09-08-2026, 12:16 AM
[personajeinvalido=3941]
No me encantaba la idea de hablar medianamente ebrio sobre la vez en la que ese gyojin pejelagarto hizo que viera a mis muertos, aunque parcialmente Jin podía conocer del tema que estaba hablando pues era algo que le había informado anteriormente, la historia completa era un poco más… peculiar y debía admitir que no me acordaba de parte de los detalles. La música envolvió el sitio por parte de aquella mujer, Miyori, en una suave melodía con la que alcé la copa en mi mano a su lado como agradecimiento ¿Bebida, comida y música? Así se trata a Tezca Norova, escuché al mink, era bueno saber que le había gustado: Al menos ahora todos teníamos para acompañar el alcohol. —Mi tutor solía decir, amigo, que con la comida buena mejor no hay que preguntar, pero me parece que es res. Al menos me sabe a res ¿Me entiendes? —
Espera, esta melodía me parecía familiar ¿Baterilla persiguiéndome hasta Skypiea? ¿Es que los blues me extrañaban tanto? Desde mi asiento opté por seguirle el ritmo acompañando su melodiosa voz con la mía. — ♪ Cuando llegue a tempestad, vemos las olas bailar. Y al tronar el cielo, un tambor hace sonar. Tu aliento perderás, si los nervios te hacen mal. Piensa que, después de la lluvia, el sol saldrá ♪—Solo pude detenerme para darle otro trago a mi copa, admirando el sonido de su violín, hasta que un ebrio había hablado, un ebrio capitán.
“Ahora que lo mencionahs, dijo que lohs conocía cuando eshtabamohs en los cubículosh, también dijo que dijishte que erahs el capitán de la tripulashion kekeke eres un cabron.” Ah, claro, seguro había dejado tan fuerte impresión en el marine que todavía me recordaba como el valiente y poderoso dios, capitán, protector y guerrero de los Hanu Mahana, cosas de la que solo una de esas era mentira. Encogí los hombros, inclinándome para que pudiera escucharme. —Entonces a la próxima no te desaparezcas, capi, no me des la oportunidad de mentir. — Y para mi, eso era lo más lindo que podía decirle en ese preciso momento. El delicioso aroma de la comida había invadido mi nariz, aunque al bajar la mirada al plato del capitán…
Volteé de inmediato a Jin con una expresión de molestia, regresando rápidamente a las salchipapas de Ryota antes de regresar con mi pareja. —¿Y cuanto pagamos por esto? ¡Runin! ¡Barald, hermano! ¿Las suyas vienen igual de miserables o el capi tuvo mala suerte? ¿Me entiendes? — No pude evitar dos segundos en abrir mi propio paquete, encontrándome con un panorama completamente distinto. —Olvídalo, fue mala suerte, esto se ve delicioso. — Fue ahí cuando le dí el primero bocado, sintiendo el picante con una sonrisa en el rostro, con la mano que sostenía el plato lo extendí a mi tripulación, los suficiente para que los tres miembros presentes pudieran tomar. —Tienen que probarlo, carajo, si saben hacer una buena salsa picante, super casera. — Esperé a que comieran si querían para regresar a mi propio comer, estaba a media mordida cuando la voz de Jin me interrumpió, una pequeña insistencia en el marine. —De cuando estábamos en el falso parque de diversiones, también lo secuestraron y a su compañero, estábamos ahí: Barald y yo dándolo todo como unos héroes, incluso aquellos marines decían: “OH, GRAN DIOS Y CAPITÁN MAHANA: SALVANOS DE ESTA TRAGEDIA CON TU FIEL ESPADACHIN” y yo les respondí “Perros del gobierno… Siempre he sabido sus debilidades pero un dios benevolente como yo debe hacer una buena obra de vez en cuando” y que le pego un golpe al pejelagarto, diciendole “TU REINADO DEL TERROR SE ACABO HOY, BESTIA INMUNDA” ¿Ves? Hasta alguien como yo hace el bien sin mirar a quien ¿Verdad, Barald, hermano querido mío? — Tal vez exageré apenas, guiñándole a Barald mientras esperaba que me leyera la mente: Solo era un increíble hombre intentando sorprender a su amado.
