[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas
Outfit ---- Sigurd de Los Juegos

El combate está en su punto más alto. Ambos peleadores parecen estar dándolo todo para ganar, como verdaderos animales salvajes. Agarres, golpes sucios y estrategias desesperadas. Una verdadera contienda donde ninguno piensa ceder. El vencedor se lo lleva todo y el segundo cae en el olvido.
Menudo clímax nos espera. ¡Qué éxtasis! -Fíjate bien, Odiseo.- le digo con un sentimiento creciente y fervoroso. -Es aquí cuando los hombres pierden la virtud de la razón y se convierten en verdaderos monstruos.- Me aferro a los límites de las gradas, casi echándome hacia delante. El ansia por ver quién dará el golpe de gracia me vuelve loco. Si no fuera por la seguridad que hay en los alrededores y porque estamos en unos juegos, ya me habría lanzado a la arena a repartir hachazos a uno y a otro, solo por el placer de la violencia. Están dando un espectáculo exquisito.
Y es aquí, en el momento más increíble de todo el evento, cuando el emperador Zaratsuki decide darle fin a la pelea, que ya casi es una guerra. -¡¿Qué?!- exclamo atónito y desconcertado. ¿Qué tipo de gatillazo es este? Escucho con atención lo que el mono tiene que decir. Al parecer, tiene un poder especial capaz de detectar las emociones. Y ha visto tanta ambición y oscuridad en la pelea que ha decidido ponerle fin. -¿Esto es de coña o qué cojones, tío?- ladeo la cabeza buscando una explicación, como si alguien me la pudiera dar. El único que me acompaña es Odiseo, ya que Ubbe se ha ido a ligar y Dharma parece una estatua ausente. Parece que, de los míos, soy el único interesado e indignado con esto.
Y no es para menos. Me la pela ganar, me la suda el deseo. ¿Es que acaso no hay nada más glorioso que un combate a muerte entre un Marine con ambición y un miembro de la tribu más fuerte del mundo? Estaba siendo apoteósico y le han quitado la gloria a uno de los dos. -¡Nhaaa, menuda castaña, macho! ¡Qué bajón!- me quejo decepcionado y con los ánimos por los suelos. -Ese hombre lleva demasiado tiempo en su torre de marfil, alejado del mar azul.- Me doy la vuelta y recojo a Yggdrasil, apoyándola sobre mi hombro. -Se le ha debido olvidar lo que es el fragor de la batalla y capaz hasta cómo se pelea. Como sea... ¡Nos piramos!- declaro en un ultimátum. Ya no hay nada que ver aquí.

-¡¡Tú, pasmao'!!- le grito al espadachín negro, que no sé dónde debe haber perdido el pensamiento. Odiseo da un pequeño respingo. -Nosotros nos vamos ya.- señalo con mi pulgar más allá de mi espalda. -No sé si tienes tripulación que te acompañe, pero puedes venirte con nosotros a tomar algo y charlar un rato.- Me rasco la nariz con el dedo, sacando una burilla y lanzándola lejos. Tonto a quien le caiga. -Eso ya, como quieras tú. Vamos a por Ubbe, canijo.-
Doy un par de vueltas sobre mi propio eje para dar con el comandante del Ragnarok. Este se ha abierto paso entre las gradas hasta alcanzar a una moza con la que empezar a coquetear como él sabe, seguro de sí mismo y directo. Da igual si es en el amor o en la guerra, Ubbe nunca falla. Empiezo a apartar gente siguiendo su estela hasta dar con él, que destaca en envergadura por sobre la multitud. Está con una mujer... Curiosa. Es diminuta, aunque tiene un atractivo exótico que llama la atención por sobre el resto de mujeres. Sin pelo, aunque con un cuerpo atlético plagado de cicatrices de batalla y una mirada penetrante como dagas. Casi que es más mi prototipo que el de mi hermano, que le gustan más básicas y con buenas dimensiones. Tal vez el niño se nos está haciendo un hombre.
-Buenas tardes, parejita.- me meto en la conversación sin que nadie me haya invitado. Una sonrisa plagada de picardía delata la gracia que me hace este momento, acompañada de un tono ácido y burlesco. -Sé que ambos tenéis unas ganas inmensas de meteros mano...- suelto a quemarropa y sin tacto alguno. ¿Por qué debería tenerlo si es verdad? -...pero me tengo que llevar a este muchacho conmigo.- agarro del hombro a Ubbe con firmeza, pero sin tirar, para darle la señal de urgencia sin que suene como una orden imperativa. Hay mucho que hacer y cuanto antes volvamos a navegar, mejor. -Me voy adelantando, para que os despidáis o lo que sea que tengáis que hacer.- vuelvo a mirar por un segundo al buccaneer sureño, lanzando una mirada maliciosa. -Señorita...- agacho la cabeza con una reverencia solemne para la dama guerrera, en señal de respeto. El poco que me queda. Luego me alejo unos metros para darles privacidad. Unos minutos, poco más.

Espero paciente a que mi hermano termine de pasarse el número o convenza a la muchacha de venirse con nosotros. En ello, busco entre la multitud al Hijo de la Luz. Lo he decidido ignorar hasta ahora por la mezcla de sentimientos que me genera. No ha ganado, aunque tampoco le han dejado ganar. Pero sé que, para él, esto sienta como la peor de las derrotas. Lo mejor será darle su espacio y ya, en un futuro, si el destino quiere, me lo encontraré en el mar azul. Ya rendiremos cuentas para aquel entonces. Como el pirata más temido de la Grand Line y un Marine con ansias de victoria. Sin interrupciones. Sé que no me oye ni me lee la mente, pero estoy orgulloso de él. Con suerte, algún día se lo podré decir, si no le he incrustado mi hacha en el cráneo antes, ¡Jarul Jul Jul Jul...!
Sí que me da tiempo a buscar al resto de Marines. Sé dónde se ubican; entre cánticos y ánimos, no se han escondido demasiado. La belleza felina que algún día enamoraré, el imponente hombre-jaguar que se ve formidable... Pero mi mirada recae sobre dos hombres. Dos humanos que han sido capaces de plantarme cara y guardarse en un rincón de mi memoria. Kael, el bastión imbatible, y Stroud Nanashi, El Heredero de un legado inmenso. Ambos juntos, hablando entre ellos. Los observo desde la distancia, con los ojos de un halcón y una mueca pérfida cargada de malicia y deseos de violencia. Aquel que me derrotó y mi futura gran presa. ¡Qué excitante! -¿Hacia dónde mira con tanto ímpetu, capitán?- pregunta Odiseo. -¡Hacia el futuro, grumete. Miro hacia el futuro! ¡¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!!-

Es hora de reunirse de nuevo, Hijos del Ragnarok. El fin del mundo está a punto de zarpar de nuevo. Pero más fuerte y preparado que nunca.

En efecto, cajita feliz


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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - por Sigurd Haakon - 13-08-2026, 09:44 AM

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