11-08-2026, 03:19 AM
El hombre candado seguía fijo en su lugar, con las manos aun alzadas, la respuesta a su pregunta no tardo en llegar por parte de aquel quien hasta hace momentos lo apreso, Bambú le comento que Jean le pidio que lo mataran, pero que ellos no eran ningunos burdos verdugos y que solamente lo habían dejado dormido, luego el panda menciono al señor del castillo y un escalofrió recorrió el cuerpo disfrazado del candado y una sonrisa nerviosa apareció en su rosto, este le pidio que dijera su nombre, ademas de todo lo que sabia sobre lo que sucedía en el castillo y las chicas, el candado trago grueso, pero lo que sucedió a continuación le hizo soltar una carcajada, pues Kisuke, el mismismo comandante de los ejércitos del oeste de la revolución dijo que venían al castillo con ganas de trabajar, para luego hacer enfasis en que ellos dos no estaban para perder el tiempo en tonterías y que lo mejor sería colaborar y no estorbar, nuestro caballero candado le miro y dijo.
– Chinchinchinchinchin, perdone usted mi excelentísimo señor Kisuke, pero esa frase funcionaría si ustedes dos no fueran quienes son. – Sus ojos pasaron de Kisuke a su espada y del Panda a Kisuke para seguir hablando con firmeza, pero con un nerviosismo que el haki podia evidenciar. – Mi nombre es Adolf Vorhängeschloss, soy originario de una isla del GL, ya no recuerdo cual, llegué al hermoso Reino de Mogaro cuando el antiguo rey era aun rey… hasta que su tiranía fue derrocada por los Toros Negros, la peligrosa y celebre división de la Armada Revolucionaria, un derrocamiento llevado a cabo por ustedes dos. Volvio a forzar la sonrisa y prosiguió. – Les contare lo que sucede aquí, pero no puedo abrir la puerta, prefiero ir preso a que ese….hombre me despedace. – La imagen del león tomo forma, era un mink, tuerto, vestido de manera elegante. – A ver, voy a sacar de mi bolsillo un cigarro, por favor no me maten. – El hombre bajo las manos temblorosas, metio una de ellas en el bolsillo derecho del pantalon negro, saco una cajetilla de cigarro “No Lucky for the Communist” , tomo uno y lo encendió con un encendedor en forma de candado, dio una calada larga, consumiendo casi el 40% del cigarro, expulso el humo y dijo. – Bueno, primero gracias por no matar a Jean, el es quien peor lo ha pasado, pues yo solo me limito a estar en la puerta, de día por fuera, de noche por dentro, ese es mi trabajo, el señor del castillo es un antiguo pariente o amigo del rey anterior, no me queda claro, pues como dije no me muevo de donde se me asigna, ese hombre….bueno bestia es la palabra correcta para describirlo. . – Volvio a dar otra calada, consumiendo en su totalidad el cigarro, tomo otro y esta vez le ofreció uno a cada Revolucionario, luego encendido el de él y prosiguió. - Si las chicas vienen reclutadas por DonDindin, el hombre reloj, este es igual de despreciable que el Leon chin.. y al decir esto el cigarro cayo al suelo. – Maldita sea, perdon, no puedo decir su nombre sin cagarme encima. – Saco otro cigarro el 3ero ya y lo volvio a encender, le dio una calada más corta que las anteriores y prosiguió su charla. – Como decia el reclutador es DonDindin, este no participa en lo que el….el… bueno…quien ustedes saben les hace a las chicas, su placer es simplemente complacer en todo a quien ustedes saben chin. Dejo escapar un suspiro lastimero, mientras agachaba la mirada, volvio a subir la mirada y su cara denotaba dolor. – Como dije, no puedo o pude hacer nada por esas muchachas, sino me cortarían la cabeza, soy culpable de eso y aceptare aquello que la justicia me imponga, pero…a pesar de todo eso no los puedo dejar pasar, si lo hago y fallan me mataran, así que lo siento mucho, pueden mandarme a dormir como a Jean, prometo no decir nada en caso de que fallen chin…. .- Dio la ultima calada al cigarro, tiro la colilla al piso y la piso, miro a los revos y dijo. – Eh…una ultima cosa antes de que me manden a dormir, la chicas estan en el sótano, tienen que bajar por las escaleras de la cocina y girar a la izquierda, allí es donde las retiene…al menos a las vivas, tengan cuidado con DonDindin, su latigo y la horda de cuchillos, soy todo suyo. - Junto los brazos y extendió las muñecas como esperando ser esposado, pero el haki de Kisuke detecto a alguien saliendo por el camino que Panda habia abierto y un grito inundo el hasta ahora calmo lugar donde se encontraban. –
