.
Para finalizar, Uker pudo combatir y salir victorioso contra dos tipos que demostraron tener más fuerza que Eros. Para Kiyoshi, el cocinero es quien más destacó entre los integrantes de su tripulación. Y, en el fondo, le alegra mucho. Es el tipo que conoce desde hace más tiempo, siendo aquel que le presentó el mundo de la piratería. Aunque a veces lo ve cabizbajo, y él mismo le ha presentado dudas sobre el camino que debe seguir, que hoy haya demostrado al mundo de lo que es capaz es verdaderamente positivo. Se merecía triunfar en un escenario como este.
— Si gana el tonto grandulón, Uker también será declarado como vencedor de estos Juegos. Así que no pierdas, maldito tonto. — Por su compañero, los apoyos internos de Kiyoshi están con Bartolomew, quien parece llevar la ventaja por ahora, pero cuando has atravesado tantos peligros en este mar sabes que no puedes cantar victoria hasta que sea seguro. Bajar la guardia y celebrar antes tiempo puede obligarte a enfrentar cara a cara no solo la derrota, sino que la misma muerte. — Un tonto animal y un tonto tipo de luz. Lo de transformar el cuerpo es bastante curioso. ¿Sería yo capaz de transformarme en burbujas? — No, no puede, pero es lo que piensa en un momento de borrachera.
En silencio, y nuevamente con su querido rifle situado en la espalda, se retira. Pasa por los costados de varios oriundos de la isla, sube escaleras entre las gradas para poder llegar hasta lo más arriba posible, en donde normalmente debe haber un pasillo paralelo a todos los asientos. Sin embargo, este recorrido no es sencillo para él. Debido a su estado actual, tambalea en cada paso que da, teniendo que sujetarse de barandas o paredes que encuentra, incluso debiendo tocar hombros de otros seres con tal de que le sirvan de soporte. Normalmente no establecería contacto al desconocer sus normas de higiene, pero es mejor que caer y hacer el ridículo frente a otros.
Mientras se mueve, varios lo reconocen como el triunfador de una de las pruebas. Incluso se lleva una que otra felicitación, aunque ignora todas. No es de los que les guste estar en medio de multitudes, tampoco recibir demasiados halagos. Para él, es tan simple como hacer su trabajo, ya sea como médico o tirador. Acepta que le gustó ser el centro de atención en ese momento, recibir aplausos y lucirse frente a compañeros y desconocidos. Pero el instante de emoción ya pasó. Las luces para él se apagaron y la vida normal continúa.
No se aleja demasiado de la ubicación de los suyos, pues necesita tenerlos medianamente vistos en caso de que deban reunirse para irse de este lugar cuando todo finalice. Eso sí, parándose detrás de la última fila de gradas, quedándose de pie, encuentra un sitio más calmado. Puede respirar y pensar mejor las cosas. No se siente agobiado con tanta compañía como estaba siendo en su sitio anterior. Si fuese por él, el resto de tontos no se hubiera acercado tanto. Además, con el alcohol dentro de su cuerpo asciendo de las suyas, prefiere un lugar más calmado. Claro, como si la tranquilidad existiese en esta arena de eventos. Todos observan y apoyan a los peleadores que protagonizan el espectáculo en el centro de todo.
Desde su nueva ubicación, Kiyoshi sigue con los ojos puestos en la pelea. Más que para aprender algo, porque por el tipo de combatientes que son los finalistas, distan mucho del estilo del médico, lo hace con la intención de distraerse y que todo suceda más rápido. Ya no es que quiera volver a su barco para limpiar, sino para tomar algo que le permita regresar a la normalidad y quizás tirarse en su cama para descansar, dormir y olvidarse de todo un poco. Han pasado muchas cosas en muy poco tiempo desde que zarparon desde Jaya, incluyendo ese ascenso hasta la isla del cielo que muy poca importancia le están dando. Fue algo realmente impactante e imposible de olvidar. Para un tipo con una memoria privilegiada como Kiyoshi, ese suceso estará en su mente hasta que el destino decida que llegó su momento irse al reino de los muertos.
— Si a mí me atrapasen así, ya estaría acabado. — Se pone en el lugar del joven marine, quien es atrapado por la fuerza física de su contendiente, compañero de Uker además. Él, como un tirador, queda atrapado bajo las garras directas del enemigo es igual a perder. Sin embargo, este día le ha permitido darse cuenta de algo. Como médico, pensaría que no tiene sentido que Eros, cuando se transforma en un minúsculo topo, sea capaz de competir en fuerza física con auténticos monstruos que se han visto. De hecho, ahí mismo entra la sorpresa de que la chica de los Mahana, quien se alzó con la victoria en aquella prueba sin poseer un físico que, a simple vista, destaque por fuerza destructiva. — Realmente hay tipos increíbles en este lugar. Siempre me sorprendió la fuerza de Eros, pero, aunque haya terminado en mala posición, fue capaz de aguantarle el ritmo en potencia a todos. — Para qué decir Varo Ganchin quien, tras activar su poder, enfermó a muchos de los presentes. Un médico tan preparado como Kiyoshi fue capaz de identificar algunos signos en las reacciones de los presentes.
Para finalizar, Uker pudo combatir y salir victorioso contra dos tipos que demostraron tener más fuerza que Eros. Para Kiyoshi, el cocinero es quien más destacó entre los integrantes de su tripulación. Y, en el fondo, le alegra mucho. Es el tipo que conoce desde hace más tiempo, siendo aquel que le presentó el mundo de la piratería. Aunque a veces lo ve cabizbajo, y él mismo le ha presentado dudas sobre el camino que debe seguir, que hoy haya demostrado al mundo de lo que es capaz es verdaderamente positivo. Se merecía triunfar en un escenario como este.
— Si gana el tonto grandulón, Uker también será declarado como vencedor de estos Juegos. Así que no pierdas, maldito tonto. — Por su compañero, los apoyos internos de Kiyoshi están con Bartolomew, quien parece llevar la ventaja por ahora, pero cuando has atravesado tantos peligros en este mar sabes que no puedes cantar victoria hasta que sea seguro. Bajar la guardia y celebrar antes tiempo puede obligarte a enfrentar cara a cara no solo la derrota, sino que la misma muerte. — Un tonto animal y un tonto tipo de luz. Lo de transformar el cuerpo es bastante curioso. ¿Sería yo capaz de transformarme en burbujas? — No, no puede, pero es lo que piensa en un momento de borrachera.
Lávense las manos
![[Imagen: u2oxCl9.png]](https://i.imgur.com/u2oxCl9.png)
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