13-08-2026, 06:01 AM
La pelea seguía desarrollándose como lo que era, una lucha encarnizada entre animales en una arena, peleando por la superioridad mientras utilizaban lo que tenían a su disposición para salir adelante, colmillos, poderes, estallidos, agarres, no era una pelea particularmente sesuda, Kiba recordó por un momento a las peleas en las arenas para entretener a los esclavistas, era violencia de la más básica y constante. Comparada con la pelea previa ciertamente era visible que no eran la misma clase de personas las que habían participado de cada una de las rondas pero también los luchadores que se encontraban en la arena en esos momentos tenían mérito propio por aguantar y luchar de la forma en que lo hacían.
El hombre tiburón tigre pelinegro se acomodó en su asiento preparándose para una larga y engorrosa pelea, encarnizada y basada en que los contrincantes se sangraran mutuamente, sin embargo antes de que empezara a darse la predicción del comerciante trabajando para Nozama. Una voz interrumpió aquel enfrentamiento era nada más y nada menos que el gobernante de Skypiea, emperador del cielo, el mismísimo Zarutsuki entrando en escena antes de que el enfrentamiento evolucionara en la sangría que podría haber sido para gusto o quizás disgusto del publico si es que no eran tan viciosos como los amos de los centros de luchas clandestinas donde había estado antes el oji azul.
El discurso de Zarutsuki sobre el honor, el florecimiento del respeto mutuo y valores positivos en un combate, era algo encomiable, admirable y respetable. Pero no eran la clase de valores que el comerciante pudiera aprobar completamente, después de todo “estaba dispuesto a comprara y vender” significando que sus servicios estaban también ene venta para quien pudiera convencerle. Aún más dentro de la mente de esa persona, Mizuki que estaba disfrazada como Kiba seguía siendo ella misma y no podía evitar sentir cierta envidia y resentimiento por la forma en que el emperador del cielo veía el mundo.
Mizuki no conocía realmente esos valores, solo una vez había tenido un oponente “digno” y aún así lo consideraba un estúpido por dejar que su honor le hiciera perder el combate, las luchas no pueden siempre ser por honor, una tiene que estar lista para matar o morir, para arrebatar la vida a quienes se pongan en camino entre sus objetivos. Esa era la clase de avaricia contra la que el señor de Shandora estaba pregonando en aquellos momentos, Mizuki se cerro a sí misma en su disfraz de comerciante y simplemente empezó a aplaudir sonriendo como dando la razón o respetando lo que tenía que decir aquel hombre por más de que no coincidiera con lo que “Kiba” creía.
El hombre tiburón tigre pelinegro se acomodó en su asiento preparándose para una larga y engorrosa pelea, encarnizada y basada en que los contrincantes se sangraran mutuamente, sin embargo antes de que empezara a darse la predicción del comerciante trabajando para Nozama. Una voz interrumpió aquel enfrentamiento era nada más y nada menos que el gobernante de Skypiea, emperador del cielo, el mismísimo Zarutsuki entrando en escena antes de que el enfrentamiento evolucionara en la sangría que podría haber sido para gusto o quizás disgusto del publico si es que no eran tan viciosos como los amos de los centros de luchas clandestinas donde había estado antes el oji azul.
El discurso de Zarutsuki sobre el honor, el florecimiento del respeto mutuo y valores positivos en un combate, era algo encomiable, admirable y respetable. Pero no eran la clase de valores que el comerciante pudiera aprobar completamente, después de todo “estaba dispuesto a comprara y vender” significando que sus servicios estaban también ene venta para quien pudiera convencerle. Aún más dentro de la mente de esa persona, Mizuki que estaba disfrazada como Kiba seguía siendo ella misma y no podía evitar sentir cierta envidia y resentimiento por la forma en que el emperador del cielo veía el mundo.
Mizuki no conocía realmente esos valores, solo una vez había tenido un oponente “digno” y aún así lo consideraba un estúpido por dejar que su honor le hiciera perder el combate, las luchas no pueden siempre ser por honor, una tiene que estar lista para matar o morir, para arrebatar la vida a quienes se pongan en camino entre sus objetivos. Esa era la clase de avaricia contra la que el señor de Shandora estaba pregonando en aquellos momentos, Mizuki se cerro a sí misma en su disfraz de comerciante y simplemente empezó a aplaudir sonriendo como dando la razón o respetando lo que tenía que decir aquel hombre por más de que no coincidiera con lo que “Kiba” creía.
-Voz femenina- ||-Voz masculina- ||-Piensa-
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