10-08-2026, 04:08 AM
La pregunta parecía muy compleja y no era para menos. ¿Cómo poder abarcar el mundo en una respuesta? No podía saberlo todo, mucho menos de un día para otro pero tenía fe en que el gigante iba a poder elegir un tema adecuado algunos pocos. Sería imposible si quisiera hablar de forma normal y constante, al menos por ahora. Por ahí si se encontraba con más eruditos a lo largo de sus viajes, la próxima vez que se vieran hablarían en la lengua común y no la muerta. Tenía esperanza.
Tras escuchar sus peticiones, no pudo evitar pensar en algo como un romance. Había preguntas para todo el mundo, si, pero otras tenían que ver más con lo personal. Devon no iba por la vida preguntando el sueño de los demás, mucho menos saber que hice el día anterior. Las personas iban y venían, así que puede que tenga alguien que le interese conocer con mayor profundidad.
Sonrió y bajó la vista a su libreta para anotar algunos detalles, más que nada sus pensamientos acerca del gigante, su personalidad. Una vez hizo dos líneas, al final colocó “es sólo mi punto de vista”, como para que no se tomen tan literal sus anotaciones.
"Bien, entonces…" - levantó la mirada hacia el - "Estaremos muchas horas seguramente pero vamos a dar lo mejor, ¿Si grandulón?" - intentó animarlo y se paró con cuidado en la roca.
La clase comenzó. Desde cosas simples como la pronunciación y el tono. De vez en cuando se reía un poco, no por burlarse de él, más bien porque le causaba cierta ternura la torpeza al intentar hablar. Era tierno, como enseñarle a un chico que está descubriendo el mundo.
El sol daba bastante fuerte y con el paso de las horas, se fue escondiendo poco a poco en el horizonte. La “maestra” iba y venía, caminando de acá para allá, corrigiendo, empezando de nuevo, poniéndolo a prueba, aburriéndolo tal vez pero le parecía entretenido y divertido. Iba a recordar este día sin duda alguna. El día en el que le enseñó algunas palabras a un gigante en medio de la montaña, un gigante bonachón que a su punto de vista, quería conquistar el corazón de una señorita pero eso sólo son conjeturas de una romántica fallida.
Cuando el sol se puso, Devon terminó la clase con un buen cierre y felicitando al muchacho que si bien podía no ser nada, había avanzado un montón a lo largo de las horas. Y como le había prometido, la acercó al pueblo donde luego lo saludó con unas palmaditas en la pierna. Caminó unos cuantos minutos antes de llegar al pueblo y se metió a la primera taberna que vio para comer un poco y luego ver un lugar para poder descansar luego de tan atareado día.
Tras escuchar sus peticiones, no pudo evitar pensar en algo como un romance. Había preguntas para todo el mundo, si, pero otras tenían que ver más con lo personal. Devon no iba por la vida preguntando el sueño de los demás, mucho menos saber que hice el día anterior. Las personas iban y venían, así que puede que tenga alguien que le interese conocer con mayor profundidad.
Sonrió y bajó la vista a su libreta para anotar algunos detalles, más que nada sus pensamientos acerca del gigante, su personalidad. Una vez hizo dos líneas, al final colocó “es sólo mi punto de vista”, como para que no se tomen tan literal sus anotaciones.
"Bien, entonces…" - levantó la mirada hacia el - "Estaremos muchas horas seguramente pero vamos a dar lo mejor, ¿Si grandulón?" - intentó animarlo y se paró con cuidado en la roca.
La clase comenzó. Desde cosas simples como la pronunciación y el tono. De vez en cuando se reía un poco, no por burlarse de él, más bien porque le causaba cierta ternura la torpeza al intentar hablar. Era tierno, como enseñarle a un chico que está descubriendo el mundo.
El sol daba bastante fuerte y con el paso de las horas, se fue escondiendo poco a poco en el horizonte. La “maestra” iba y venía, caminando de acá para allá, corrigiendo, empezando de nuevo, poniéndolo a prueba, aburriéndolo tal vez pero le parecía entretenido y divertido. Iba a recordar este día sin duda alguna. El día en el que le enseñó algunas palabras a un gigante en medio de la montaña, un gigante bonachón que a su punto de vista, quería conquistar el corazón de una señorita pero eso sólo son conjeturas de una romántica fallida.
Cuando el sol se puso, Devon terminó la clase con un buen cierre y felicitando al muchacho que si bien podía no ser nada, había avanzado un montón a lo largo de las horas. Y como le había prometido, la acercó al pueblo donde luego lo saludó con unas palmaditas en la pierna. Caminó unos cuantos minutos antes de llegar al pueblo y se metió a la primera taberna que vio para comer un poco y luego ver un lugar para poder descansar luego de tan atareado día.