No me encantaba la idea de hablar medianamente ebrio sobre la vez en la que ese gyojin pejelagarto hizo que viera a mis muertos, aunque parcialmente Jin podía conocer del tema que estaba hablando pues era algo que le había informado anteriormente, la historia completa era un poco más… peculiar y debía admitir que no me acordaba de parte de los detalles. La música envolvió el sitio por parte de aquella mujer, Miyori, en una suave melodía con la que alcé la copa en mi mano a su lado como agradecimiento ¿Bebida, comida y música? Así se trata a Tezca Norova, escuché al mink, era bueno saber que le había gustado: Al menos ahora todos teníamos para acompañar el alcohol. —Mi tutor solía decir, amigo, que con la comida buena mejor no hay que preguntar, pero me parece que es res. Al menos me sabe a res ¿Me entiendes? —
Espera, esta melodía me parecía familiar ¿Baterilla persiguiéndome hasta Skypiea? ¿Es que los blues me extrañaban tanto? Desde mi asiento opté por seguirle el ritmo acompañando su melodiosa voz con la mía. — ♪ Cuando llegue a tempestad, vemos las olas bailar. Y al tronar el cielo, un tambor hace sonar. Tu aliento perderás, si los nervios te hacen mal. Piensa que, después de la lluvia, el sol saldrá ♪—Solo pude detenerme para darle otro trago a mi copa, admirando el sonido de su violín, hasta que un ebrio había hablado, un ebrio capitán.
“Ahora que lo mencionahs, dijo que lohs conocía cuando eshtabamohs en los cubículosh, también dijo que dijishte que erahs el capitán de la tripulashion kekeke eres un cabron.” Ah, claro, seguro había dejado tan fuerte impresión en el marine que todavía me recordaba como el valiente y poderoso dios, capitán, protector y guerrero de los Hanu Mahana, cosas de la que solo una de esas era mentira. Encogí los hombros, inclinándome para que pudiera escucharme. —Entonces a la próxima no te desaparezcas, capi, no me des la oportunidad de mentir. — Y para mi, eso era lo más lindo que podía decirle en ese preciso momento. El delicioso aroma de la comida había invadido mi nariz, aunque al bajar la mirada al plato del capitán…
Volteé de inmediato a Jin con una expresión de molestia, regresando rápidamente a las salchipapas de Ryota antes de regresar con mi pareja. —¿Y cuanto pagamos por esto? ¡Runin! ¡Barald, hermano! ¿Las suyas vienen igual de miserables o el capi tuvo mala suerte? ¿Me entiendes? — No pude evitar dos segundos en abrir mi propio paquete, encontrándome con un panorama completamente distinto. —Olvídalo, fue mala suerte, esto se ve delicioso. — Fue ahí cuando le dí el primero bocado, sintiendo el picante con una sonrisa en el rostro, con la mano que sostenía el plato lo extendí a mi tripulación, los suficiente para que los tres miembros presentes pudieran tomar. —Tienen que probarlo, carajo, si saben hacer una buena salsa picante, super casera. — Esperé a que comieran si querían para regresar a mi propio comer, estaba a media mordida cuando la voz de Jin me interrumpió, una pequeña insistencia en el marine. —De cuando estábamos en el falso parque de diversiones, también lo secuestraron y a su compañero, estábamos ahí: Barald y yo dándolo todo como unos héroes, incluso aquellos marines decían: “OH, GRAN DIOS Y CAPITÁN MAHANA: SALVANOS DE ESTA TRAGEDIA CON TU FIEL ESPADACHIN” y yo les respondí “Perros del gobierno… Siempre he sabido sus debilidades pero un dios benevolente como yo debe hacer una buena obra de vez en cuando” y que le pego un golpe al pejelagarto, diciendole “TU REINADO DEL TERROR SE ACABO HOY, BESTIA INMUNDA” ¿Ves? Hasta alguien como yo hace el bien sin mirar a quien ¿Verdad, Barald, hermano querido mío? — Tal vez exageré apenas, guiñándole a Barald mientras esperaba que me leyera la mente: Solo era un increíble hombre intentando sorprender a su amado.
Contrato confidencial: Tezca Norova

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