[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas
El destello del amanecer combatiendo contra las sombrías garras del águila Gigante era probablemente algo que a Maki le sorprendió tanto que le emociono, veneno y furia en sus venas. Era todo lo que quería. Y todo lo que deseaba en este momento. Con el alcohol en la sangre, gobernarse a si misma era algo casi imposible… sus manos se apretaron sobre la barandilla, sus ojos se volvieron agudos ante cualquier destello, ante cualquier ataque de las garras imbuidas de quien sabe que técnica. Tenia que asaltarlo con esas preguntas… como… cuando… quien le podría enseñar. Si es necesario iría al fin del mundo con tal de proteger a los suyos. Y a los que pronto se les unieran. Por qué no podrían ir solas. Necesitaban más. Mucho más.

Escuchaba los nombres de los combatientes aclamados por todos los espectadores, ¿Memorizarlos? No podría, no tenía esa costumbre. Pero le parecía divertido como esos tontos que se creían protectores de la paz, de la vida y todo lo bueno se comportaban como verdaderos enfermos. Una sonrisa se dibujo en su rostro, una que parecía… claro. Aprobaba todo eso, después de todo era un caos y demonios ella amaba el caos como nadie más. ¿Ella apoyaría a uno u otro bando?... claro que apoyaría una y mil veces al pirata. Le habían conocido hace tiempo y era un hombre con integridad, un pirata, aunque afiliado a otros. Uno que consideraban parte de su grupo. Entonces Maki comenzó a unir una idea con otra y otra hasta que finalmente surgió… una que quizás… comentaría con sus Nakamas. Una idea. Interesante. 

Maki cuando recibió el abrazo de Hyak…. Ella negó con la cabeza no deseaba más paseos, se sentía algo indispuesta en sus decisiones, o como comúnmente se dice. Ebria. —Creo que permaneceré aquí… disfrutando de lo que queda del combate. Vayan… hey… si naranjita… que les acompañe ella claro.— Sugirió un poco agotada de pasear y de exponer su cabeza a burlas y cagaderos de aves mal portadas. —Esta bien… vamos… pero te advierto que estoy… espera… Cherry cariño… creo que… creo que mejor me quedare aquí… tengo que recuperar una… la cinta de Mai… mi hermana. Demonios… creo que nunca les he hablado de ella.— Dijo apartándose un poco de ellas. Desde lejos lo vio moverse, el resplandor de sus lentes choco con su temple.

Bebió una vez más… el viento frio, el aire adelgazado, el sol golpeándole el cuerpo, esto era agradable, cerro los ojos mirando al cielo. Esto… esto era bueno. Entonces lo vio… o lo sintió, escucho casi su cinta dentelleando al viento. Lo vio, claramente lo vio, como se abría paso entre la gente común, la gente emplumada y la gente que no importaba, pero ella… se volvió, se apoyó de espaldas al cruento e intenso combate… su sonrisa y sus ojos se clavaron en el chocolate de su pecho. En este momento solo deseaba verlo. Cada paso de aquel gigante parecía venir hacia ella. Maki sintió un cosquilleo extraño recorrerle la nuca. No sabía si quería golpearlo, desafiarlo, bailar con él en mitad de aquella arena o descubrir cuánto tardaría en conseguir que aquel condenado gigante terminara de rodillas. Probablemente las cuatro cosas. Lo sabía. No tenían que decírselo, conocía a los hombres y los deseaba, sabia como se comportaban y ciertamente amaba esa sensación. Rayos que sí. Esas miradas, esas sensaciones. Sabia y había sentido todo eso desde el primer momento.

Primero algo contrariado o torpe… el hablo y ella por encima de el —Hey… … … un cosa?...— Bebió de la cerveza. El miro la arena y ella miro su rostro y su piel oscura y curtida por el sol y adornada por una corona dorada. Bajo su visa mientras el miraba la arena… su pecho, su abdomen, sus enormes brazos. Sus piernas… fantaseo de muchas formas en ese segundo y una de ellas era peleando contra y con él. La violencia era parte de ella… pero también. Se vio danzando, bailando luchando en medio de una tormentosa canción. —Verme… claro, quizás algo más tranquilo, ¿Por qué no? después de todo casi no puedo escuchar mis propios pensamientos con estos simios alabando como si fuera la final de la Champions… claro… claro que quisiera divertirme un rato cariño, solo… — Ella se acercó a él… y aunque era enorme, se sintió con la suficiente fuerza para dominar. Le empujo. Suavemente para hacer que cayera sentado sobre una de las bancas… —… … … si te portas como un caballero.— Su voz se aterciopelo sobre su oído derecho mientras sus manos se posaron sobre sus hombros, sobre su pecho y como un animal se apego a el para susurrarle y brindarle un dulce beso en su mejilla. Uno que se quedó ahí… se posó y floreció. Fue cuando uno de ellos, mas grande que todos apareció y comenzó a narrar lo mas obvio del mundo, denoto el interés mutuo que tenían el uno por el otro. 

Quizás romántico, quizás bélico, quizás solo… … … disfrutar la compañía de uno para con el otro. Nadie sabe. ¿Y este cabrón?, pensó había esperado una provocación, una fanfarronada o alguna estupidez propia de los hombres que se acercaban a ella. En cambio, aquel gigante había tenido la decencia de inclinar la cabeza. Eso… le gustaba. —Bien… si quieres llevarlo a aceitarlo es asunto tuyo… ve Chocoboy… después nos vemos… pero antes…— Tiro de la cinta antes que su “Hermano” Se lo llevara… la cinta se desato y esta volvió con su dueña —Las prendas de las justas cuando el campeón sale victorioso… se la queda… esta vez perdiste. Pídemela otra vez cuando te declares ganador… de un corazón… al menos.— Le insinuó mientras se guardaba la cinta. En su brasier. Volvió su vista hasta los rosados cabellos de todos y dando un pequeño salto se dirigió a alcanzar a los que había despechado hace unos instantes. ¿Aun le esperarían para ver al Gigantón?

Antes de llegar a ellos. Volteo sobre la marcha para llevarse con los ojos el ultimo rastro de chocolate del día.

Play Me!
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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - por Maki D. Zen'in - 13-08-2026, 10:49 AM

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