14-08-2026, 12:42 AM
(Última modificación: 14-08-2026, 12:43 AM por Nyxara Archeron.)
75 de Primavera, Año 17 ❥ Faro de Baquella
If i'cant feel it in my chest...i'm in the wrong damn place
─ ♚ ─
La mirada de la Archeron fue sobre Richard y cambio apenas, ese gesto sutil, ese descenso leve de sus parpados bajo el marco oscuro de sus pestañas. Lo suficiente para que aquella calma orgullosa que siempre llevaba consigo, adquiera un filo distinto en su semblante, era esa forma silenciosa que tenia de volverse tormenta antes de arrasar con todo. Un paso adelante, luego otro y otro más, la punta de Astra paralela sobre la madera mugrosa del piso mientras el cuidador del faro se mantenía ante ella en esa posición fetal, sin entender que acababa de pasar – Pensé en arrancarte las uñas una por una por tocarme las tetas sin mi permiso, Richard – la barbilla de Nyx se alzó, y en ese rostro hermoso de líneas finas y pecas dispersas solo se reflejaba la gélida displicencia – Pero eso sería dedicarte una importancia que no tienes – Un solo movimiento de su muñeca izquierda y la sangre que goteaba de Astra golpeó el suelo con fuerza y, al avanzar hacia él con la vista fija sobre su rostro, la Archeron se aseguró que la mirada del cuidador del faro se clavase sobre ella. En ese rostro de líneas finas y pecas dispersas que era una trampa envuelta en belleza, en la constelación descubierta de su pecho generoso, en las últimas gotas de su propia sangre sobre el acero oscuro de su katana. Era la respuesta del juicio final en forma de mujer que el mismo había invocado – Podría dejar que te desangres aquí, con el oro que robaste –
No se detuvo. A cada paso que esa distancia se acortaba el ambiente se cargaba, como si el mismo aire de la habitación quisiera abrirle el espacio para avanzar hacia su presa y cuando el miedo se reflejó en esos ojos, Nyx alzo la misma constelación que él había ultrajado, esta vez, grabada en el filo de su espada. Su brazo se alzó lentamente. Un solo movimiento. Giro la muñeca y la penumbra donde la cobardía hecha hombre se mantenía en el piso perdiendo fuerzas al igual que sangre, se iluminó por el movimiento del faro, para permitirle a él, a Richard, visualizar a la reina cruel cargada de estrellas como última visual en ese mundo.
¿Cerraría los ojos cuando ella bajase la espada a su cuello?
¿Gritaría pidiendo piedad?
¿Lloraría?
¿Se orinaría encima?
¿O la sangre haría resto?
Nyxara Archeron saboreo el temor de su enemigo como la venganza más dulce y fue, justo ahí, cuando ella bajaba el brazo que sostenía a Astra y fue, justo ahí, cuando Richard también creía que iba a cortarle el cuello por el atrevimiento…
...Que ella pateo su entrepierna con toda la rabia acumulada.
La punta de la bota impactó con una precisión seca y brutal directamente contra la entrepierna del cuidador del faro. El impacto generó un sonido sordo y, para la Archeron, fue demasiado sencillo ver como el aire se le escapaba de los pulmones a causa del dolor – Pero pensar que voy a darte una salida fácil es insultar mi inteligencia. Vas a pagar el precio completo, Richard – agregó mientras el taco de su bota se hundía sin dudas ni contemplaciones sobre la entrepierna del hombre, aplastando cualquier atisbo de virilidad que quedase – Si te mueves demasiado de dolor, vas a desangrarte más rápido – se inclinó hacia él sin un atisbo de misericordia en ese rostro hermoso y Astra fue hacia el cuello del hombre que había tenido el descaro de tocarla estando inconsciente. Su bota se hundió un poco más – Y no cometas el error de creer que me importa lo que te pase –
Ahí estaba.
Ese hilo invisible.
Esa línea delgada.
El fuego y la tormenta.
La decisión que prefería…
Finalmente, retrocedió.
Con la mirada buscó un trapo y un trozo de madera entre las joyas que ahí había y el desorden que mantenía el cuidador del faro. Cuando tuvo a ambos entre sus manos, volvió hacia donde estaba Richard desangrándose – Ni se te ocurra moverte, Richard – ordenó con esa frialdad quirúrgica mientras dejaba a Astra a su lado, lejos del alcance de la cobardía hecha hombre. Con la habilidad de quien lleva tiempo en la misma profesión, paso la venda en su pierna y con la madera se aseguro de hacer un torniquete.
El movimiento fue rápido, firme, eficiente y tremendamente doloroso para el cuidador del faro.
– Si haces el menor intento de moverte, el torniquete va a ceder – la mano de Nyx fue hacia el cuero de su arma antes de erguirse nuevamente – Y en menos de un minuto vas a desangrarte en el suelo – no estaba dando una advertencia, ni siquiera una instrucción, solo le estaba haciendo ver un hecho médico a alguien que no le importaba – Así que te quedas aquí, sobre tu propia inmundicia y tu sangre, hasta que yo vuelva –
Porque ella, ya había decidido y juzgado sobre él.
No valia la pena.
Ni siquiera el esfuerzo.
Avanzó hacia la silla donde había estado atada y se aseguró de recoger su otra katana. Mientras avanzaba en dirección a la única puerta de entrada y salida de ese lugar, se aseguró de volver a abotonar su blusa, aún tenia que ir por el abuelo, su nieta, y otros marines, para entregar a la rata del faro.
Léeme
