[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - La Resolución (Parte VI)
#2
Yo creía que las visitas a Skypiea eran todas lo peor posible y puro trámite pero ah cuando venías en un evento como este, se convertía todo en crema de la buena, rodeado de pretty ladies en las nubes, bellezas aladas que me quisieran pelar la banana. La banana de la merienda, la que comía recostado en el trono que mi primo me dejaba para descansar, que nadie piense nada raro. Yo era un hombre enamorado — Al conjunto de mi amada eposa, la pastora Clotilde Gimiene, mujel que amo y apresio, mujel que quiero, mujel que etoy enamorado de ella, mujel que etoy ofisiado de ella, mujel que depué del dinero repiro por ella, mujel que de que que me tiene loco prendio-sex — Susurraba centrándome. Me encantaba ver a esas muchachitas aladas serviciales con esas ropitas cortas de uniforme de palacio... Wacala wacala wacala... Era delicioso de observar, y sólo observar en teoría. Pero estar a dieta no te impide poder mirar el menú. Y hablando de mirar ahí estaba yo, contemplando los juegos del yo que sé del qué se yo con mi primo, su amigo de siempre, y un par de huesos más. Un combate sin gusto, ni jugo, ni fuerza. Una exhibición del aburrimiento.


Por desgracia estaba saliendo de mi tercera resaca matriosca, pero no existía dolencia etílica en forma de resaca que pudiera parar al principe del mete-saca, como bien sabía la gente. O eso decían los rumores de mi. Los rumores y los vítores. Y los gemidos. Sobre todo los gemidos. Las señoritas no podían estarse quietas cuando el señor de la fiesta aparecía, el paladín del jolgorio se dejaba ver, el maestro de la ceremonia hacía acto de presencia, el dueño de la cogorza estaba ahí. Y no las culpaba: ellos quieren matarme y ellas montarme. Pero yo era un hombre enamorado. Con resaca y poco atento, pero enamorao. Y aun así seguía teniendo ojos y podía ver a esas bellezas de las gradas danzar, bailar, reir y... beber. Sonreí maliciosamente mirando por encima de mis gafas de sol. Si bebían, caían. — Al conjunto de mi amada eposa, la pastora Clotilde Gimiene, mujel que amo y apresio, mujel que quiero, mujel que etoy enamorado de ella, mujel que etoy ofisiado de ella, mujel que depué del dinero repiro por ella, mujel que de que que me tiene loco prendio-sex — volví a repetir como un mantra, respirando y volviendo a colocarme sobre el respaldo, acomodándome y dejando de prestar atención a las gradas. Yo era un hombre enamorado.
Y es que realmente no estaba aquí para que me pelasen la banana, ni para observar peleas aburridas, si no por pasta gansa, parné, money money, brilli brilli, la tela, la panoja, los napos, la guita, la plata, los cuartos, la mosca, la fariña, el fajo, los lereles, las pelas, los verdes, el caldo, la lumbre, el suelto... Vamos, el dinero contante y sonante. Y cuando más ensoñado estaba con las montañas de dinero y las señoritas aladas, el amigo de mi primo cortó con toda la chamba y paró la pelea aburrida. — ¡WAAAAO! — exclamé con asombro y alegría — Tu no sabe la gana que yo tenía de haser eso mi lidel ¡no aguantaba ma ese baile sin sabol del diablo! — di una palmada y me levanté del asiento, frotándome las manos e incorporándome tranquilo avisando a mis pajaritas dulces para que me trajese la caja de mercancía llena de frutas diferentes junto a mi — ¡EL HUESASO! — dije al comprobar que una de ellas ya tenía aspecto de akuma no mi, eso no lo esperaba. Alguien debía haber pasado a ver a papá dios en este tiempo y su poder de fruta del diablo se había venido conmigo y mis frutitas para poder venderlo hacia los nuevos muchachos. Entonces aguardé a que mi primo hiciera todo lo que tuviera que hacer, se mostrase todo lo que se tuvieran que mostrar y presentase todo lo que tuvieran que presentar, para ser el último de todos ellos en hablar al público y a los presentes.


Para cuando terminaron y mientras me dirigía a mi caja de fruta presente en el lugar, exclamé con los brazos extendidos y las manos abiertas mi clásico reclamo mercante — ¡Fama! ¡Dinero! ¡Mujere! ¡Lamborgini! ¡Mersede Bens! ¡Maserati! ¡Bugati! ¡Todo lo que uhté quiera! ¡Ese pana mío que etá ahí y yo podemo hasel realida la cosa má difisil del mundo-sex! — dije mientras me apoyaba en ella y sacaba la fruta convertida en Akuma no mi, y la miraba con curiosidad  — Utede se sacan el podel del diablo que se queda acá en la frutica, y si alguno de utede quiere alguno de lo podere que se queden acá yo se lo dejo rebajao y fasilito para que lo tengan right now ya mihmo — dije, lanzando la fruta hacia atrás por encima de mi hombro y haciendo que cayese en la caja de las demás frutas, mirando a las chiquitas del lugar con apetito voraz. Era un hombre enamorado, pero no era de piedra — ...sex — susurré mientras me relamía los labios y las miraba a todas por encima de mis gafas — Claro que eto también silve para lo que no quieran quitarse suh podere pero que tú si quiera los suyo. Sólo trae a ese pana tuyo aquí para que mi primo mi lidel le saque el diablo y yo lo gualde en eta frutica y yo se la puea vendel a uté para que tenga el podel que siemple quiso ¿uté me entiende? Claro que si mi lidel si la gente nueva buena sabe bien de qué va el asunto y yo etoy seuro que ya yo se loh dije a utéde hase tantito-sex — finalicé cruzándome de brazos y rascándome una rodilla con la pata contraria, apoyando mi trasero en el borde de la caja y sonriendo mostrando mis dientes relucientes mientras los miraba atentamente.

INFO


Mensajes en este tema
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - La Resolución (Parte VI) - por Urususu Ushoku - 13-08-2026, 08:51 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)