[EVENTO LOCAL - ESPECIAL] Por encima de mi cadáver. Yojimbo 2 VS Tucrow y Imsiul
#5
— ¡Miraré lo que quiera! ¡Y bobo tú, en todo caso! ¡Que no vais a ganar, caramelo! —declaré, hundiendo el pesado puño de Karamel Knight en la tez del último Bomberbell en pie. Los refuerzos que Impel Down había puesto en marcha para intentar contener una jornada histórica no darían fruto, no mientras yo estuviese allí. Mientras el último de los Tontatta caía al suelo, levanté la visera de mi yelmo y comencé a engullir un merecidísimo puñado de caramelitos (si ellos habían comido pasto, yo también tenía derecho a un pequeño aperitivo) y eché un vistazo a mi alrededor, buscando mi siguiente ruta.



El sonido de unas pezuñas retumbó a través del primer nivel de la prisión subacuática, acompañado de aquellas ininteligibles palabras cargadas de una solemnidad que a mí, en lo personal, se me escapaban. Tenía cosas mejores en las que pensar. — ¡Caramelo! —exclamé sin poder evitarlo desde dentro de Karamel Knight, viendo aproximarse a la solemne cabra — ¡Así que has sobrevivido a tan funesto destino! ¡Car, car, car! Estoy impresionada. — Urotora, sin embargo, no pareció prestarme demasiada atención, centrándose en su lugar en recoger a uno de los ancianos que descansaban sobre el suelo y dedicarle unas misteriosas palabras. Jamás había oído ningún lenguaje como aquel, y esperaba no tener que aguantar su balbuceo durante mucho más. — Por supuesto que hay que avanzar. ¡Yo soy el avance! — dije con altanería, clavando los talones de mi armadura sobre el suelo y poniéndome en marcha, liderando el camino hacia la gran zona de entrada de Impel Down. — ¿A ese no nos lo llevamos, cabrero? — pregunté, haciendo un ademán con mi dedo pulgar hacia el otro anciano, que permanecía allí tras el combate.

Con un tintineo de caramelo, y bajando el visor de mi yelmo con un ¡clap!, llegué junto con Urotora al punto más próximo a la salida de aquel infierno subacuático. ¡Todo estaba saliendo de rechupete, casi como si yo misma hubiera dirigido la huida! Huida táctica, claro. Yo nunca huyo a secas. Sin embargo, contra cualquier pronóstico, mi rostro dentro de Karamel Knight se torció casi de la misma manera que el del horripilante Urotora, contemplando la escena que nos aguardaba antes de poder sellar para siempre la histórica huida de aquel lugar en las páginas de los libros de historia. Mis ojos fueron, inevitablemente, a parar sobre el altísimo —para estándares humanos, desde luego— Almirante Aoyagi primero, para luego desplazarse hasta El Cerbero, que había adoptado una forma monstruosa, y, finalmente, sobre la colosal criatura (porque no hubiera sido justo calificarlo de simple hombre o Lunarian) que parecía haber estado dándoles toda la guerra necesaria, apareciendo y desapareciendo continuamente: Yojimbo Lemarcus Cornell Yamamura Primero. No tenía ni idea de quién era, pero si era capaz de aguantar así contra ellos, no cabía duda de dónde quedaban sus alianzas: en el lugar correcto. Mi lugar.

Aquella sala, donde nos habíamos reunido por azares del destino los combatientes más formidables de aquel día para la historia, era lo que aún se interponía entre mi libertad y yo. Aquellas enormes puertas eran el umbral hacia el mar, hacia el trono que Karamel Knight debía reclamar una vez más como auténtico regente de la libertad, y el camino a pavimentar hacia mi propio trono, el que me correspondía, y los muchos con los que me haría. Si un par de funcionarios —porque eso eran Tucrow e Imsiul, en último término— pensaban oponerse al deseo innegable de libertad de los más libres, ¿quién era yo para no ponerlos en su lugar?

— ¡Caramelo! ♫ Menuda reunión, ¡vaya recibimiento! ♫ — dije con impresión — ♫ ¡Hay que terminar esta función, y salir a que nos dé el viento! ♫ — canturreé, preparándome. Eché un fugaz vistazo hacia Urotora, que no parecía dispuesto siquiera a dejar a aquel anciano en el suelo. ¿Su abuelo, tal vez? Tenían un gusto similar por el vello facial, de eso no cabía duda. Clavé mis ojos en Imsiul Kano, el responsable, en último término, de habernos mantenido encerrados allí, y también de que estuviese a producirse una huida histórica de los corsarios más peligrosos del mundo. Yo misma me encargaría de acabar con él, y luego de lo que quedase de Tucrow, con tal de no oír sus estúpidas rimas. — ♫ ¡Qué araña tan fea! ¡Qué araña tan mala! Un poco de caramelo... ¡y se acabó la gala! ♫ — Alcé mis puños enguantados, poniéndome en guardia, y me dispuse a poner fin a la pelea que lo decidiría todo.



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RE: [EVENTO LOCAL - ESPECIAL] Por encima de mi cadáver. Yojimbo 2 VS Tucrow y Imsiul - por Candice Bonbon - 14-08-2026, 01:40 PM

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