– Chinchinchinchinchin, perdone usted mi excelentísimo señor Kisuke, pero esa frase funcionaría si ustedes dos no fueran quienes son. – Sus ojos pasaron de Kisuke a su espada y del Panda a Kisuke para seguir hablando con firmeza, pero con un nerviosismo que el haki podia evidenciar. – Mi nombre es Adolf Vorhängeschloss, soy originario de una isla del GL, ya no recuerdo cual, llegué al hermoso Reino de Mogaro cuando el antiguo rey era aun rey… hasta que su tiranía fue derrocada por los Toros Negros, la peligrosa y celebre división de la Armada Revolucionaria, un derrocamiento llevado a cabo por ustedes dos. Volvio a forzar la sonrisa y prosiguió. – Les contare lo que sucede aquí, pero no puedo abrir la puerta, prefiero ir preso a que ese….hombre me despedace. – La imagen del león tomo forma, era un mink, tuerto, vestido de manera elegante. – A ver, voy a sacar de mi bolsillo un cigarro, por favor no me maten. – El hombre bajo las manos temblorosas, metio una de ellas en el bolsillo derecho del pantalon negro, saco una cajetilla de cigarro “No Lucky for the Communist” , tomo uno y lo encendió con un encendedor en forma de candado, dio una calada larga, consumiendo casi el 40% del cigarro, expulso el humo y dijo. – Bueno, primero gracias por no matar a Jean, el es quien peor lo ha pasado, pues yo solo me limito a estar en la puerta, de día por fuera, de noche por dentro, ese es mi trabajo, el señor del castillo es un antiguo pariente o amigo del rey anterior, no me queda claro, pues como dije no me muevo de donde se me asigna, ese hombre….bueno bestia es la palabra correcta para describirlo. . – Volvio a dar otra calada, consumiendo en su totalidad el cigarro, tomo otro y esta vez le ofreció uno a cada Revolucionario, luego encendido el de él y prosiguió. - Si las chicas vienen reclutadas por DonDindin, el hombre reloj, este es igual de despreciable que el Leon chin.. y al decir esto el cigarro cayo al suelo. – Maldita sea, perdon, no puedo decir su nombre sin cagarme encima. – Saco otro cigarro el 3ero ya y lo volvio a encender, le dio una calada más corta que las anteriores y prosiguió su charla. – Como decia el reclutador es DonDindin, este no participa en lo que el….el… bueno…quien ustedes saben les hace a las chicas, su placer es simplemente complacer en todo a quien ustedes saben chin. Dejo escapar un suspiro lastimero, mientras agachaba la mirada, volvio a subir la mirada y su cara denotaba dolor. – Como dije, no puedo o pude hacer nada por esas muchachas, sino me cortarían la cabeza, soy culpable de eso y aceptare aquello que la justicia me imponga, pero…a pesar de todo eso no los puedo dejar pasar, si lo hago y fallan me mataran, así que lo siento mucho, pueden mandarme a dormir como a Jean, prometo no decir nada en caso de que fallen chin…. .- Dio la ultima calada al cigarro, tiro la colilla al piso y la piso, miro a los revos y dijo. – Eh…una ultima cosa antes de que me manden a dormir, la chicas estan en el sótano, tienen que bajar por las escaleras de la cocina y girar a la izquierda, allí es donde las retiene…al menos a las vivas, tengan cuidado con DonDindin, su latigo y la horda de cuchillos, soy todo suyo. - Junto los brazos y extendió las muñecas como esperando ser esposado, pero el haki de Kisuke detecto a alguien saliendo por el camino que Panda habia abierto y un grito inundo el hasta ahora calmo lugar donde se encontraban. –
¡SACRREEBLUUUUUUU!
LOS TOGGOS NEGGOS ESTAN ASEDIANDO LE CASTILLÉ
¡TODOS EN GUAGGIA!
Jean quien habia sido perdonado por los revolucionarios habia despertado del poder de “Jornada Laboral de 8 Horas” y con su psique rota, habia ido a avisar a su amo y señor, el León, Adolf volteo asustado al escuchar el grito y dijo. – Maldito sean Jean, maldito cobarde. – Llevo su mano izquierda al bolsillo contrario de donde habia sacado la cajetilla de cigarro, dejando ver una pistola, la puso en su oreja izquierda y sin miramientos jalo del gatillo, el disparo fue imposible de prever para Kisuke y Bambú, a quien la masa encefálica de Adolf casi le cae encima, esta fue a reposar a la puerta que hasta hace un momento custodiaba.
Por su parte nuestro candelabro hombre emprendió carrera en dirección a Kisuke, con ambos candelabros en la mano en ristre con intención de matarle, pero quizás lo más llamativo de todo esto, no fue ni el disparo de Adol, ni el grito de aviso por parte de Jean Paul, sino el fuerte Rugido que se escucho tras las puertas del castillo.
¡ROOOOOOOOOOOOAAAAAAAAAARRRRRRRR!
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