09-08-2026, 07:49 PM
La llegada de Tezca y Jin de nuevo junto al grupo no es algo que pase desapercibido para el cocinero, pero es obvio para todo el que lo vea que busca alejarse lo más posible del ahora banquero. Poco podía decir de su presencia que no fueran insultos, no tenía mucho hambre luego de combatir y tampoco confiaba en algo que fuera traído por ese hombre, por lo que rechazó la comida con la mayor amabilidad posible.
Solo por un momento, fijó su vista en el combate, al menos para intentar enterarse de algo. El compañero que había tomado el puesto de finalista era ese gigante, que ahora parecía poder tocar a ese tipo hecho de luz. Uker desconocía las akumas, pero escuchando los comentarios de su tripulación pudo deducir que ese tipo tenía un poder similar al que ahora tenía Jin. - Y puede afectarlo… -. A Jin lo habían anulado también, tal vez ese tipo dinosaurio poseía esa clase de capacidad.
Pero algo más llamó su atención, las reconocibles notas de la canción que su hermanastro le había enseñado en el South Blue. Sus ojos recorrieron el espacio hasta encontrar la fuente de ese hermoso sonido, Miyori y su violín. ¿También era buena con la música? Uker no era capaz de tocar ningún instrumento sin romperle el oído a la gente de alrededor, pero ella parecía disfrutar de aquello.
Su voz era perfecta, hermosa, con un tono ideal para crear una versión propia de esa canción que tanta gente cantaba en Baterilla. Su pie acompañó el ritmo del violín, sus labios se movieron como si estuviera recitando la letra pero sin que una palabra escapara de su garganta. Lo meditó unos segundos, escuchó como la canción se alejaba para acercarse lo más posible a la arena, podría no sabr tocar un instrumento, pero…
Se levantó del asiento que ocupaba, continuando con la canción en cuanto su ahora conocida prima parecía terminar su función.
Todavía cantando, se acerca a su capitán y pasa su brazo por sobre sus hombros, sonriéndole y pidiendo sin palabras que le siga el ritmo. Tal vez él y Varo estarían sorprendidos de ver ese lado del cocinero que nunca había tenido las ganas de contarles. Kiyoshi tambien podría escucharlo, pero por alguna razón no lo veía por ningún lado.
No se había perdido, ¿verdad?
Mientras terminaba las últimas partes de la canción, se acercó también a la pelinaranja que había comenzado ese acto. Tal vez tenían más cosas en común, tal vez podrían distar en otras cosas, no la conocía, ella no lo conocía a él, pero esa frialdad con la que tomó la noticia de que parte de su familia pudiera seguir por ahí parecía derretirse poco a poco.
Solo por un momento, fijó su vista en el combate, al menos para intentar enterarse de algo. El compañero que había tomado el puesto de finalista era ese gigante, que ahora parecía poder tocar a ese tipo hecho de luz. Uker desconocía las akumas, pero escuchando los comentarios de su tripulación pudo deducir que ese tipo tenía un poder similar al que ahora tenía Jin. - Y puede afectarlo… -. A Jin lo habían anulado también, tal vez ese tipo dinosaurio poseía esa clase de capacidad.
Pero algo más llamó su atención, las reconocibles notas de la canción que su hermanastro le había enseñado en el South Blue. Sus ojos recorrieron el espacio hasta encontrar la fuente de ese hermoso sonido, Miyori y su violín. ¿También era buena con la música? Uker no era capaz de tocar ningún instrumento sin romperle el oído a la gente de alrededor, pero ella parecía disfrutar de aquello.
Su voz era perfecta, hermosa, con un tono ideal para crear una versión propia de esa canción que tanta gente cantaba en Baterilla. Su pie acompañó el ritmo del violín, sus labios se movieron como si estuviera recitando la letra pero sin que una palabra escapara de su garganta. Lo meditó unos segundos, escuchó como la canción se alejaba para acercarse lo más posible a la arena, podría no sabr tocar un instrumento, pero…
♫♪Yo-hohoho, Yo-hoho-ho
Yo-hohoho, Yo-hoho-ho ♫♪
Se levantó del asiento que ocupaba, continuando con la canción en cuanto su ahora conocida prima parecía terminar su función.
♫♪El sake de Binks será, lo que vamos a entregar
Ni el viento o la marea nos podrán parar♫♪
Todavía cantando, se acerca a su capitán y pasa su brazo por sobre sus hombros, sonriéndole y pidiendo sin palabras que le siga el ritmo. Tal vez él y Varo estarían sorprendidos de ver ese lado del cocinero que nunca había tenido las ganas de contarles. Kiyoshi tambien podría escucharlo, pero por alguna razón no lo veía por ningún lado.
No se había perdido, ¿verdad?
♫♪Cae la tarde sobre el mar, y en el cielo escucharás
El cantar de los pajarillos al volar♫♪
♫♪De mi pueblo yo me voy, con orgullo zarpo hoy
Este canto es la fuerza para navegar♫♪
♫♪Hey borra su esplendor, y la brisa de la mar
Que nos va a acompañar a donde hay que viajar♫♪
♫♪Yo-hohoho, Yo-hoho-ho
Yo-hohoho, Yo-hoho-ho♫♪
Mientras terminaba las últimas partes de la canción, se acercó también a la pelinaranja que había comenzado ese acto. Tal vez tenían más cosas en común, tal vez podrían distar en otras cosas, no la conocía, ella no lo conocía a él, pero esa frialdad con la que tomó la noticia de que parte de su familia pudiera seguir por ahí parecía derretirse poco a poco.
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