14-08-2026, 12:59 PM
Resultaba que el contramaestre Bertram, alias “El pelirrojo”, estaba en el equipo ganador, detalle que pasé por alto por culpa de mi usual cabeza despistada. Al escuchar eso por parte de Enji y Kibai, esbocé una juguetona sonrisa. —Jeje, otra victoria más de la marina. —Apenas le conocía, pero una victoria para un camarada era la victoria de todo, así es como debía ser.
Posterior a eso, Enji pidió otra ronda de cervezas para los tres, así daba gusto tener un capitán, uno que se preocupase de verdad por sus compañeros de menor rango. En cuanto el cristal de la jarra de Enji chocó contra mi caparazón, agarré el borde del cristal de la mía con mi pico y dije: —¡Saduddd! —Justo antes de levantar una vez más la cabeza para beberme con ganas toda la bebida del tirón. Mi técnica había sido perfeccionada, esta vez apenas derramé algo de cerveza, aunque se me quedó un gracioso bigote de espuma que resaltaba con mi forma de tortuga.
—Bueno, ¿ya con esto hemos terminado, no? —dije al soltar el vaso de nuevo en el suelo. Al parecer, estaba más sobrio de lo que parecía en un principio, aunque notaba cómo mis mejillas estaban calientes y cómo un ligero mareo resonaba en el interior de mi cráneo, moviéndose de un lado a otro. Yo pensaba que ya había terminado todo, me apetecía hacer algo de turismo por la isla, pero antes de nada, primero era descansar, había sido un día muy largo y muy agotador. No todos los días una tortuga sube chorrocientos metros por una explosión vertical de agua para terminar en una isla sobre las nubes después de todo.
Antes de terminar, un venerable anciano vestido con una capa verde apareció para comentarnos algo a todos los presentes. —Un chamán… —Pensé mientras le miraba con asombro. Había visto muchas cosas sorprendentes a estas alturas de mi vida, mi compañero pervertido supuraba litros y litros de veneno, Akira tenía un pelazo espectacular, Masami podía animar a multitud de personas con sus maracas… Si me paraba por un momento a pensarlo, el único normal era yo.
—¿Lo que tenemos dentro son demonios? —les pregunté a los colegas marines que se encontraban cerca de mí. Quitarme el poder de convertirme en tortuga era algo que nunca me había llegado a plantear, si bien volver a nadar sería algo fabuloso, las virtudes de ser un increíble hombre tortuga brillaban más que cualquier cosa, no lo cambiaría por nada. Miré a mi capitán con una de mis escamosas cejas levantadas y le comenté: —No, ¿no? Yo creo que estamos guay. —Él era una amenaza con su veneno, yo era feliz con mi tortugosidad, Masami parecía contenta con ser una serpiente y Akira no tenía ninguna fruta que yo supiese, aunque eso de los corazones fue algo extraño sin dudas.
Seguido del viejo gyojin, un simio salió a hablar después, me esperaba cualquier cosa, siempre eran los monos los que se interponían en nuestro camino, después de todo… Pero esta vez algo hizo “clic” en mi cabecita de tortuga. —Un mono… —Pensé por unos segundos. —¡Akira! ¡¡Es tu primo!! —le grité a mi querido amigo en la distancia. El mono derrochaba estilo en cada palabra que decía, en cada gesto, en cada expresión… Si quería llamar la atención de la gente, quizás debería intentar probar algo del estilo.
—Ya veo… Sex…—musité mientras le miraba con atención. —¿Alguien sabe quién langostinos es Mercedes Bens?
Posterior a eso, Enji pidió otra ronda de cervezas para los tres, así daba gusto tener un capitán, uno que se preocupase de verdad por sus compañeros de menor rango. En cuanto el cristal de la jarra de Enji chocó contra mi caparazón, agarré el borde del cristal de la mía con mi pico y dije: —¡Saduddd! —Justo antes de levantar una vez más la cabeza para beberme con ganas toda la bebida del tirón. Mi técnica había sido perfeccionada, esta vez apenas derramé algo de cerveza, aunque se me quedó un gracioso bigote de espuma que resaltaba con mi forma de tortuga.
—Bueno, ¿ya con esto hemos terminado, no? —dije al soltar el vaso de nuevo en el suelo. Al parecer, estaba más sobrio de lo que parecía en un principio, aunque notaba cómo mis mejillas estaban calientes y cómo un ligero mareo resonaba en el interior de mi cráneo, moviéndose de un lado a otro. Yo pensaba que ya había terminado todo, me apetecía hacer algo de turismo por la isla, pero antes de nada, primero era descansar, había sido un día muy largo y muy agotador. No todos los días una tortuga sube chorrocientos metros por una explosión vertical de agua para terminar en una isla sobre las nubes después de todo.
Antes de terminar, un venerable anciano vestido con una capa verde apareció para comentarnos algo a todos los presentes. —Un chamán… —Pensé mientras le miraba con asombro. Había visto muchas cosas sorprendentes a estas alturas de mi vida, mi compañero pervertido supuraba litros y litros de veneno, Akira tenía un pelazo espectacular, Masami podía animar a multitud de personas con sus maracas… Si me paraba por un momento a pensarlo, el único normal era yo.
—¿Lo que tenemos dentro son demonios? —les pregunté a los colegas marines que se encontraban cerca de mí. Quitarme el poder de convertirme en tortuga era algo que nunca me había llegado a plantear, si bien volver a nadar sería algo fabuloso, las virtudes de ser un increíble hombre tortuga brillaban más que cualquier cosa, no lo cambiaría por nada. Miré a mi capitán con una de mis escamosas cejas levantadas y le comenté: —No, ¿no? Yo creo que estamos guay. —Él era una amenaza con su veneno, yo era feliz con mi tortugosidad, Masami parecía contenta con ser una serpiente y Akira no tenía ninguna fruta que yo supiese, aunque eso de los corazones fue algo extraño sin dudas.
Seguido del viejo gyojin, un simio salió a hablar después, me esperaba cualquier cosa, siempre eran los monos los que se interponían en nuestro camino, después de todo… Pero esta vez algo hizo “clic” en mi cabecita de tortuga. —Un mono… —Pensé por unos segundos. —¡Akira! ¡¡Es tu primo!! —le grité a mi querido amigo en la distancia. El mono derrochaba estilo en cada palabra que decía, en cada gesto, en cada expresión… Si quería llamar la atención de la gente, quizás debería intentar probar algo del estilo.
—Ya veo… Sex…—musité mientras le miraba con atención. —¿Alguien sabe quién langostinos es Mercedes Bens?
Cajita de tortuga

![[Imagen: Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg]](https://i.ibb.co/DX21hrt/Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg)
