[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - La Resolución (Parte VI)
#1
Los participantes provienen de este tema.
Aquí se desarrollará la "Resolución"

Todos los participantes, por favor, postead a continuación vuestra aportación a la prueba. Recordad usar el comando [ personaje=3941 ], sin espacios



Otra edición más de los juegos roñosos estos de mi viejo amigo Zarutsuki, y otra edición en la que me sentía más viejo, arrugado, cansado y amargado. Y es que, la edad y el paso del tiempo no perdonaba a nadie, ni siquiera a un brujo chamán hechicero como podría ser un servidor… Aunque de brujo y hechicero tenía lo mismo que de mesero de la taberna del pueblo, es decir, una mierda.

Hacía ya un rato que Zarutsuki, el señor calvo que suelta palabrejas raras y el joven Lunarian al que le quité la Magu Magu no Mi habían abandonado el palco, dejándonos a mi primo favorito y a nuestro otro amigo, observando aquel combate final que cerraría el mimado evento de mi buen amigo.— ¿Lo quieres es una, o en dos palabras? — pregunté a Mariano, Urususu y nuestro otro invitado - o lo que fuera -, que no paraba de predicar palabras sin sentido, en referencia a su señora esposa, Clitoris Jímenez, nunca supe como se pronunciaba aquellas palabras.— ¿En una? Mierda, ¿y en dos? Puta mierda. — sentencié, sin desviar mi cansada y anciana mirada de la arena. Vaya ignorantes de la vida estaban hechos.

Para nuestra fortuna, la mente colmena que parecía conectarnos a Zarutsuki y a este viejo carcamal - que después de tantos años de amistad ya me jodería, coño -, el Emperador decidió interrumpir y parar de forma abrupta el combate.— ¡Ya era hora coñ-! — Quise exclamar, pero el necio de mi primo, sangre de mi sangre, comenzó a gritar como el simio que era, no dejándome finalizar mi grito lleno de euforia.— ¡CALLA, DÉJAME HABLAR! — bramé, conforme se iba escuchando el discurso del soberano, que se encontraba frente a los dos mojigatos que habían peleado entre sí.— Atento primo, ¡ya mismo nos toca! — le comuniqué, mientras comenzaba a comprobar que todas sus cajas llenas de frutas estuvieran en orden, observando que ya había una de ellas que se había transformado en una Akuma no Mi. Miré fijamente los surcos de aquella endiablada nuez de beelzebub, notando como hacía ya un rato que no escuchaba el latido de mi corazón. ¿Sería esa la Nikyu Nikyu no Mi? — ¿Me he muerto al fin? — pregunté, como acto reflejo, escuchando un segundo después como mi corazón latía y fijándome en que, la forma de esa Akuma no Mi no se correspondía con la Nikyu Nikyu no Mi. Si es que ya lo decía la mama, mala hierba nunca muere.

Una vez que Zarutsuki terminó su discurso y mencionó que aún quedaban unos invitados muy especiales, supe que era nuestra señal. Miré hacia mi primo canónico - como dirían los jóvenes de hoy en día -, y le asentí sin mediar ninguna palabra. Más le valía saber lo que se avecinaba. Seguidamente, miré hacia nuestro otro amigo, la incógnita del momento.— Chao, pescao. Nos damos el piro, vampiro. — le dije, tras lo cuál, toqué con mis almohadas manos, en primer lugar la caja de frutas de Urususu y, a continuación, al propio miembro del Bajo Mundo.— Ea, ahora vas y la cascas. ¡Joujoujoujoujou! — solté una carcajada y dediqué una mirada de soslayo a mi cuervo, Mariano, que reposaba en mi hombro derecho.— Agárrate bien fuerte, Mariano, no te vayas a escoñar. — y tras aquellas palabras, me toqué a mi mismo, saliendo disparado inmediatamente gracias a mis poderes de repulsión.

Cuando me quise dar cuenta, estaba en mitad de la arena, junto a Urususu y su cargamento de frutas sin demonizar, un negocio redondo digno del miembro más avispado de nuestra familia. Lo cuál no me quitaba las ganas de no querer estar allí. En tiempos como aquellos, siempre recuerdo aquella vez que gané el título de Miss Ryugu, allá por mis 23 primaveras pero, por miedo al estrellato y dejar atrás mi sencilla vida, decidí rechazarlo. Me equivoqué, claramente. Así que ahora debía sacarme unas monedillas haciendo el mangurrian.

— Lo primero de todo, ¿cómo están los máquinas y los fieras? —  saludé a las gradas, con mi forma tan salerosa que tanto me caracterizaba, pasando a acariciarme mi barba con mi diestra.— Espero que aún estéis lúcidos, panda de viciosos, porque estáis ante el inigualable, poderoso y único Pawurs Ushoku! ¡El chamán de Shandora! ¡Y repito! ¡Chamán! ¡Nada de Brujo ni Hechicero! ¿Qué estamos? ¿En una partida de Matones y Mazamorras? — Negué con la cabeza, alterado por mis propias palabras.— El caso, que me enrollo como las persianas — me callé en seco, parpadeando perplejo.— Sea lo que sea una persiana. — musité, ante el desconocimiento de dicha palabra. En fin.— Soy capaz de extraer de vuestro interior a los diablos que habitan tras haber consumido una de sus terribles y malignas frutas... Para siempre —  Me llevé la mano a mi frondosa barba — Obviamente, esto tiene dos precios a pagar. Uno, una bonita cicatriz en vuestro abdomen para el resto de vuestra vida. Y el segundo... pues lo que cuesta, la mano de obra de toda la vida — Me paré en seco y miré en derredor, en las distintas direcciones de las gradas. — No seáis tímidos y apuntaros, anda, ¡ignorantes de la vida! —


Contenido Oculto


INFO


Mensajes en este tema
[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - La Resolución (Parte VI) - por Pawurs Ushoku - 13-08-2026, 08:45 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)